La división también se reflejó en los actos por separado del sindicalismo

Caló expresó su apoyo al Gobierno en Avellaneda; Moyano llamó a votar en contra del kirchnerismo
Todos bajo el mismo sol y evocando al mismo líder. Pero ni siquiera así el rompecabezas gremial pudo lucir íntegro y completo. Unos estuvieron en el teatro Roma, en Avellaneda, rodeados de funcionarios y dispuestos a manifestar públicamente su respaldo a la gestión kirchnerista. Los otros, los díscolos, organizaron su propio acto en las puertas de la CGT, con mensajes netamente opositores y poco predispuestos a negociar la unidad sindical.

La unidad no es más que un deseo imposible. Alcanza con echar un vistazo a lo que sucedió ayer, una jornada simbólica en el calendario peronista. Antonio Caló, jefe de la CGT kirchnerista, rescató los logros del Gobierno y comparó la actualidad con 2001. Y pidió que los trabajadores apoyen en las urnas al Frente para la Victoria.

Desde la central opositora, Hugo Moyano se diferenció desde la acción y la retórica. Movilizó a las calles a su militancia camionera para darles un mensaje. Recurrió a la agenda contemporánea y enumeró argumentos vinculados al bolsillo de los trabajadores por los que consideraba que no había que respaldar con el voto al kirchnerismo en las próximas elecciones. Y acusó directamente a la Casa Rosada de haber dividido al Partido Justicialista y al sindicalismo.

En el juego de las diferencias, parece no haber cabida para los puntos medios. O se está de un lado o se está del otro. Pero otra opción, sin que signifique el destierro, es adoptar un rol más pasivo, desde la ausencia y el silencio. Una estrategia así adoptó un nutrido sector de la CGT oficialista que advierte tiempos de cambio después de las elecciones del 27. En este grupo ya no están solamente "los Gordos" (representantes de los grandes gremios), que decidieron jugar políticamente con Sergio Massa. Se sumaron dos sindicatos del transporte y un puñado de fuerzas de la industria textil.

"El movimiento obrero estaba por desaparecer en 2001 y hoy los gremios están contentos y felices. El Frente para la Victoria es la garantía para que este modelo industrial y económico siga adelante", dijo Caló, flanqueado por el gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, y el principal candidato kirchnerista en la provincia, Martín Insaurralde.

Cerca geográficamente, aunque lejos de coincidir en el contenido, Moyano se diferenció: "Algunos tontos prefieren el perfume de los funcionarios a la transpiración de los trabajadores. Desde hace dos años que venimos planteando lo del mínimo no imponible de ganancias, las asignaciones familiares, el aumento a los jubilados y el dinero de las obras sociales. Todos se hacían los distraídos". Y añadió: "Con el voto, sepamos quién nos defraudó, quién nos traicionó y quién no les dio respuestas a los trabajadores".

Anteanoche, de urgencia, Caló bajó la orden para que los gremios que integran su central movilicen a parte de su tropa a la convocatoria que realizó anoche el kirchnerismo en la Plaza de Mayo. Lo hicieron Uocra, Smata y los estatales de UPCN. Fue un acto sin oradores y con la Presidenta ausente, lo que motivó la chicana fácil de Moyano. "Los muchachos pueden ir a la plaza a aplaudir a Boudou", les dedicó a sus colegas de la otra central.

Con Cristina Kirchner convaleciente y recluida en Olivos, a la CGT de Caló se le vino abajo la jerarquía de dos actos que se estaban preparando con varios meses de antelación. El taxista Omar Viviani invitó para hoy a la cúpula del Gobierno a la inauguración de un camping en Luján. Anhelaba con que las 10 hectáreas del flamante predio dibujaran el escenario perfecto de un acto de campaña electoral. Y Caló postergó por segunda vez una multitudinaria cena con gremialistas y empresarios industriales con el título "Apoyamos a este modelo". Tal vez este encuentro se programe definitivamente para después del 27. Aunque quizá, para entonces, el eslogan de la convocatoria ya podría ser otro..

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