Creció la conflictividad intragremial

Creció la conflictividad intragremial
Mientras se redujo la clásica disputa entre capital y trabajo se incrementaron las disputas internas sindicales.
Tan antiguo como el propio capitalismo, el conflicto entre empresarios y trabajadores forma parte constitutiva de la relación laboral, algo que con el tiempo fue naturalizándose para que transite, en mayor o menor medida, por canales institucionales. No obstante, y sin dejar de lado disputas de carácter salarial o por condiciones de trabajo que siguen estando a la cabeza, en el último tiempo fue ganando visibilidad cierto tipo de conflicto cuya especificidad propia es el enfrentamiento –en muchos casos violento– entre dos organizaciones sindicales, o incluso dentro del propio gremio, como sucedió esta semana con el enfrentamiento a tiros entre grupos de la UOCRA en Lomas de Zamora, o la agresión de portuarios del SUPA a un transeúnte en el Puente Avellaneda.

De acuerdo al Observatorio de Derecho Social de la CTA, 176 conflictos laborales sobre un total de 1013 casos registrados en el sector formal de la economía tuvieron como causal motivos relacionado con la "representación", esto es, algún tipo de disputa intersindical o intra-sindical, cifra que en términos absolutos supera a la del año precedente (en 2012 fueron 136, sobre un total de 726 conflictos).

¿Qué se esconde detrás de este tipo de conflictividad? ¿Cuáles son los principales motivos? Tiempo Argentino consultó a especialistas provenientes desde distintos espacios políticos, quienes pusieron énfasis en la falta de democracia interna en muchas organizaciones, el cambio generacional entre las bases y las conducciones, la rigidez de las normas sindicales frente a los cambios en los métodos de producción empresariales o directamente a disputas por el control de negocios espurios.

Los conflictos por encuadramiento no son algo nuevo. Décadas atrás los metalúrgicos de la UOM y los mecánicos de SMATA se peleaban por la representación de los trabajadores de las terminales automotrices, situación que los convirtió en una especie de Boca-River del universo sindical. Sin embargo, resurgieron con fuerza durante la última década, con el gremio de Camioneros como abanderado, disputándoles afiliados a Comercio, Alimentación, y actualmente al sindicato de Tintoreros. No es exclusividad del gremio que conduce Hugo Moyano, situaciones de este tipo también tienen lugar en el sindicato de Televisión o incluso la Asociación Bancaria, que disputa con Comercio la representatividad en el ámbito de las tarjetas de crédito.

"En cierta medida no deja de ser la resultante de la década del noventa. Sobre todo después de las privatizaciones, las que eran actividades únicas se partieron en varias actividades, esto quedó latente y después empezaron a haber problemas de encuadramiento. El hecho de que la actividad económica avanzara en términos progresivos hizo que los conflictos por encuadramiento tuvieran mucho más peso que a la salida de la década del noventa: más afiliados, más aportes, más potencialidad de conflicto. Hay un juego por ver quién se lo apropia", explica Carlos Marín, abogado laboralista.

Más allá de las diversas instancias que existen para resolver divergencias por encuadramiento (Comité Arbitral de la CGT, Ministerio de Trabajo y Justicia Laboral, en ese orden), en la mayoría de los casos –y eso se vio por ejemplo en el reciente episodio del Puente Avellaneda– los gremios buscan una solución de hecho, en la calle. "Las herramientas jurídicas tienen su limitación en estas cuestiones intersindicales. El proceso de encuadramiento lleva un tiempo, después termina en la justicia, lleva años, no hay una solución inmediata. Eso hace que se busque una solución de hecho, para presionar", agregó Marín.

