Debate la CGT oficial su posicionamiento rumbo a 2015

Caló sugiere apoyar a Scioli, pero Viviani presiona para fortalecer a Urribarri

Será como las habituales reuniones de consejo directivo, salvo que esta vez el debate estará guiado por el armado electoral rumbo a 2015. Pese a ser el jefe de la CGT oficialista, la convocatoria no corrió por cuenta de Antonio Caló. Fue Omar Viviani el que llamó a todos los gremios de la central con la intención de sumar adhesiones a la precandidatura presidencial del gobernador de Entre Ríos, Sergio Urribarri.

Con divisiones cada vez más acentuadas en el frente gremial, el ajedrez electoral ayuda para que la CGT más cercana al Gobierno sea hoy un hervidero de especulaciones. La política amenaza fracturar la alianza de sindicatos que se había conformado para desbancar a Hugo Moyano.

Todo explotó cuando el sector de "los Gordos" (representante de los grandes gremios) impulsó el año pasado la candidatura de Sergio Massa y se sumó al Frente Renovador (FR), incluso con el aporte de dos diputados nacionales: Héctor Daer y Alberto Roberti. Por ahora, Daer y Roberti, que ya casi no participan de las actividades de la CGT, no lograron reclutar a otros dirigentes para sumarse al massismo.

En la cúpula de la CGT, las simpatías están dispersas. Sus tres máximos dirigentes (Caló, Andrés Rodríguez y Viviani) empujan las preferencias hacia diferentes candidatos.

Caló impulsará a Daniel Scioli, convencido de que será el postulante del Gobierno. El metalúrgico argumenta su espaldarazo con una anécdota: el mismo día en el que dijo que "a la gente no le alcanza para comer", lo que le valió un reto de la Presidenta por cadena nacional, Scioli divulgó una foto de los dos juntos.

El estatal Andrés Rodríguez, en cambio, se aferra por ahora a la cautela. "Habrá un baraje y se dará de nuevo. El movimiento obrero suele jugar el segundo tiempo", dicen en UPCN. Se encolumnan detrás de la postura de Rodríguez sus laderos del ala "independiente" de la CGT: el estatal José Luis Lingeri y el albañil Gerardo Martínez.

De los popes, Viviani es el que más arriesgó. Creó el Movimiento Sindical Urribarri Presidente (Mosup) y con unos 30 gremios escenificó su apoyo en un acto en el gimnasio de Ferro. Allí asistió parte del gabinete de Cristina Kirchner, entre ellos, Julio De Vido. El ministro de Planificación Federal está presente en cada acto que fogonea a un precandidato que pueda esmerilar a Scioli.

"Urribarri es el que garantiza la prosecución del modelo social, económico y político iniciado en 2003. Tiene lealtad y capacidad de gestión", argumenta Viviani, al afianzar su posicionamiento.

El ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo, no consiguió cosechar muchas adhesiones en el corazón de la CGT. Por una cuestión sectorial, lo apoya hasta ahora solamente Sergio Sassia, el líder de la Unión Ferroviaria. Sassia ni siquiera logró persuadir a sus colegas sindicales para que lo acompañen a la presentación de los nuevos vagones del ferrocarril Sarmiento.

La Juventud Sindical Peronista de la CGT oficial no quiere ser ajena al debate. En la última reunión de consejo directivo, un referente de la nueva generación dejó un mensaje: "Debatir un candidato no sintetiza un proyecto político. Es necesario defender las conquistas de cara a 2015".

Los respaldos, hasta ahora, son variados, aunque un eventual desenlace de la interna del Partido Justicialista podría inclinar la balanza y volcar a la mayoría hacia un mismo nombre. Ya lo dijo Caló hace unos meses: "Somos pendulares: un día estamos con uno; otro día, con otro"..

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