Debate efervescente en el sindicalismo anti K

Debate efervescente en el sindicalismo anti K
Por Ricardo Carpena.

El almanaque sindical está alborotado . El gremialismo antikirchnerista terminará el año antes de tiempo , con la movilización del 19 a la Plaza de Mayo, y la sensación creciente de que en 2013 será más difícil su delicado equilibrio interno. Por su parte, el sector oficialista quiere que se termine cuanto antes este 2012 de tanta marginación y sueña con un mes de marzo en el que Cristina Kirchner los saque de su cruel letargo .

A todos los unifica la clara intuición de que el año próximo nada será como antes. La marcha gremial anti-K de la semana próxima ayudará a la percepción de un Hugo Moyano fortalecido por su alianza con la CTA de Pablo Micheli y la CGT Azul y Blanco, de Luis Barrionuevo. Pero 2013 estará condicionado por las elecciones legislativas en las que se juega la fortaleza del proyecto de Cristina Kirchner y en las que cada sector sindical pondrá en juego una estrategia distinta , incluso antagónica.

El germen de lo que viene quedó en evidencia con la frustrada unificación de las centrales conducidas por Moyano y Barrionuevo: la fuerte resistencia que despierta la figura del dirigente gastronómico en algunos dirigentes moyanistas frenó la incorporación de sus gremios a la comisión arbitral de la CGT Azopardo, que finalmente quedará conformada hoy en el comité central confederal.

¿Se debió sólo a las firmes pretensiones barrionuevistas de quedarse con la presidencia y un lugar más de aquel cuerpo cegetista, que es el encargado de resolver los conflictos de encuadramiento entre los gremios? Nadie lo admitirá públicamente, pero hay dirigentes como Facundo Moyano, Juan Carlos Schmid y Omar Plaini que se niegan a compartir un mismo espacio con Barrionuevo, al que no le perdonan su pasado menemista y una carrera forjada al calor de innumerables hechos y frases polémicas.

Del otro lado están Gerónimo “Momo” Venegas (trabajadores rurales) y Abel Frutos (panaderos), dos de los dirigentes a los que hoy más escucha Moyano y en quienes confía la mayor parte el impulso de sus contactos políticos y sindicales. El líder camionero comparte las reservas de su “ala progresista” respecto de Barrionuevo, pero terminó sacándose una fotografía con él movido, más que nada, por la necesidad de sumar aliados para garantizar el éxito del paro general del 20 de noviembre.

Hoy, la alianza Moyano-Barrionuevo volvió a foja cero : ambos seguirán enarbolando la consigna de “unidad en la acción”, llevados por el mismo rechazo al kirchnerismo, pero sin mezclarse demasiado. El dirigente gastronómico organizará activamente la marcha del 19, pero ningún representante de su sector hablará en el acto de la Plaza de Mayo : teme ser el principal destinatario de las silbatinas por parte de los partidos de izquierda.

El que suspira aliviado es Micheli, al que le iba a costar explicar a sus compañeros más radicalizados la convivencia con el dirigente gastronómico, y más aún si compartían el palco. Pero, más allá de las reacciones que genera Barrionuevo”, en la CTA disidente comienza a asomarse un efervescente debate sobre el futuro de este sector.

Micheli defiende la estrategia de alinear la central a la dinámica del conflicto social, pero en las filas ceteístas también hay quienes apuestan a priorizar la opción electoral a través de la Corriente Nacional por la Unidad Popular, que encabezan Víctor De Gennaro y Claudio Lozano, integrante, a su vez, del Frente Amplio Progresista (FAP).

En 2013 podrían empezar a separarse los caminos de la coalición sindical opositora. Todos quieren que Cristina Kirchner sea derrotada en las urnas, pero hasta allí llega el consenso. Moyano apuesta a participar de los comicios como parte de un frente con agrupaciones no peronistas. Barrionuevo apoyará cualquier variante del peronismo ortodoxo. Y Micheli sabe que las decisiones del moyanismo estarán teñidas por el componente electoral y serán de un signo político distinto del que elija la CTA rebelde.

Mucho antes, las elecciones en APLA, el gremio de los pilotos, que terminan pasado mañana, pueden poner en apuros a la CGT Azopardo: la lista de Jorge Pérez Tamayo, vocal de la central moyanista, podría ser superada por la nómina que encabeza Pablo Biró, su ex adjunto, que, de todas formas, apoya al dirigente camionero. La gran noticia para Moyano llegó desde Córdoba: su aliado y amigo Gabriel Suárez le arrebató al kirchnerismo el Sindicato Luz y Fuerza al ganar las elecciones con el 56% de los votos.

En este rubro, la desdibujada CGT Balcarce tiene un motivo anticipado para brindar. El kirchnerista Sergio Sasia ganó las elecciones de la Unión Ferroviaria, aunque le costará sacarse de encima las sospechas de que encarna un “ pedracismo sin José Pedraza”. Casi un premio consuelo hasta que llegue lo que el sindicalismo oficialista espera con desesperación: que la Presidenta cumpla su promesa de que los llamará para que aporten ideas destinadas a reformar el Impuesto a las Ganancias, a partir de marzo.

¿Las necesidades electorales de Cristina Kirchner abrirán las compuertas que hoy están cerradas? Sería pura lógica, pero ese concepto, como se sabe, está ausente en el planeta K.

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