Cumbre de las tres CGT para apurar ley de Ganancias

Cumbre de las tres CGT para apurar ley de Ganancias

Hugo Moyano, Antonio Caló, Luis Barrionuevo y Omar VivianiEl sindicalismo peronista presionará en bloque al Gobierno para lograr este año la reforma integral del Impuesto a las Ganancias. De paso, los dirigentes enviarán a Mauricio Macri una señal contundente con una inesperada imagen de unidad del movimiento obrero.

Será el jueves al mediodía en un almuerzo que compartirán en la sede de la CGT de Azopardo los tres líderes de respectivas vertientes de la central obrera: Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo, junto a legisladores de extracción gremial. 

El encuentro comenzó a gestarse luego de la cumbre que los tres referentes compartieron con Macri en la Casa Rosada el 11 de febrero. Y se aceleró una vez que el jefe de Estado avisara que los cambios en las escalas y deducciones de Ganancias quedarían postergados para el año que viene. El mensaje del jueves será claro: la CGT exigirá la reforma este año y accionará para ello sobre legisladores de todos los bloques del Congreso, desde los de origen gremial hasta los del Frente para la Victoria y otras agrupaciones políticas. 

El miércoles pasado hubo un anticipo del encuentro en la misma CGT. Allí almorzaron Moyano, los senadores Guillermo Pereyra(líder de los petroleros neuquinos) y Daniel Lovera (mercantil, La Pampa), y los diputados Facundo Moyano (hijo de Hugo, Frente Renovador), Omar Plaíni (canillitas), el chubutense Jorge Taboada y el sanjuanino Enrique Castro Molina (ambos camioneros) y Carla Pitiot (FR, gremio de personal de organismos de control). 

Para el nuevo encuentro se prevén los mismos participantes, más Caló, Barrionuevo y otros protagonistas como Héctor Daer(Sanidad) y Graciela Camaño, esposa del gastronómico (ambos del Frente Renovador), o el metalúrgico Abel Furlán, del Frente para la Victoria. 

Los organizadores descuentan que la maniobra prosperará en el Congreso una vez que Macri envíe el prometido proyecto de ley de reforma de Ganancias, que según el propio jefe de Estado debería tener efectos sobre las escalas y deducciones recién en 2017. En esa instancia, calculan que se unirán para reclamar el anticipo a este año de sus efectos los legisladores del FpV, el FR y los que reportan de manera directa a Moyano y a otros referentes sindicales, así como de otras fuerzas políticas como el socialismo, el GEN, de Margarita Stolbizer, y la izquierda

Pero el encuentro del jueves tendrá otra arista, tanto o más preocupante para el Gobierno. Será la primera reunión entre Moyano y Caló promovida por los propios dirigentes sin intervención de terceros (a diferencia de la cumbre con Macri, impulsada por el Ejecutivo). La intención deliberada de los dirigentes es exhibir esa foto como un anticipo, más firme que nunca, del tránsito inexorable hacia la reunificación de la CGT

En ese avance hubo dos responsables políticos: el principal de ellos fue el propio Macri al incumplir su promesa de campaña respecto de Ganancias. El otro, el taxista Omar Viviani, hasta hace pocas semanas el sostén central de Caló al frente de una de las CGT. Es que Viviani, referente del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), capitaneó semanas atrás -a espaldas del metalúrgico- la creación del bloque Justicialista, una escisión del FpV con varios participantes de origen sindical como Oscar Romero (mecánicos, Smata) y el apoyo de gobernadores como el salteño Juan Manuel Urtubey

La semana pasada Caló comprendió que había quedado más aislado que nunca cuando convocó a una reunión del Consejo Directivo de su CGT a la que no asistieron ni los "gordos" de los grandes gremios de servicios ni los "independientes", los dos sectores más influyentes de esa central, pero tampoco Viviani y otros dirigentes del MASA. En ese momento el metalúrgico resolvió buscar cobijo en su hasta ahora principal rival: llamó a Moyano y propiciaron juntos el encuentro del jueves con eje en Ganancias

Ayer fue sintomático que, pese a su aislamiento, el metalúrgico emitiera un comunicado para cuestionar al Gobierno y responsabilizarlo por una transferencia de recursos "hacia los sectores más con centrados de la economía" y criticar el mecanismo de cambio en Ganancias con el único retoque de los mínimos no imponibles. 

El escenario así planteado promete causar dolores de cabeza en el Gabinete económico. Es que los funcionarios, a pesar de la marcha atrás en Ganancias, daban por hecho que habían logrado encauzar el rumbo de las paritarias con aumentos por debajo del 30% o bien con acuerdos semestrales, alentados por la promesa a los gremialistas de más fondos para sus obras sociales, una garantía que debía plasmarse esta misma semana en reuniones técnicas, como anticipó ayer este diario. 

Los sindicalistas creen que la foto del jueves y la mera amenaza de unir a dirigentes y a bloques parlamentarios a priori irreconciliables detrás de un mismo reclamo alcanzará para lograr que Macri revea su decisión de pasar a 2017 el cambio en las escalas de Ganancias, que impacta con mayor fuerza en algunos gremios estratégicos como el propio de Camioneros, de Moyano, y el resto de los que integran la Confederación de Trabajadores del Transporte (CATT). 

Esa presunción los aleja, por ahora, de hipótesis más severas de conflicto. Ni Moyano, ni Caló, ni Barrionuevo imaginan un escenario de medidas de acción directa y mucho menos un paro a un Gobierno que no cumplió tres meses de gestión, y que mantiene demasiadas promesas pendientes hacia el sector como para forzar una ruptura temprana.

Comentá la nota