Divisiones internas y luchas de poder en la CGT de Moyano

La frustrada incorporación de Barrionuevo y las nuevas alianzas generaron tensiones; ratifican la protesta en la Plaza de Mayo

Por Nicolás Balinotti |

Hugo Moyano debió intervenir y poner paños fríos entre su tropa tras el frustrado intento de sumar a Luis Barrionuevo a la CGT con base en Azopardo. Los cortocircuitos y las tensiones abrieron grietas en el corazón del moyanismo. ¿La razón? No todos están de acuerdo con el pragmatismo gremial y las nuevas alianzas que selló el jefe camionero.

Ya se distinguen tres líneas internas en la CGT moyanista . Actúan por separado e influyen de diferentes maneras en las decisiones de Moyano, quien hasta ahora con cintura logra alinear a todos los sectores y calmar los chisporroteos domésticos.

Gerónimo Venegas y Abel Frutos integran el núcleo más duro y ortodoxo. A Frutos, número tres en el escalafón jerárquico, le cayeron encima las críticas por no haber logrado un acuerdo con Barrionuevo. El panadero se defendió ante los reproches en diálogo con LA NACION: "Si me criticaron, nadie se animó a decírmelo de frente. Soy verticalista y respondo a Moyano. Y el acuerdo con Barrionuevo sigue en pie: estamos unidos en la acción, marcharemos juntos el 19 y la semana que viene iremos a comer un churrasco".

Desde este sector, pretenden tender puentes con los blogueros que convocaron al cacerolazo del 8-N. Los quieren sumar a la protesta del 19 en la Plaza de Mayo.

En la vereda de enfrente se ubican Juan Carlos Schmid, Omar Plaini y Facundo Moyano. "Si nos vamos de acá, ¿a dónde vamos a ir?", se preguntó uno de ellos en las escalinatas de Azopardo 802. Plantearon sus reparos por algunas alianzas y perdieron terreno en el círculo íntimo del camionero. A Plaini y a Facundo les toca un rol incómodo: todavía son diputados por el kirchnerismo. Ambos expresaron ayer su apoyo para que se aplique cuanto antes por completo la denominada ley de medios y deslizaron críticas al Grupo Clarín.

Un tercer sector lo encabeza el bancario Sergio Palazzo. Es uno de los pocos dirigentes de la CGT que no tienen origen peronista. Mantiene línea directa con Moyano y con el petrolero Guillermo Pereyra, un hombre clave para aglutinar a las fuerzas internas a pesar de los cortocircuitos.

Las divisiones, sin embargo, no atentan contra lo que será la protesta del 19 en la Plaza de Mayo. Moyano mantiene unida a su tropa para reclamar en las calles. Pero antes, el lunes próximo, resolverá la integración de la estratégica comisión arbitral en un comité en la CGT.

Para ese día, Plaini y Schmid elaboraron un documento con las demandas de la CGT y con sutiles críticas al Gobierno. "El modelo está estancado de lo originalmente trazado", dice un fragmento para justificar el alejamiento del kirchnerismo. Y se enumeran algunos episodios y reclamos incumplidos "como síntomas del cambio de rumbo": la ley antiterrorista, por considerar que criminaliza la protesta social; plantear un tope a los aumentos salariales; la nueva ley de las ART, y el reparto de los fondos de las obras sociales..

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