En la misma sintonía se expresó el laboralista Héctor Recalde, histórico abogado de la CGT. "Históricamente fueron UOM y SMATA, también Gastronómicos y Pizzeros. Yo era abogado de Gastronómicos. Lo que hacíamos era saber si un establecimiento vendía más bifes de chorizo que pizzas, por ejemplo, porque era la actividad principal lo que marcaba el encuadramiento. En este sentido, se exacerbó en los últimos tiempos pero hay normas que establecen pacíficamente como se dirimen estos conflictos, a través de un proceso reglado que tiene que ver con el Comité Arbitral, pero, ¿qué Comité Arbitral va a haber cuando hay cinco centrales sindicales? Y todavía no hay una definición de la justicia", señaló Recalde. "No cumplen los pasos legales, se busca la solución de hecho. Esta es la diferencia que hay con la historia", concluyó. Según el titular de la Comisión de Legislación Laboral de la cámara baja, existe hoy una mecánica sindical de querer obtener ya algo que "evidentemente demora un tiempo, pero que se resuelve". "Todos estos conflictos se resolvieron siempre, acudiendo a la justicia o caso contrario, por acuerdos. Por ejemplo, SMATA y la UOM acordaron que pasa con las automotrices. Fiat y Peugeot está en el ámbito de la UOM y las otras en el ámbito de SMATA, esto tiene que ver con la inteligencia en la negociación de los dirigentes sindicales y en la voluntad de consensuar", acotó.

Por el contrario, Horacio Meguira, especialista de la CTA, pone el foco en el desfasaje entre el modelo sindical y los cambios en los modos de producción. "Este sistema de representación fue pensado para otro modelo de producción, donde nacías metalúrgico y morías metalúrgico, hoy una empresa metalúrgica pasa a plástica, se terminó la fundición del metal, o empresas que son efímeras y que después se fusionan o multinacionales globales, donde la que está en el país es un eslabón de una empresa que está en todo el mundo", ponderó.

En materia de conflictos intra-sindicales, todos los analistas coincidieron en destacar la falta de democracia interna como principal foco de conflictos, ya sea por la necesidad de modificar las normas vigentes o por la falta de aplicación de las mismas. “Te cuento un ejemplo que pasó en mi estudio: unos tipos vienen desde Cipolletti a presentar una lista a Capital, 1200 kilómetros (tendrían que tener un lugar allá, pero no). Cuando llegan les dicen: 'No, no se puede presentar porque no trajeron el triplicado autorizado por la Junta Electoral y la firma certificada por Policía o autoridad bancaria', etcétera. Esa gente, que es muy tranquila, hay un momento cuando tienen que disputar contra la empresa, sin apoyo del sindicato o con el sindicato formal en contra, entonces también eso provoca violencia”, señala León Piasek, presidente de la Asociación de Abogados Laboralistas.

Según Piasek, la mezcla del sindicalismo con los negocios a gran escala profundizó la violencia al interior de los gremios. "Hay que terminar con los sindicalistas empresarios. Es incompatible. No puede ser que un Sindicato como Camioneros tenga una ART, empresas que den prestaciones de servicios a los sanatorios de la propia obra social, o que ahora compró parte de otra empresa, o que tenga un tren de carga, el sindicato tiene que estar para defender a los trabajadores, para garantizar, dar servicios, sí está bien que tengan una universidad como tiene el Suterh; camping, hoteles, cooperativas de vivienda. Cuando mezclas negocios más bien que lo van a defender como lo defienden las mafias", agregó.

Según el especialista, la solución pasa por "democratizar" lo más posible la vida interna de los sindicatos. "En una sociedad donde se han alcanzado niveles de democracia, universalización de derechos, ampliación de derecho, mejoras en las condiciones de trabajo, la democratización de los sindicatos en serio –como se habló de la democratización de la justicia– tiene que ser una política de Estado", ponderó.

Por el contrario, Recalde no descarta cambios en la legislación vigente –'toda norma es perfectible', dice- pero pone el foco en la factor humano a la hora de aplicar la democracia interna. “Yo he defendido a listas de oposición desde 1986. Sé los problemas que había en algunos sindicatos para oficializar la lista de oposición, tener los padrones, pero no es por culpa de la ley, ahí no estriba la clave de bóveda para que haya democracia sindical, es una cuestión de práctica”, asegura. Y da un ejemplo: "En Foetra había dos o tres listas de oposición que normalmente competían. Se unificó toda la oposición, y ganó el oficialismo, pero no hubo impugnaciones, no pasó nada. Estamos hablando del factor humano."

