Cuando el banco se mete en la villa

Cuando el banco se mete en la villa
La sucursal Lacarra del Banco Ciudad es la primera en su tipo. Ubicada entre los barrios de Fátima y Los Piletones, tiene 900 cajas de ahorro y ofrece microcréditos
Si uno camina las angostas calles que se anudan debajo de las enormes columnas que sostienen la traza de la AU7 en Villa Soldati y lo menciona a Pedro Ortega, probablemente nadie se detenga a dar referencias de él. Pero si inmediatamente uno se corrige y apela al apodo de “Pizarrita”, entonces sí, este hombre que durante más de una década se dedicó pacientemente al esforzado oficio de la albañilería, merecerá un párrafo aparte de algún vecino del lugar. Él, como tantos otros, es testigo de un pequeño milagro radicado apenas a 10 minutos del obelisco, en el centro neurálgico de la geografía que conforman los barrios de emergencia Fátima, Calasa, Calasita, Ramón Carrillo y Los Piletones.

Allí, debajo de la autopista y en un espacio que no excede los 50 metros cuadrados, hace dos años, la gente de la entidad que conduce Rogelio Frigerio plantó un tablón de madera a modo de mesa y dos caballetes sobre la vereda para asesorar financieramente a los vecinos de la zona. Por aquél entonces, bajo una lluvia constante de piedrazos lanzados por quienes se resistían al cambio, la gente del banco decidió integrarse lentamente al barrio, colocando un ladrillo tras otro, sin prisa, sin pausa, para edificar la pequeña sucursal.

Así fue que se comenzaron a sumar clientes, quienes abrían cajas de ahorro gratuitas por primera vez en su vida, y a difundir las virtudes de utilizar una tarjeta de débito para manejar las finanzas domésticas. “Fue un acercamiento lento, hubo que conocerse mutuamente, hacerle entender a las familias que estar bancarizados los beneficiaba porque podían conseguir descuentos en el supermercado, créditos sociales, y hasta microseguros para su casa y herramientas”, señala Gabriela Rébora, una de las asesoras que trabaja en la sucursal, quien refiere los difíciles comienzos y el exitoso presente. Ella, junto a Santiago Sánchez y Emiliano Lo Viscovo, lo asesoraron, por ejemplo, a “Pizarrita”, para que este señor pudiera dejar de hacer ‘changas’ y cumpliera su sueño: hacer pizarrones tal y como le habían enseñado sus progenitores, en lo que era una tradición familiar que no lograba llevar adelante por falta de recursos. Hoy, el emprendimiento de Pizarrita tiene marca propia y numerosos clientes que depositan sus pagos en la caja de ahorro gratuita que ya tiene abierta y hasta les cobra con el postnet que le ofrece el banco.

“Son muchos los clientes que reconocen la ventaja de caminar las calles del barrio sin el temor de que le roben el dinero. Antes, para cobrar una jubilación o prestación social, los vecinos debían hacer un trayecto en remise, hasta el banco más cercano, perdían tiempo y dinero”, señala Silvia Villalva, Coordinadora de Inclusión y Educación Financiera del Banco.

Crecimiento constante

La sucursal Lacarra es la primera en la Argentina de un banco en una villa. Tiene más de 900 cajas de ahorro abiertas y una oferta de productos que están pensados para la realidad social del lugar, donde no faltan los plazos fijos, y los micropréstamos.

En los últimos días la sucursal anda revolucionada: hace algunas semanas entregaron un préstamo hipotecario social a una persona que tuvo que vender un terreno del lugar. Para acceder a los préstamos para vivienda se debe depositar previamente, durante seis meses, dinero en un plazo fijo. En el escalón más alto, si ese ahorro mensual es de $ 4500, el préstamo llegará a $ 300.000.

Pero también le “ponen pilas” a lo que es una necesidad importantísima: los microseguros de vida, a un costo mensual de $ 5,50 y con coberturas adicionales, y la entrega de una tarjeta de crédito contra el requisito de cobrar cualquier plan social.

“Se trata de inclusión financiera, estamos trabajando en otros lugares, la villa 1-11-14 y también la villa 20, que prevé una sala de usos múltiples y un polideportivo”, señala Villalva.

Si bien Rébora trabajaba antes en microfinanzas de la entidad y sus compañeros, Lo Viscovo y Sánchez, fueron elegidos entre los egresados con mejores promedios de colegios públicos de la zona, para todos da la sensación de que cada día tiene sabor a nuevo.

“Creo que esto recién empieza”, sostiene Rébora. “A todo el mundo hay que enseñarle qué es una fecha de pago, cómo cancelar la cuota del crédito y cuándo le conviene utilizar una tarjeta de débito. Es un derecho que tienen las personas y nosotros estamos aquí para ayudarlos. Si bien el esfuerzo es importante, la satisfacción también lo es”, concluye.

Comentá la nota