Cuando la realidad manda

Los gremialistas K regresaron de Buenos Aires desilusionados de que un cara a cara con el jefe de la Anses, Diego Bossio, podría cambiar en algo el discurso de la Nación sobre la política previsional para Córdoba. Luis Kempa.

Los gremialistas K regresaron de Buenos Aires desilusionados de que un cara a cara con el jefe de la Anses, Diego Bossio, podría cambiar en algo el discurso de la Nación sobre la política previsional para Córdoba.

Como era previsible, el funcionario kirchnerista repitió ante Juan Monserrat (UEPC) y Juan Leyría (Luz y Fuerza) el mismo argumento que desgranó tras la audiencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, el lunes 10.

Bossio ratificó ante los dirigentes de su mismo palo que no habrá un nuevo convenio para financiar el déficit de las “privilegiadas” jubilaciones cordobesas, como las tildó en el programa oficialista 6,7,8 .

Los sindicalistas pensaban que por estar alineados con el modelo nacional, podría operarse algún milagro, sin tener en cuenta que las decisiones que adopta el kirchnerismo no tienen casi nunca marcha atrás.

Tras la caravana para reclamar por la derogación de la ley que difiere el pago de los aumentos a los jubilados, desde el sindicalismo K se buscó justificar la postura de la Nación exclusivamente en la pelea política entre la Casa Rosada y José Manuel de la Sota, lanzado a la candidatura presidencial.

Antes del fracaso de la reunión con el titular de la Anses, la UEPC y Luz y Fuerza habían convocado a un paro provincial, que llevarían adelante en la medida que se sumaran los restantes gremios estatales.

La estrategia de los sindicatos K, de forzar a otros gremios, estuvo a punto de romper la unidad que consiguieron los estatales en su batalla contra los cambios en el régimen previsional.

A fin de evitar la fractura, los caciques sindicales habrían acordado que en la reunión de hoy –en la sede del SEP– no habrá planteos de paro. Para sostener la protesta contra la ley provincial se lanzaría un plan de acción, con medidas acotadas.

Desde el Centro Cívico hay presiones hacia los estatales para que no haya más paros y advertencias de que se descontarán todos los días de huelga.

En el plano nacional, los gremialistas todavía albergan expectativas de plantearle en términos políticos a Juan Abal Medina, jefe de Gabinete, la situación previsional de Córdoba. Una expectativa que no parece anclarse demasiado en la realidad.

Sorpresa . La derrota del kirchnerista-juecista Augusto Varas en las elecciones de la Unión Obrera Metalúrgica de Córdoba fue el dato que sorprendió la semana pasada.

Pese al manejo del aparato sindical y de una profusa campaña en los medios, Varas perdió a manos de quien fuera su número dos. El recambio después de 13 años de mandato consecutivo aparece como un dato positivo dentro de un sindicalismo que tiende a eternizarse en el poder. Resulta indudable que la causa judicial que forzó a Varas a dejar su banca juecista en 2010 y nuevas denuncias por presuntos hechos de corrupción terminaron por mellar su credibilidad. Hoy asumirá su reemplazante, Rubén Urbano. La clave del triunfo de Urbano estuvo en su proximidad con los afiliados en las fábricas, además de una mano de apoyo que le dio la CGT delasotista.

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