Con diputados propios, la CGT seguirá dividida y analizan protestas

Caló y Moyano tendrán hombres propios en el Congreso y presionarán por internas del PJ
Detrás de la rigidez de los resultados electorales se levanta una nube de incertidumbre en el mapa sindical. ¿Será posible ahora la unidad entre las tres CGT? Difícil, aunque no improbable. ¿Cómo jugarán los gremios peronistas en la interna del PJ? Todavía es muy pronto, pero ya hubo una vaga tendencia: presionarán por separado para exigir internas partidarias rumbo a 2015. Por ahora, la única certeza es que el sindicalismo opositor, encabezado por Hugo Moyano y el ceteísta Pablo Micheli, evalúa regresar a las protestas callejeras.

Lejos de apropiarse del 33% de las bancas, como alguna vez aconsejó el ex presidente Juan Domingo Perón, el movimiento obrero debió conformarse anteayer con una cosecha bastante menor, aunque para nada despreciable.

Por caminos separados y fuerzas antagónicas, dos de las tres vertientes de la CGT contarán con hombres propios en el Congreso. Por apenas unos pocos de miles de votos la tercera central, la Azul y Blanca que encabeza Luis Barrionuevo, no llevó a su líder a la Cámara baja a partir de una fuerza catamarqueña.

Por la CGT oficialista, cuyo referente es Antonio Caló, ingresó en Diputados Oscar Romero, dirigente del Smata. Romero integrará el bloque del Frente para la Victoria, donde hay otro representante de los gremios: el metalúrgico Carlos Gdansky.

Pero la CGT oficialista también contará con un diputado nacional en el Frente Renovador de Sergio Massa. Será Héctor Daer, que supo ser la voz y el rostro de la central cuando hubo que desbancar a Moyano con la venia de la Casa Rosada. Daer, integrante del sector de "los Gordos" (representantes de los grandes gremios), será el hombre del tigrense para activar el giro gradual de sus colegas hacia el massismo.

Por la CGT moyanista revalidó su banca el diputado y canillita Omar Plaini. Si bien fue elegido a través de Unidos por la Libertad y el Trabajo, la alianza que anudaron Moyano y Francisco de Narváez, Plaini confirmó ayer que se mantendrá en un bloque en soledad.

Es aún incierto el camino que podría elegir el otro diputado de la central, Facundo Moyano, actualmente en el Frente para la Victoria, pero con posibilidades de sumarse al massismo. Su pase es por ahora un secreto a voces. Su estrategia es el silencio. Pero, en caso de no concretarse, será sólo por una cuestión familiar. Facundo jamás irá contra la corriente de lo que ordene su padre.

Tras el mal desempeño de De Narváez, Hugo Moyano quiso tener su foto victoriosa de las elecciones. Después de votar en Mar del Plata, subió a una tropa de veinte sindicalistas a un avión privado y voló hacia Neuquén. En la medianoche del domingo logró lo que había ido a buscar: la foto que escenifique su alianza con Guillermo Pereyra, el número dos de la CGT y flamante senador nacional por el Movimiento Popular Neuquino.

Pereyra ya mostró gestos de autonomía y tomó un poco de distancia de Moyano: llamó por teléfono a Massa y en su discurso aseguró que su espacio "no es anti-K". Tal vez se trató de una estrategia para ir barnizando su proyecto para competir por la gobernación de la provincia en 2015.

En medio de la atomización sindical, surge una coincidencia: las tres vertientes de la CGT apuestan a que lo mejor para el PJ será convocar a elecciones internas de cara a 2015. Y pidieron en tándem que no se excluyera a Massa. Ya habían ratificado esto a LA NACION Caló y Barrionuevo. Lo hizo ayer por el moyanismo Omar Plaini. "No hay una interna desde Menem-Cafiero", recordó el canillita.

FUTURA PROTESTA

Mientras tanto, el sindicalismo no peronista optó por mantenerse ajeno del ajedrez electoral. La CTA de Micheli, junto con Eduardo Buzzi, de la Federación Agraria, tentó hace unos días a Moyano para activar una movilización el 20 del mes próximo. No sería casual la elección de la fecha: ese día se cumplirá un año del primer paro nacional en conjunto de la CGT y la CTA al gobierno de Cristina Kirchner.

En la CGT todavía no dieron por cerrado el trato. Moyano, por ahora, solamente dio luz verde para recibir dentro de dos semanas a los familiares de la víctimas de la tragedia ferroviaria de Once. Sería una suerte de homenaje y una excusa para exigir mejoras y cambios.

Subterráneamente, aunque sin demasiadas certezas, se avanza en otra movida que generaría un efecto cascada: un puñado de gremios estatales y de docentes debatirá esta semana si activan un reclamo para pedir la reapertura de paritarias ante la escalada inflacionaria.

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