Otro de los ingredientes tiene que ver con el cambio generacional entre bases y conducciones sindicales. "Hay un cambio generacional muy importante, donde se incorporaron 5 o 6 millones de trabajadores, muchos de ellos jóvenes, que desconfían de los sindicatos tradicionales, que empiezan a militar en sectores sindicales nuevos, y también eso provoca otro tipo de conflictos", señaló Piasek. «

mojones en la escalada de violencia

 Agresión a Basteiro: El 24 de abril de 2004 el entonces diputado Ariel Basteiro, quien fogoneaba la creación de una Federación de Trabajadores del Transporte dentro de la CTA, fue duramente agredido por una patota. Desde la central obrera responsabilizaron a la UTA.

 Camioneros y la UOCRA: El 17 de octubre de 2006, durante el traslado de los restos de Perón a la quinta de San Vicente, hubo un enfrentamiento a tiros entre patotas de Camioneros y la UOCRA. Entre quienes disparaban estaba el célebre Emilio ‘Madonna’ Quiroz, chofer de Pablo Moyano, luego condenado a dos años y medio de prisión en suspenso.

El crimen de Mariano Ferreyra: El 20 de octubre de 2010, una patota integrada por barrabravas y organizada por la cúpula de la Unión Ferroviaria, asesinó al militante del PO Mariano Ferreyra, quien reclamaba por los tercerizados. José Pedraza, entonces jefe de los ferroviarios, fue condenado a 15 años de prisión, junto a otros dirigentes.

 La banda del "Pata" Medina atacó a La Campora: El 8 de abril de 2013, un grupo perteneciente a la UOCRA de La Plata, que comanda Juan Pablo 'Pata Medina' agredió a militantes de La Cámpora que brindaban ayuda a las víctimas de las inundaciones. Un hijo de Medina fue detenido por el hecho.

 Muerte en un obrador: El martes 11 de marzo hubo un enfrentamiento de la UOCRA en un obrador del partido bonaerense de Lomas de Zamora. Adolfo Avalos, de 39 años, falleció como consecuencia de una herida de arma de fuego.

 Última barbarie: El miércoles, en un piquete en el Puente Avellaneda, portuarios del SUPA que disputan la representación con el gremio de Guincheros robaron, y arrojaron al vacío a un joven discapacitado que intentó traspasar el corte. "Fueron infiltrados de la villa", dijo el titular del SUPA, Juan Corvalán.

uocra resuelve las diferencias a tiros

I. C.

A fuerza de tiros y enfrentamientos, la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) se hizo asiduo protagonista de las páginas policiales de los diarios. El gremio que comanda Gerardo Martínez protagonizó en los últimos años una serie de graves hechos de violencia. Generalmente se trata de disputas entre grupos por el control territorial de una determinada seccional, muchas de ellas ubicadas en territorio bonaerense. De hecho, un episodio muy similar al sucedido el martes pasado en Florencio Varela, donde cayó asesinado el albañil Adolfo Avalos, tuvo lugar en octubre de 2012, cuando el enfrentamiento entre dos patotas también en esa localidad bonaerense dejó un saldo de 7 heridos, 53 detenidos y 3 autos incendiados. Tras los incidentes de esta semana, todas las miradas recayeron en Walter Leguizamón, titular de la seccional Lomas, quien repudió los hechos y apuntó contra los dirigentes locales Luis Cardozo y Jesús Antonio Díaz, quien, aseguró, pertenece a la hinchada de Lanús y cuenta con antecedentes penales. También aseguró que el obrero fallecido tenía "antecedentes porque estuvo preso por homicidio". Tras el crimen, desde la UOCRA evalúan la intervención de la seccional. “El tema es que la UOCRA está en un proceso de descomposición interna terminal, es una organización que tiene el 70% de las seccionales intervenidas, sumado a un sistema de violencia y represión sobre los trabajadores”, señaló a Tiempo Argentino Víctor Grossi, secretario general del sindicato de la Industria de la Construcción y Afines. "Lo que pasó el otro día (en alusión al enfrentamiento del martes último) no es un hecho aislado, es un sistema estructurado de esa manera, por eso nosotros intentamos establecer una alternativa. El tema es que se trata de un sistema en descomposición que se cobra vidas. El mismo día que murió Avalos, se agarraron a tiros en Monte Grande, y metieron preso al secretario adjunto de Zarate, involucrado en un tiroteo", agregó Grossi.

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