Dellecarbonara: “La inauguración fue precaria, con fines meramente electorales”

Dellecarbonara: “La inauguración fue precaria, con fines meramente electorales”
En una entrevista exclusiva para Diario Z, el delegado de la Línea B explica la situación en la que se encuentran los subtes. Por qué el gobierno de Macri azuza a los usuarios en contra de los trabajadores en vez de resolver los problemas del Subte.

¿Cuál es la situación respecto de las estaciones en conflicto?

Mediante la lucha de los trabajadores, Sbase y Metrovías se vieron obligados a reparar en parte las falencias que nosotros habíamos detectado. La inauguración fue precaria, a las apuradas, con fines meramente electorales.

¿Cuáles eran las falencias más graves?

Lo más grave era que había lugares donde los trabajadores tienen que circular que estaban inundados. Y convivían con electricidad de alta tensión. Teníamos problemas de cámaras con cables inundadas, tableros de circuitos eléctricos también anegados. Había zonas electrificadas del túnel con agua, que fueron el origen de 3 muertos en el último tiempo. Teníamos problemas con las comunicaciones entre sectores, entre los que era imposible llegar de uno a otro. Todas cuestiones que hacen a las falencias estructurales.

¿Esas cuestiones se solucionaron?

Algunas sí, pero todavía hay filtraciones. Hay rajaduras en los techos. Creemos que eso afecta a la estabilidad estructural del subte. Por ahora, como no hubo lluvias fuertes en los últimos meses, no vimos las consecuencias de estas filtraciones. Hay que tener en cuenta que esta zona es inundable. Tenemos antecedentes de la tormenta del 2 de abril, cuando en la estación Echeverría el agua llegó a 30 centímetros sobre el nivel de la plataforma. Y en la estación Los Incas, un compañero murió electrocutado por estas falencias que venimos denunciando. Esperemos que con el correr de los días, se puedan reparar los problemas que detectamos.

Ustedes llegaron a un acuerdo con la empresa para operar las dos estaciones que se inauguraron, pero los problemas persistieron.

En realidad, llegamos a un acuerdo precario. Lo hicimos cuando hubo garantías que no se iban a operar las cocheras y los talleres, que era donde nosotros denunciamos las falencias más graves y que, a pesar de que hubo algunos avances, todavía no están solucionadas. Esto incluía la necesidad de adecuar el personal y los trenes a las necesidades de las dos nuevas estaciones. Hay que tener en cuenta que la extensión implica alrededor de 60 mil usuarios más por día. La empresa no sólo que no cumplió con eso, sino que se demostró en la práctica lo que nosotros planteamos: la línea no estaba preparada para que se pueda brindar el servicio. No están los trenes necesarios y tampoco el personal. Quedó de manifiesto la precariedad de la inauguración, se rompen las vías, hubo un descarrilamiento en la cochera, se rompieron los cambios de las vías que originó el cierre de la estación Rosas… c da día que pasa, se demuestra que los trabajadores, que somos los que movemos los trenes todos los días y sabemos de lo que estammos hablando, tenemos razón. Hay muchas cuestiones por resolver para brindar un buen servicio para que los usuarios viajen más cómodos en una línea como la B, en la que ya se viajaba mal.

¿Cuántos trenes están funcionando en la línea?

Siempre tuvimos una máxima de 18 a 20 trenes. Hoy hay menos trenes. Por ejemplo, el tren que descarriló quedó fuera de servicio. Tenemos menos formaciones para brindar el servicio a 60 mil personas más, con dos estaciones más. Lo que se genera es un empeoramiento del servicio. No puede haber una mejora, como dicen Sbase y Metrovías. Esto lo ve cualquier usuario cotidiano de la línea.

En el plano laboral, ¿lograron llegar a un acuerdo por el tiempo de las vueltas?

