Críticas a una guía escolar para casos de adicciones

Críticas a una guía escolar para casos de adicciones
El gremio sostiene que se escribió lo que por sentido común vienen haciendo los docentes. “No aporta nada”, dijeron.
Genérica, ambigua y no aporta nada. Así se refirió el gremio ATE a una guía para actuar ante casos de consumo de drogas en las escuelas salteñas que la Provincia lanzó días atrás.

En la nota elevada al Ministerio de Educación de Salta, el sector sostiene que se escribió lo que por sentido común y de acuerdo a cada situación ya vienen haciendo los docentes.

“Una verdadera desilusión cuando empecé a leer el manual. Nosotros necesitábamos algo que dé respuestas a los docentes y esto no responde nada. ¿Cómo? ¿Qué? ¿Quiénes? son nuestras grandes incógnitas que siguen sin responder”, sentenció Marcela Rojas, representante de la rama educativa de ATE.

En un informe de El Tribuno de junio pasado se planteó que la problemática del alcohol y las drogas se replica cada vez más en las instituciones educativas, especialmente secundarias del turno vespertino. Los mismos padres sacaron a la luz que hay chicos que se drogan y beben y hasta venden estas sustancias en sus establecimientos.

Por su parte, los docentes admitieron que es una realidad de todos los colegios, aunque algunos directores hablaron de casos aislados. Una profesora había dicho en ese entonces: “Si se hace la vista gorda y se niega la realidad no vamos a cambiar nada. Hay que mirar la realidad y sobre esta ver qué se puede hacer y cómo”.

El anuncio del manual que plantea cuatro puntos causó cierta expectativa entre los educadores. Que se haya fijado un protocolo de cómo actuar ante estos casos es una avance contra la problemática, hay quienes de ahora en más no tendrían que hacer la vista gorda siquiera ante una sospecha de consumo de estupefacientes.

Sin embargo, para ATE las expectativas se desplomaron. El gremio considera que no les aporta herramientas orientadoras nuevas a los maestros y profesores; peor aún, al parecer, en ninguna parte del manual se indica de forma explícita hasta dónde llega la responsabilidad del docente y de los directivos. Una intriga que los angustia.

Marcela Rojas, cuestionó que “la guía plantea por ejemplo: "ante casos de consumo en la escuela generar espacios de diálogo'. ¿Cómo? No sabemos, es sabido que estas cosas nos están superando”.

“Otro punto dice: "convocar a los tutores para informales e involucrarlos'. Es lo que se viene haciendo, pero en la mayoría de estos casos sabemos que justamente carecen de ese adulto responsable. Entonces, ¿qué se hace?”, se preguntó la referente de ATE.

En la guía se menciona a los equipos interdisciplinarios, cuando hay escuelas que no los tienen. Unas pocas cuentan con estos equipos una o dos veces por semana con suerte, pero tampoco tienen continuidad los mismos profesionales.

Estos, a su vez, elaboran un informe para la escuela y, en caso de ser necesario, derivan al chico o chica a iniciar tratamiento externo. “En los hospitales públicos no se consiguen turnos después de meses, entre tanta burocracia por una u otra cosa los papás terminan guardando el informe en un cajón”, se quejó una docente con 30 años de trayectoria, desesperada por jubilarse.

Una educadora joven agregó: “Como funciona el sistema, ni el alumno ni el docente pueden tener un acompañamiento real”.

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