Crecen los reclamos y el Gobierno toma más distancia de los gremios

Crecen los reclamos y el Gobierno toma más distancia de los gremios
Incluso los sindicalistas cercanos a la Casa Rosada admiten una relación cada vez más fría; la CGT oficialista hizo sentir su ausencia en el anuncio de Ganancias
Apenas unas horas antes de que Cristina Kirchner decretara la suba del 20% del impuesto a las ganancias, uno de los dirigentes con más poder de la CGT oficialista planificaba una estrategia para condicionar las negociaciones salariales. Estaba furioso. "Algunos gremios ni siquiera se van a sentar a discutir paritarias si el Gobierno no da una señal", vaticinó el sindicalista, que más tarde apeló a una excusa para no asistir al anuncio presidencial en la Casa Rosada .

La cúpula de la CGT alineada con el kirchnerismo fue la gran ausente en el Salón de las Mujeres, desde donde Cristina informó sobre los alcances de las mejoras tributarias. La representación sindical estuvo apenas cubierta por el docente Hugo Yasky, de la CTA afín; el metalúrgico Juan Belén, ubicado en la fila 6, y Oscar Romero, un dirigente de segunda línea de los mecánicos de Smata. Antonio Caló y otros jerárquicos cegetistas justificaron su faltazo con las vacaciones como pretexto. Acostumbrados a ir en tropa a la Casa Rosada, el lunes pasado la ausencia de los gremialistas se hizo notar.

"Yasky, aquí diviso también a Tito Nenna, a [Edgardo] Depetri y a otros dirigentes sindicales, ah, ¿dónde estás Belén? Estás escondido, se me escondieron todos. ¿Y dónde está Pigna [Pignanelli]? Ah, bueno, inaugurando un hotel", se sorprendió Cristina al constatar la ausencia de los gremialistas minutos antes del anuncio sobre Ganancias.

Al menos desde la puesta en escena, el Gobierno decidió tomar cierta distancia de los sindicatos, que se creen cada vez más relegados. Los gremialistas fueron en más de una oportunidad el blanco de filosos mensajes de la Presidenta. Hubo menciones directas tanto para los alineados como para los opositores. "Los dirigentes sindicales nunca se quedan sin trabajo, los que se quedan sin trabajo son sus representados", les dedicó, recientemente.

En la CGT oficialista intentaron minimizar su ausencia del último acto, aunque se plegaron al rechazo unánime de los sindicatos para considerar "insuficiente" la suba del 20% del piso del mínimo no imponible . Gerardo Martínez, de la Uocra, fue el vocero y quiso transmitir mesura. Pero, por lo bajo, sus compañeros no sólo criticaban la medida oficial, sino también la postura unilateral con la que el Gobierno resolvió el asunto.

"Así es Cristina, todo lo decide ella. Pero, en verdad, ¿a qué íbamos a ir? ¿A aplaudir algo que creemos que es poco y que no resuelve el tema de fondo?", analizó en voz alta un jerárquico de la CGT que ahora está de viaje por Roma. El textil Jorge Lobais, también de la central oficialista, planteó: "Queríamos un cambio más profundo, pero peor es nada. Yo no fui a la Casa Rosada porque no me invitaron y sé que pasó lo mismo con otros compañeros".

La relación entre Cristina Kirchner y los sindicatos tuvo un quiebre cuando Hugo Moyano exhibió su ambición de disputar el centro del poder. El jefe de los camioneros, que fue aliado del kirchnerismo durante ocho años, ya no cuenta con interlocutores del Gobierno. "Ni el lustrabotas de la Casa Rosada nos atiende", suele ironizar.

Moyano tomó nota de la ausencia de sus rivales de la CGT oficialista del acto en el que se anunció la baja en Ganancias. "Tal vez no soportaron semejante clase de solución", los chicaneó ante la consulta de LA NACION.

Otra voz autorizada del moyanismo reflexionó: "El Gobierno pretende hacer las cosas sin consultar a las centrales. Está convencido de que puede prescindir del movimiento obrero, pero se equivoca". Y otro dirigente agregó: "No hay interlocutores con los trabajadores como tampoco los hay con los periodistas. Por eso, Cristina elige Twitter o la cadena nacional para comunicar".

El Gobierno tomó partido cuando se fracturaron las CGT y la CTA. Tiene responsabilidad, en algún modo, en la atomización sindical. La Casa Rosada reconoce ahora como sus únicos nexos sindicales a Caló y Yasky, cuyas propuestas para reformar el tributo de Ganancias no fueron ni siquiera consideradas por los funcionarios kirchneristas.

Yasky se mantendrá totalmente alineado. Será así a pesar de los cortocircuitos que ya generó la paritaria nacional docente, en la que los gremios de su órbita exigieron una aumento del 30%, pero el Gobierno les ofreció apenas un 17%.

Diferente podría ser el futuro de algunos dirigentes de la CGT oficialista. El faltazo a la Casa Rosada fue parte de un mensaje de descontento. El desafío más próximo serán las subas salariales, en las que demandarán un piso del 25%, y una solución a la incertidumbre inflacionaria. Y más adelante aparecerá otro foco de conflicto: el espacio de poder en las listas de candidatos para las elecciones de octubre. "Vamos a pedir el 33% de los lugares, como siempre", anticipó a LA NACION un jerárquico de la CGT. Y hasta se entusiasmó con enumerar a los sindicalistas con ambiciones reales de convertirse en legisladores kirchneristas.

UN GIRO EN LA LÓGICA PERONISTA

Los cortocircuitos entre la Casa Rosada y los gremios son también motivo de análisis de historiadores conocedores de la genética peronista. A partir de lo que fue el reciente anuncio presidencial de mejoras en Ganancias sin la presencia de la cúpula de la CGT, LA NACION consultó a Hugo Gambini, Santiago Senén González y Julio Bárbaro.

"Cristina [Kirchner] dejó la metodología de discutir y escuchar: decide por su cuenta y se hace lo que ella diga. Los gremios ya no son protagonistas, sino que son espectadores", opinó Santiago Senén González, creador del Archivo del Sindicalismo Argentino de la Universidad Torcuato Di Tella y coautor de La lucha continúa, 200 años de historia sindical en la Argentina .

El periodista Hugo Gambini, que escribió obras vinculadas al peronismo, consideró el distanciamiento del Gobierno de los sindicatos un hecho inusual. "Con otros gobiernos peronistas, los gremios siempre fueron aliados y no había casi desobediencia. Lo que sucede ahora es la primera vez que pasa. Incluso la CGT oficialista, la de [Antonio] Caló plantea su disconformismo", dijo.

El dirigente peronista y ex responsable del Comfer Julio Bárbaro expuso sus diferencias con el kirchnerismo. "El relato se va alejando de la realidad, y nada más concreto que la relación con los sindicatos. Se hacen anuncios sobre mejoras en el transporte, pero la gente sigue viajando como ganado. Hace rato que el Gobierno tomó distancia del peronismo, y se evidencia en el vínculo con los gremios", opinó..

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