La dirigencia sindical opositora planea una huelga efectiva para forzar respuestas del Gobierno

La dirigencia sindical opositora planea una huelga efectiva para forzar respuestas del Gobierno

La próxima semana los líderes cegetistas Hugo Moyano y Luis Barrionuevo se reunirán para definir la fecha del próximo paro nacional. Buscarán dejar claras las consignas para lograr una adhesión genuina por parte de todos los sectores de la sociedad

-¿Al final cuándo va a ser el paro?-En agosto, una vez terminado el Mundial.-Pero la final se juega dentro de diez días...-Necesitamos tiempo para armarlo bien.-¿En qué sentido?-Tenemos que pulir muy bien las consignas.

Aunque más bien escuetas, las respuestas del vocero gremial dan cuenta de la encrucijada que supone para la central opositora seguir fajándose con un Gobierno que, trascurrida ya la primera mitad de 2014, no atendió ninguno de los reclamos sociales o económicos que le han llegado con regularidad desde el campo sindical. Y cuesta mucho imaginar que vaya a cambiar esa postura en lo inmediato.

¿Cómo lograr entonces que la Presidenta vuelque su mirada hacia el sindicalismo alguna vez? He aquí el gran dilema que enfrentan los mandamases de las organizaciones sindicales, sin encontrarle la vuelta. En función de eso, cuando la semana que viene se reúnan las cabezas del bloque conformado por Moyano y Barrionuevo, además de definir una fecha, procurarán afinar la puntería con la argumentación que presentará el llamado a la segunda huelga general contra Cristina.

El desafío está claro: acertar con un mensaje claro, directo y unívoco; que se traduzca en adhesiones genuinas de la sociedad hacia esta nueva medida de fuerza; buscando reducir al máximo el número de personas que repudian sentirse rehenes de situaciones extremas, como cuando no hay transporte para llegar a los trabajos.

"Por eso, no podemos salir solamente a reclamar por una actualización del mínimo no imponible de Ganancias, cuando hay una masa enorme de trabajadores que está muy lejos de ganar 15 mil pesos por mes y millones de jubilados en la miseria", completó su informe el vocero con el que habló Infobae.

En cualquier caso, la dupla Moyano-Barrionuevo tomará los recaudos para que en el país no se vuelva a mover un alfiler, como ocurrió en abril, con la huelga anterior. Así, volverán a encomendarse para contar con el acompañamiento –aunque es un hecho- de los conductores de locomotoras de Omar Maturano (La Fraternidad) y los colectiveros de Roberto Fernández; que demostraron ser clave en la uniformidad que tuvo el transporte durante el paro de abril.

El jefe de la UTA dio renovadas muestras de su distanciamiento de la administración K, al recomendarle públicamente al vicepresidente Boudou que renuncie a su cargo. "Si fuera yo, haría eso", sentenció por su cuenta el colectivero.

Otro que volverá a ponerle el hombro a la protesta, en nombre de la unidad en acción, es el estatal Pablo Micheli, primera espada de la CTA anti K. También anticipó sus ganas de subirse a este tren el ruralista Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria Argentina: "¿Cómo no vamos a estar a la par de los obreros si es nuestro mercado interno? A ellos les vendemos el azúcar, la carne... Si a los laburantes les va mal, a nosotros también", sostiene.

También preocupa en la CGT opositora, el tema de los piquetes. No quieren que ese recurso de protesta vuelva a desvirtuar el acatamiento de un paro. Pero ante todo reniegan de cualquier metodología que ponga a sindicalistas de izquierda en un lugar protagónico; una postura que en nada los diferencia en rigor con los gremios industriales de la CGT oficialista de Caló, siempre con los índices preparados para apuntar a la izquierda como causa de todos los males.

Mientras continúan, pero por razones estrictamente económicas, los despidos y suspensiones en las respectivas jurisdicciones de metalúrgicos y mecánicos. El caso más sonado, esta semana que se va, fue el de la autopartistaLear en la localidad de General Pacheco.

Denunciaron allí que hubo despidos (no está claro cuántos) y unos 300 operarios suspendidos por un mes sin remuneración. La falta de respuestas de la patronal devino en la instalación de una carpa de los trabajadores en Callao al 100, exigiendo la intervención del Ministerio de Trabajo. Otro caso abierto para la cartera de Carlos Tomada.

Lo cierto, a esta altura, es que el plan del Gobierno para alentar la compra de automóviles, no se tradujo en alivio para la situación de los trabajadores.

Tampoco están exentos de conflictos gremios de la central opositora, como los trabajadores petroleros y del gas que lidera el también senador neuquino Guillermo Pereyra, formal número dos de la central del camionero. Hoy están yendo al paro, y se prevé que afectará fuertemente la producción del sector en Neuquén. La medida de fuerza fue la respuesta inmediata a la confirmación de 100 despidos en la Refinería Petrolera Argentina de Plaza Huincul.

"Galuccio se maneja en YPF como un ceo, con total discrecionalidad. Pero dejando a un lado el tema comercial, lo que no vamos a dejar pasar es que se metan con los trabajadores", dijo a este medio Pereyra en diálogo desde el sur, consciente de que podrían engrosarse dramáticamente la lista de operarios cesanteados.

Pero ni el empeoramiento del tema conflictividad laboral bastó para un acercamiento maduro entre los representantes sindicales que asistieron a la Semana Social que organizó la Pastoral Social en Mar del Plata el fin de semana pasada.

El sindicalismo sabía de antemano que no sería ése el tiempo de la reconciliación que precediera a la unidad. Pero al menos esperaban mostrar una imagen de mayor homogeneidad. Al final lo único que quedó es una foto de Moyano y Caló haciendo unas morisquetas.

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