Crese: cada empleado sale $22.000 promedio

Crese: cada empleado sale $22.000 promedio
Costo laboral. El dato proviene del municipio. En Lusa y Cotreco es similar. Supera ampliamente al de los municipales.

Se trata del costo que más pesa en el servicio de higiene urbana y, con la licitación de esa prestación en marcha, equivale a una “bomba de tiempo” económica para el municipio.

Son los 22 mil pesos mensuales que, en promedio, le cuesta por mes cada uno de los 253 empleados de Crese a la intendencia. Esa cifra fue aportada a este diario por las autoridades de la Secretaría de Ambiente municipal y es bastante superior a lo que los trabajadores se ponen en el bolsillo ya que suma sobre eso –incluido aguinaldo anualizado– todos los descuentos y las cargas sociales que le corresponde cubrir al empleador (jubilación, obra social, etc).

En definitiva, es un promedio –con sueldos de diferentes magnitud– que resume el gasto salarial global mensual de la Crese.

El número se encuentra muy por encima del costo laboral de cada empleado municipal, un valor que incluso marcando un record promedió los 18.433 pesos entre los 10.867 agentes en enero. Ese mes, vale aclarar, la comuna pagó 25,5 millones de pesos por deudas salariales de arrastre. Sacando pasivos, cada empleado costó un total de 16.083 pesos a la gestión Mestre.

Los 22 mil pesos promedio implican un gasto superior a los 5,5 millones de pesos mensuales para Crese. Por las características del servicio de higiene urbana, que utiliza gran cantidad de mano de obra, este se convierte en el gasto corriente más importante e inelástico –en general se estima en torno al 60% o algo por encima–.

En ese marco, y considerando que los 1.600 empleados de la sociedad del Estado “cedidos” en este momento a las privadas Lusa y Cotreco trabajan bajo idéntico convenio colectivo y condiciones que los que permanecen en Crese, el valor de 22 mil pesos mensuales es trasladable a las firmas privadas.

La bombita. La magnitud del costo laboral no sólo alude a lo que el municipio debe cubrir mes a mes a la hora de garantizar la limpieza de la ciudad, el servicio el más masivo que presta ya que llega al 1,3 millón de vecinos residentes.

También da idea de la mencionada “bomba” que espera a la gestión Mestre: el pago de indemnizaciones por cinco años de trabajo a los 1.853 empleados del sistema. Esta es una práctica habitual que beneficia a los recolectores cada vez que caduca un contrato de higiene urbana: son indemnizados aunque conservan sus trabajos, ya que son absorbidos por la operadora que asume el próximo convenio con el municipio. Lo que pierden es la antigüedad en el cómputo salarial, y la conservan para el cálculo de vacaciones y jubilación.

Cuando Cliba cesó su vínculo con la Municipalidad y su personal pasó a la flamante Crese, los 1.200 empleados embolsaron una cifra no confirmada con precisión oficialmente superior a los 40 millones de pesos en concepto de indemnización.

En ese momento, fue el propio gremio (Surrbac), a través de la Federación de Camioneros controlada por Hugo Moyano la que prestó a la gestión de Giacomino la plata para cubrir ese pasivo, cobrando altos intereses. Aunque en los próximos días saldrán a la venta los pliegos de licitación del servicio de higiene urbana y la meta enunciada es que todo esté resuelto para arrancar el 1º de enero de 2014, el equipo de Mestre aún evita informar un cálculo de cuánto saldrán las indemnizaciones, y no da pistas sobre cómo espera reunir esos recursos.

También las varias consultas realizadas desde este medio se dieron con esa negativa. Los dirigentes del Surbac ya plantearon inluso que su idea es cobrar las indemnizaciones a fines de este año. La tradición indica que no son proclives a aceptar largos plazos de pagos.

El concejal del Frente Cívico Esteban Dómina asegura que indemnizar costará al menos 131 millones de pesos, una cifra que hasta queda corta si, sólo a modo de estimación, se multiplica el costo laboral actual por la antigüedad de los 1.853 empleados.

Sólo la Muni. Lo claro y escrito hasta ahora es que ese gasto completo deberá ser cubierto por el municipio, algo muy cuestionado desde la oposición. “Lusa y Cotreco deberían hacerse cargo de pagar la proporción de las indemnizaciones que les corresponden, ya que Crese les cedió su contrato por 22 meses”, increpó Dómina.

En ese lapso que culmina en diciembre son las privadas las que prestan el servicio de higiene urbana con 1.600 empleados y lo cobran al municipio. “Si trabajó tres años la estatal y dos las privadas, ¿por qué tiene que pagar todo el Estado?”, cuestionó Dómina. Sin embargo, su contrato dice expresamente que no asumen cargo alguno por las indemnizaciones.

El cálculo de Dómina es que si Lusa y Cotreco absorbieran el costo de indemnizar por sus 22 meses de contrato, deberían aportar 58,6 millones de los 131 millones de pesos requeridos.

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La pregunta de siempre, ¿cuánto sale el servicio?

Desde fines de la gestión Giacomino y durante el año que lleva la mestrista, el costo real del servicio de higiene urbana viene siendo blanco de fuertes polémicas: luego de un arranque sin información o con datos contradictorios, el municipio comenzó a precisar cifras que nunca dejaron de ser cuestionadas por la oposición. En general, el planteo es que el servicio sale más caro de lo que se admite.

Tomando el dato de costo laboral promedio informado por la comuna (22 mil pesos mensuales por empleado), resulta que a Crese se le van más de 5,5 millones de pesos mensuales en ese ítem. Si se considera que el personal suelen equivaler a un 60 por ciento del costo total de una empresa de higiene urbana, las cifras concuerdan con los 10 millones de pesos mensuales que el municipio asegura le sale Crese.

Donde el cálculo se queda corto es en las privadas. En una consulta realizada por este diario, la Municipalidad aseguró a febrero que la factura conjunta que paga por todos sus servicios a Lusa y Cotreco es de 39,9 millones de pesos. Sin embargo, en función a los costos laborales detallados arriba ambas firmas erogarían más de 35 millones de pesos mensuales sólo en personal, debiendo cubrir con 5 millones de pesos el resto de sus gastos y sus ganancias. Si bien se trata de un cálculo sin números exactos, la brecha es llamativa: la plata se queda corta.

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