Cristina le prometió a CGT oficial baja de Ganancias y pidió plaza

Cristina le prometió a CGT oficial baja de Ganancias y pidió plaza
• En Olivos habló de paquete de fin de año.

• El 10 de diciembre, a la calle

Por: Mariano Martín

Cristina de Kirchner prometió al sindicalismo oficialista una respuesta a algunos de sus reclamos antes de fin de año. Lo hizo en medio de la incertidumbre respecto del futuro del Impuesto a las Ganancias y los fondos de las obras sociales, durante una reunión reservada que mantuvo a principios de la semana pasada con tres dirigentes de la CGT. Sin precisiones, los sindicalistas se fueron del encuentro con la expectativa de que el Gobierno aplicará un retoque acotado en Ganancias que reduciría el peso del gravamen al menos sobre el medio aguinaldo de diciembre.

El jefe de la CGT oficialista, el metalúrgico Antonio Caló, estuvo la semana pasada en la quinta de Olivos junto con su segundo, el estatal Andrés Rodríguez (UPCN), y el taxista Omar Viviani, secretario gremial de la central obrera. Para entonces, la jefa de Estado y los dirigentes sabían de la intención de Hugo Moyano de lanzar un paro nacional junto con la CTA opositora, liderada por Pablo Micheli. El propósito de la mandataria fue pedirles prudencia (una palabra que utilizó esta semana durante un acto público en Villa Constitución) y darles a entender que hará los esfuerzos necesarios para brindarles una respuesta antes del final de 2012.

A cambio, Cristina de Kirchner les anticipó su intención de sumarlos a una movilización que prevé llevar a cabo el oficialismo en los días previos o inmediatamente posteriores al 7 de diciembre, piensan en el 10, cuando debería entrar a regir plenamente la nueva ley de medios.

La charla con la jefa de Estado calmó los ánimos en un sector que comenzaba a analizar la opción de plantear una eventual medida de fuerza, aunque separada de la de Moyano y Micheli. Es que en una y otra vereda sindical consideran insostenible el efecto que tendrá Ganancias sobre los salarios de fin de año.

El encuentro en Olivos tuvo continuidad en reuniones y charlas -siempre reservadas- que mantuvieron con el correr de la semana pasada los mismos y otros dirigentes de la CGT oficialista con miembros del gabinete. Entre ellos, con el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo; con el de Planificación, Julio De Vido, y con la ministra de Industria, Débora Giorgi.

Los ejes de esos contactos fueron dos: monitorear las repercusiones de las protestas callejeras del jueves pasado entre los asalariados, y el nivel de adhesión que podría recoger Moyano para su huelga general del martes que viene. De esa ronda Cristina de Kirchner obtuvo la garantía de que los gremios de la CGT oficialista no formarán parte del próximo paro nacional.

La conducción de esa central obrera reunirá hoy a su consejo directivo en la sede de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de Lugano. Aunque el encuentro con la mandataria fue mantenido en secreto incluso ante sus pares, la información recogida por el tridente conductor de la CGT oficialista será compartida al menos en parte en el debate de hoy.

La cúpula del sector, sin embargo, aguardará una definición concreta antes de garantizar su participación en una eventual movilización pro Gobierno. Es que los contactos mantenidos con funcionarios desde agosto pasado, plagados de gestos de buena voluntad, no tuvieron su correlato todavía en los dos ejes del reclamo.

De hecho, como informó este diario, los dirigentes se vieron obligados a pergeñar un proyecto propio de modificación impositiva para reemplazar la eventual pérdida por la baja en Ganancias con otros gravámenes. Y respecto de las obras sociales, la superintendente de Servicios de Salud, Liliana Korenfeld, recién días atrás comenzó a cumplir con su compromiso de enviar los primeros pagos de un subsidio anualizado por un total de

$ 2.000 millones.

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