Se desató una interna entre los gremios municipales

La elección de autoridades de la federación terminó impugnada. Surgió otra organización que le disputa el poder.

Los trabajadores municipales mendocinos no dejan de acumular problemas y a las dificultades salariales que tienen en cada departamento, que en varios lugares generaron ruidosos reclamos días atrás, se suma una crisis de representatividad, con una federación sin conducción -lo que generó que debiera intervenir el Ministerio de Trabajo de la Nación- y con la aparición de una nueva organización federativa, cuyos propulsores aseguran tener la mayoría de los sindicatos departamentales y que peleará por ocupar el espacio de los obreros en la discusión paritaria.

La complicada situación instala a los trabajadores en el medio de una disputa política más que gremial, sobre qué entidad realmente debe representarlos, pero además pone en riesgo los acuerdos que pudieran surgir en la puja con el Gobierno por mejorar sus salarios.

El conflicto se inició en mayo de 2013, cuando se realizó el congreso para renovar las autoridades de la Federación de Sindicatos Municipales de la Provincia de Mendoza (Fsmpm). En esa oportunidad, los congresales decidieron que la presidencia recalaría en el lujanino Fabián Barahona, sucediendo a Osvaldo Pereyra Castro en el cargo.

En el encuentro hubo algunos sindicatos que quisieron estar, como el caso de Maipú, pero se les negó la participación “hasta que se pusieran al día con la cuota federativa”, tal como explicó una fuente. El hecho generó fuertes discusiones y un grupo, encabezado por el vicepresidente saliente, Raúl Zúñiga -titular de un sindicato de San Martín-, decidió impugnar la elección.

Si bien los congresales que quedaron terminaron decidiendo a favor de Barahona, la impugnación de Zúñiga, abogado de profesión y, en los últimos cuatro años responsable paritario de la federación, fue tenida en cuenta por el Ministerio de Trabajo, que en octubre decidió dejar sin efecto aquella elección y designó a un miembro de la Confederación de Obreros y Empleados Municipales de Argentina como “normalizador”.

“El mandato ministerial es precisamente ‘normalizar’ la situación de los sindicatos que actualmente no reúnen las condiciones para integrar la Fsmpm”, explicó el enviado nacional, Raúl Rivas, quien también aseguró que “la representatividad de los trabajadores está intacta”, por lo que -explicó- esa entidad será la que “ocupará el espacio de los empleados en la mesa paritaria”.

Sin embargo, Zúñiga y once gremios departamentales han conformado la Federación de Sindicatos Municipales de Mendoza (Fesifume), y prometen dar pelea para ser ellos los que lleven la voz obrera a la paritaria, aduciendo que “no es una intervención sino una normalización”, por lo que “debe llamar a nuevas elecciones y no puede representar a nadie en paritarias”.

Por lo bajo, voces cercanas a la Fsmpm denuncian que Zúñiga “es amigo del Gobierno” y eso atenta contra las pretensiones salariales de los trabajadores. El sanmartiniano lo niega y, si bien reconoce “pertenencia política”, asegura que su trabajo “se consensúa con todos los sindicatos” y que lo respaldan 11 departamentos.

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