Las dudas de Caló: entre el hipódromo, el miedo a Cristina y la interna de la UOM

Las dudas de Caló: entre el hipódromo, el miedo a Cristina y la interna de la UOM
El metalúrgico pretende mantener el bajo perfil y le teme a los retos públicos de la Presidenta.
Las idas y vueltas de Antonio Caló con su candidatura a jefe de la CGT hasta dejaron descolocados al resto de los miembros de la conducción de la Unión Obrera Metalúrgica. “¿Antonio, ya decidiste qué vas a hacer?”, le preguntaron con impaciencia esta semana, en la última reunión del Secretariado Nacional de la UOM.

“Quédense tranquilos, seguimos para adelante” , les contestó Caló. La respuesta, sin embargo, fue sin entusiasmo, con lo que no todos los presentes quedaron convencidos de que Caló realmente peleará por la conducción cegetista.

De lo que sí no tienen dudas en la UOM es de que el próximo jefe de la CGT deberá ser sí o sí un hombre de sus filas.

En otras palabras: si Caló finalmente retirase su candidatura, otro dirigente metalúrgico tendrá que encabezar la central sindical.

¿Y si el resto de los gremios no acepta esta imposición?, consultó Clarín a uno de los máximos referentes de la UOM. “ Ahí no formaríamos parte de la CGT.

Acá lo que todos deben tener en cuenta es que si no estamos, la CGT perderá identidad. Esta central solo tiene lógica si está la UOM”, advirtió.

Los metalúrgicos piensan igual que en el Gobierno: que en esta etapa la CGT no debe ser liderada por un sindicato del sector servicios sino por uno industrial. La UOM es el gremio industrial con mayor cantidad de afiliados -en los últimos 10 años pasó de tener unos 60.000 afiliados cotizantes a los actuales 230.000- y se identifica con la gestión de Cristina Kirchner. Es más: hasta hace poco se decía que Caló era el candidato favorito de la Presidenta para ocupar la secretaria general cegetista.

Pero la voluntad de la UOM de quedarse con la conducción de la CGT se encontró de golpe con un imprevisto: las dudas de Caló. Sus titubeos obedecen, por un lado, a cuestiones personales. Alega que quiere mantener su bajo perfil, seguir yendo a la cancha y al hipódromo, salir con sus nietos, viajar con su esposa.

Sus vacilaciones también son políticas.

“No está convencido de que la CGT aparezca muy ligada al Gobierno ”, confió un peso pesado de la UOM. Y agregó: “Otra cosa que lo preocupa es que no se bancaría un reto público de la Presidenta, como ella ha hecho con otros dirigentes sindicales”.

Caló, además, recela bastante del resto de los sectores que integran la CGT antimoyanista. “Se pregunta si no lo estarán queriendo usar de carne de cañón " , contó un dirigente de confianza del líder de la UOM.

Según interpretan dirigentes metalúrgicos, si fuera por Caló probablemente ya habría declinado su candidatura. Su dilema es que le generaría un problema a la UOM, que debería salir a buscar urgente un reemplazante para conducir la CGT cuando solo faltan cuatro días para el plenario del Comité Central Confederal. Ese cuerpo es el que debe ratificar la elección de autoridades de la central sindical, prevista para el próximo 3 de octubre.

Del Confederal, se esperanzan en la UOM, deberían salir alineados los diferentes sectores del sindicalismo antimoyanista detrás de la candidatura de Caló. A partir de ahí habrá un mes para que todos se pongan de acuerdo en el reparto de los cargos.

Lo que los metalúrgicos no aceptarían es que la futura conducción sea colegiada, como pretende el gastronómico Luis Barrionuevo. “ El triunvirato no funciona , ya Lorenzo Miguel decía que era un monstruo de tres cabezas. La conducción debe ser nuestra”, afirmó un miembro del Secretariado Nacional de la UOM.

La elección en la CGT sucederá apenas una semana antes del congreso en el que se elegirá a la nueva conducción de la UOM. Ahí no hay dudas: Caló buscará y conseguirá ser reelecto como secretario general de su gremio . La duda, por ahora, es quién lo secundará: hay versiones de que Juan Belén no se quedaría de nuevo con la secretaria adjunta.

Una ley no escrita de la UOM establece que la conducción metalúrgica le corresponde a las seccionales de la Capital Federal y de Avellaneda, en ese orden. Caló es porteño y Belén de Avelllaneda.

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