Cruce de ATE con funcionarios de Gobierno

La dirigencia de ATE irrumpió en un acto del Gobierno en la sede de IPRA. Se esperaba la presencia de la gobernadora Fabiana Ríos, pero no asistió. Pero algunos funcionarios como la ministra de Educación, Sandra Molina; el ministro de Trabajo, Gerardo Chekerdemián y el ex marido de Ríos, Gustavo Longhi, se cruzaron con la dirigencia del gremio estatal.
RIO GRANDE.- La dirigencia de la Asociación Trabajadores del Estado, junto al cuerpo de delegados, irrumpió en un acto del Gobierno que se desarrolló en la sede del IPRA, en ésta ciudad, donde participaban jóvenes estudiantes con miras a observar la oferta que existe en carreras universitarias.

En principio, los gremialistas tenían entendido que la gobernadora Fabiana Ríos participaría del acto. Sin embargo no lo hizo, pero sí estuvo presente su ex marido, Gustavo Longhi (representante del Gobierno en Buenos Aires) y los ministros de Educación y de Trabajo, Sandra Molina y Gerardo Chekerdemián, respectivamente.

La manifestación se ATE se concentró en el ingreso principal de la sede del IPRA, ubicada en calle Perito Moreno, cuestión que incomodó a los funcionarios del Gobierno, quienes demoraron su salida hasta que se les garantizó que nada ocurriría con su integridad física.

Cerca del mediodía y casi una hora después que culminó el acto, Gustavo Longhi y Sandra Molina abandonaron juntos el edificio. En esa ocasión, el primero de los nombrados tuvo una breve charla con algunos de los referentes de ATE que no pasó a mayores. Molina tampoco debió soportar ningún tipo de improperio o insulto por parte de los sindicalistas.

Quien si tuvo un cruce con la gente de ATE fue Gerardo Chekerdemián, actual ministro de Trabajo, quien integró hace años atrás las filas del gremio estatal (cuando Fabiana Ríos también lo hacía) y pretendió calmar los ánimos de Marcelo Córdoba (secretario general de la seccional Río Grande) y el resto de los delegados.

«Jubilación de privilegio»

Marcelo Córdoba le pidió a Gerardo Chekerdemián que renuncie al cargo, para evitar seguir el camino de Manuel Benegas, quien se fue de la administración pública con «una jubilación de privilegio», al acceder al beneficio previsional con el salario que cobraba como ministro de Obras Públicas.

Córdoba también exigió a Chekerdemián que el Gobierno brinde los servicios esenciales que merece la población, como la prestación en los hospitales que maneja el Estado y el funcionamiento normal de las escuelas públicas, donde siempre existen problemas que ocasionan suspensiones de clases.

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