Primero, hay que aclarar que ése nunca fue el eje de nuestro reclamo. El gobierno de la Ciudad y la empresa lo instalaron, quisieron ponernos como chivos expiatorios a los trabajadores, haciéndole creer al usuario que el servicio es malo porque nosotros somos vagos o porque dicen que ganamos sueldos de 16 mil pesos, cosa que es mentira. Pero tampoco sería un problema: la crisis del subte no tiene nada que ver con que un trabajador gane 10 mil o 16 mil pesos. Tiene que ver con que la empresa ha privilegiado sus ganancias y los gobiernos (Nación antes y ahora Ciudad) han sido cómplices. Esto hizo que no haya mantenimiento, obras ni inversión. Y ahora se viaja cada vez peor. No hay una pelea alrededor de los horarios. Y parece mentira que tengamos que recalcar que en el transporte público, el tiempo de descanso no es un tiempo de ocio, sino para recuperarse. Tiene que ver con la seguridad. Nosotros trabajamos una jornada de 6 horas porque estamos en un ámbito insalubre transportando gente. No podemos transportar 1200 personas si no estamos en condiciones psicofísicas para hacerlo.

Entonces en ese tema llegaron a un acuerdo.

Está resuelto. Nunca hubo un gran problema alrededor de eso. Lo que sí pasó fue que la empresa y Sbase quisieron tapar con eso una inauguración totalmente improvisada.

¿Cuánta gente estaría faltando para operar correctamente las dos estaciones nuevas?

No lo podemos saber. Primero, porque no pudimos hacer todavía una medición del tiempo de vuelta, es decir, el tiempo que tardás entre que salís de una cabecera hasta la otra y volver. En base a eso, hay que sacar la frecuencia que debería haber entre tren y tren para transportar equis cantidad de usuarios que se mueven por la línea. Para eso, se calcula: para tantos trenes, tantos trabajadores. Esto no se pudo hacer aún y la empresa ha dado números realmente ficticios, que no tienen nada que ver con la realidad. Los usuarios saben de lo que estamos hablando. A la mañana, cuando uno sale de Rosas, ya en Lacroze no puede subir más gente. Los trenes son pocos y vienen repletos. Entonces, se les inauguró el subte a los vecinos de Villa Urquiza, pero se les sacó a los vecinos Almagro. Entonces, queremos que las inauguraciones traigan mejoras en el servicio, no un empeoramiento. Nosotros también somos usuarios también.

¿Por qué cree que los usuarios descargan su bronca con ustedes?

Obviamente, los usuarios –incitados por la gran campaña mediática que se hizo en contra nuestro- al primero que ven es al conductor, al guarda o al boletero e intentan descargarse con ellos. Nosotros tratamos de hacerles entender cuál es el origen de este mal servicio para que se unan a nuestro reclamo contra la empresa, Sbase y al Gobierno de la Ciudad. Es una tarea difícil. Pero hace más de 15 de años que estamos en esto, reclamando para que aparezca el dinero para que se hagan las inversiones. Esto es algo que no sólo nos emociona como trabajadores y estamos dispuestos a seguir en la lucha porque se nos va la vida en esto. No queremos que suceda lo mismo que en los ferrocarriles, donde los trabajadores venían advirtiendo la falta de inversión y, cuando pasaron las cosas que dijeron que iban a pasar, trataron de culparlos. Si en el subte, la calidad de viaje es un poquito superior a la de los trenes es por la lucha que dimos para sea así.

¿Qué sucedió con la tercerización del mantenimiento de los trenes?

Por ahora, hemos podido frenar esa iniciativa. Porque lo que trae aparejada la tercerización es el empeoramiento de la calidad del mantenimiento. En los talleres de la empresa, los trabajadores tienen la experiencia suficiente (algunos con más de 20 años de servicio), son los que mejor conocen los trenes, saben repararlos y lo hacen a conciencia: nosotros mismos somos usuarios y trabajamos en los trenes. No es lo mismo dárselo a una empresa, de la que no sabemos qué idoneidad tiene y, sobre todo, porque los dueños son los mismos que Metrovías, con lo cual hay una confluencia de intereses: quieren abaratar los costos, con materiales de menor calidad. Esto significa que el mantenimiento va a ser peor. Esto lo vimos en talleres del grupo Cirigliano, donde la empresa les da materiales de baja calidad para trabajar.

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