Dura crítica de la cumbre sindical opositora al Gobierno

Dura crítica de la cumbre sindical opositora al Gobierno
Moyano y Barrionuevo hablaron de la "incapacidad de gestión" frente a la crisis política y económica

Con un análisis descarnado de la situación económica, política y social del país, que atribuyeron a "la manifiesta incapacidad en la gestión del Gobierno" para la solución de los problemas, los secretarios generales de las dos CGT opositoras (conducidas por Hugo Moyano y Luis Barrionuevo) coincidieron en sus reclamos al kirchnerismo y dieron un primer paso hacia la unidad gremial.

La cumbre sumó a dos hombres de la CGT oficialista -el líder del sindicato del transporte (UTA), Roberto Fernández, y el ferroviario Omar Maturano (La Fraternidad)-, pero quedó debilitada por la ausencia de los gobernadores de Buenos Aires, Daniel Scioli, y de Córdoba, José Manuel de la Sota, y del diputado y líder del Frente Renovador, Sergio Massa, que habían sido invitados en su carácter de candidatos del peronismo para suceder a Cristina Kirchner en 2015. La respuesta sindical a ese vacío fue una dura crítica, que apuntó en concreto a Scioli y a Massa. "Si no tienen huevos para venir, que no vengan", se descargó Barrionuevo.

El plenario se hizo en el hotel Presidente Perón, de esta ciudad, perteneciente al sindicato gastronómico, con representantes de 105 gremios y unos 500 asistentes, que aprobaron el duro documento.

La cumbre sindical reclamó "paritarias libres, sin techo y anticipadas", la eliminación del impuesto a las ganancias y medidas contra la inflación, la ola de inseguridad y la expansión del narcotráfico.

Los dirigentes sindicales hicieron en Mar del Plata un llamado a la unidad del movimiento obrero y una crítica feroz al rol del Gobierno y "la escasa claridad" de la dirigencia política en general.

Luego de atribuir al kirchnerismo "una manifiesta incapacidad en la gestión para la solución de los problemas", el documento apuntó contra un "Estado que, lejos de estar presente, se debate, sin pena ni gloria, en una Argentina de saqueos, cortes de energía, cárceles sin control interno, fuga de capitales, inseguridad urbana, disparada de precios y un gran desorden estructural".

Los gremialistas plantearon también otros reclamos inmediatos, como la devolución de los fondos retenidos por el Estado a las obras sociales y la equiparación de la jubilación mínima con el salario mínimo vital y móvil.

"El gran desafío para 2014 es romper ese círculo maldito, tal como otras generaciones de argentinos que vieron los recursos del país y la nobleza de nuestro pueblo y partieron en búsqueda del futuro", advirtieron los participantes de la cumbre en el crítico documento.

La contundencia del mensaje se profundizó con la dureza de los planteos que bajaron desde el escenario. Tanto Moyano y Barrionuevo como el oficialista Fernández (UTA), Gerónimo Venegas (peones rurales), Horacio Valdez (obreros del vidrio), Carlos Acuña (estaciones de servicio) y Juan Carlos Schmid (dragado y balizamiento) no ahorraron críticas.

"Han pasado diez años de crecimiento sin desarrollo, se ha multiplicado la pobreza y la indigencia y ya empieza a faltar el trabajo en todas las actividades. Significa que no han sabido gobernar", disparó Moyano, quien insistió en dos conceptos: la "tendencia" económica internacional desperdiciada y la necesidad de que "un trabajador que haya sufrido necesidades" llegue a la Presidencia.

"Tenemos que volver al peronismo, porque cuando vemos a alguien durmiendo en la calle no nos debe dar lástima, sino vergüenza", afirmó el dirigente camionero, en referencia a "un gobierno que duplicó la pobreza y la falta de trabajo".

"El movimiento obrero tiene que aspirar a algo más: su objetivo tiene que ser el poder", recalcó Moyano.

"Aquí hay asignaturas pendientes y las vamos a reclamar les guste o no les guste", había advertido minutos antes el líder de los gastronómicos, el primero en salir al cruce de las acusaciones de "desestabilización" que el Gobierno sembró sobre la cumbre en los días previos.

"Que se queden tranquilos los empleados que todos los días rinden pleitesía a la Presidenta: de nosotros no va a salir ninguna desestabilización. La producen ellos mismos, que se creen que todo lo hacen bien, pero que no nos corran por izquierda", advirtió Barrionuevo.

Sentado a su izquierda, Fernández, que milita en la CGT de Antonio Caló, no se quedó atrás al caracterizar al gobierno nacional como "un colectivo sin motor", por falta de "conducción" política.

"Hoy tenemos cinco centrales y el Gobierno no le abre las puertas a ninguna. Se están equivocando, nos quieren destruir", enfatizó el secretario general de la UTA.

A la derecha de Moyano, Maturano ofreció el discurso más breve y templado. "Hablamos de preservar la paz social, defender la gobernabilidad y la democracia. La preocupación de este plenario pasa por defender únicamente la unidad sindical", señaló, como si intentara poner paños fríos sobre las palabras de sus pares, que menos contemplación tuvieron hacia los políticos ausentes.

El clima se puso más espeso cuando Barrionuevo y Moyano cargaron sus cañones contra Massa y Scioli, pese a la alianza política del gastronómico con el ex intendente de Tigre y la afinidad que el camionero supo tejer con el gobernador.

"PROMUEVEN EL ODIO"

"Simplemente queríamos saber, ya que tienen economistas, profesionales que los asesoran, que nos expliquen qué es lo que pasa con la inflación, con la industria, con la deuda externa, con el Banco Central", señaló Barrionuevo, en clara alusión al equipo de técnicos que reunió Massa. "Pero si no tienen huevos para venir, que no vengan. Ya van a venir cuando nos necesitan", completó.

Como quien se queda con una espina, cuando todo terminaba, Moyano pidió nuevamente la palabra: "El Gobierno ha promovido el desprecio a la organización sindical, hasta el odio. Pero hay odios que honran", para apuntar, de rebote, a Scioli: "Algunos no han venido por la foto. Ahora, cuando se sacan la foto con Boudou, con De Vido, con Jaime, ¿no sienten nada en la piel?".

"QUE NO NOS CORRAN POR IZQUIERDA"

"Que no nos corran por izquierda", avisó Luis Barrionuevo. Luego, en la serie de discursos, todos los oradores dedicaron uno o más párrafos a reivindicar la lucha de los gremios contra la última dictadura militar. Y, al mismo tiempo, pusieron en duda el rol de los referentes del kirchnerismo en esa instancia, en una suerte de "contrarrelato".

"Fueron los gremios los responsables de que exista la democracia. Los milicos no pudieron con nosotros, fíjense si van a poder estos cacatú", dijo Barrionuevo, en alusión a los oficialistas.

"No vi a muchos que hoy se hacen los campeones de los derechos humanos haber hecho algo para combatir la dictadura. En el 76 hubo dos clases de exilio: los que se exiliaron fuera del país y los que se fueron a la Patagonia para lucrar con la 1050", dijo Hugo Moyano, en alusión a los Kirchner..

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