Crecen los conflictos por subas de más de 27%

Sin haberse sentado a negociar cara a cara con los empresarios, Hugo Moyano ya había plantado públicamente su postura: "No voy a firmar un aumento que no tenga un tres adelante". 

. A la presión retórica para cerrar la paritaria de sus camioneros en por lo menos 30 por ciento, le sumó dos paros de actividades en apenas seis días. Y ayer, como se presumía, no hubo un acuerdo en el primer encuentro oficial que se desarrolló en la sede que el Ministerio de Trabajo tiene en la avenida Callao.

Como es habitual, Hugo Moyano delega la negociación en su hijo Pablo, número dos en el escalafón jerárquico de los camioneros, y en Pedro Mariani, un histórico que digita desde hace años las delegaciones sindicales en el interior. El binomio camionero escuchó ayer la oferta inicial que le hizo la cúpula de la Federación Argentina de Entidades Empresarias de Autotransporte de Cargas (Fadeeac): un 26% a pagarse en tres cuotas.

Cuando Pablo Moyano escuchó el ofrecimiento, retrucó con acidez: "Es en un pago, ¿no?" Simbólicamente, la negociación terminó en ese instante. Hubo tiempo después para un cruce de palabras, pero no para mucho más. Habrá un nuevo encuentro, el martes próximo, también en la sede de Trabajo.

Los miembros de la Fadeeac jamás aceptarían pactar un aumento en una sola cuota por dos razones: la primera, económica. El sector no estaría en condiciones de afrontar una suba de estas características de un solo tirón. Y la segunda sería por una cuestión de mera confianza. Negocian con los Moyano hace años y saben que en un puñado de meses podrían volver a la carga por la reapertura de la paritaria. "Hacerlo en una sola cuota sería inadmisible", dijo un empresario.

La Fadeeac tampoco aceptaría avanzar en un trato paralelo, por fuera del Ministerio de Trabajo, como lo hicieron otros gremios que firmaron por encima de la pauta salarial de 27% que fijó el Gobierno. Esta alternativa se rechazó de cuajo entre los empresarios después de haber escuchado a Moyano, que dijo que no le importaba "la homologación" del Ministerio de Trabajo "si dan el aumento que pedimos".

Como una ironía del destino, la conflictividad por las paritarias ubica hoy en un mismo lugar a Moyano con los hermanos Rodolfo y Héctor Daer, viejos rivales del camionero en la lucha interna por el poder en la CGT.

Rodolfo, el mayor, movilizó ayer a su tropa del gremio de la Alimentación hacia la sede de la cámara empresaria con la que negocia salarios. "Peleamos para perforar el tope salarial. Queremos un mínimo de $ 12.000, lo que significaría un aumento entre el 35 y el 40%", dijo Rodolfo Daer a LA NACION. Para la semana próxima, cuando finalice la conciliación obligatoria, Daer planifica paros sorpresivos de dos horas por turno en las fábricas, donde, en algunas de ellas, pisa fuerte la militancia gremial ligada a la izquierda.

Transita un conflicto similar su hermano Héctor, referente del gremio de la Sanidad. En plena puja salarial con las droguerías, Daer lanzó el lunes pasado un paro sectorial, pero el Ministerio de Trabajo intervino y dictó la conciliación obligatoria. Daer exigió inicialmente un aumento salarial de 38%. Ante el rechazo bajó sus pretensiones y pidió subas escalonadas, por categoría, desde 28 hasta 34%.

CALÓ Y LINGERI, DE CAMPAÑA CON SCIOLI EN OBRAS

Cuando cerró la paritaria de los metalúrgicos, Antonio Caló, jefe de la CGT oficial, prometió ponerse al frente de la campaña presidencial de Daniel Scioli. Ayer dio un primer paso: estuvo con el gobernador bonaerense en un acto en Obras Sanitarias por el lanzamiento de un Plan Federal de saneamiento de agua potable y cloacas. También estuvo el dirigente gremial de Aysa José Luis Lingeri.

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