Dura crítica de la CGT oficialista al congelamiento

Dura crítica de la CGT oficialista al congelamiento
Por Carlos Galván

“¿De qué vale si a los 61 días explota?”, se preguntó Antonio Caló, jefe de la agrupación sindical K. También hubo reclamos por la “insuficiente” suba del mínimo de Ganancias y el techo a paritarias.

Aunque aliada del Gobierno, la CGT oficialista empieza a adoptar un discurso opositor similar al de la central sindical moyanista. Su secretario general, Antonio Caló, criticó ayer duramente el congelamiento de precios por 60 días dispuesto por la Casa Rosada. “Un acuerdo de sólo 60 días no sirve, tiene que ser un acuerdo por un plazo más largo. ¿De qué vale si a los 61 días explota?”, se preguntó ayer el metalúrgico.

Habitualmente mesurado en sus posiciones públicas, el líder de la UOM también descalificó otro costado del congelamiento de precios: “¿De qué vale poner precios máximos si cuando mi señora va al supermercado no están las cosas?”. Y agregó: “¿De qué vale controlar a un supermercado chino si no se controlan a los formadores de precios?”.

Caló encabezó ayer a la tarde una reunión de “mesa chica” de la CGT y en la que se compartieron muchas broncas con la administración K. La primera fue por la “insuficiente” actualización del 20% de Ganancias. “No es lo que esperábamos, esperábamos más”, reconoció Caló. “Esto termina favoreciendo el pago en negro. Los trabajadores piden que no les paguen las extras en blanco porque si no se las lleva el fisco”, explicó.

El sindicalista Héctor Daer, quien también participó del encuentro, cuestionó otro costado de la reciente modificación de Ganancias. “Como es un impuesto anualizado y la modificación es a partir del 1° de marzo, la actualización es de solo el 16,6%”, apuntó.

La reunión de ayer de la conducción de la CGT cercana al Gobierno fue la primera luego de la modificación de Ganancias y del congelamiento de precios. Otro enojo que se compartió durante el encuentro -fue en el sindicato de Luz y Fuerza y se extendió por menos de dos horas- fue sobre la pretensión del Gobierno de ponerle un tope del 20% a la discusión salarial. “La CGT no va a permitir de ninguna manera que se le ponga un techo a las paritarias”, aseguró Daer.

La CGT oficialista también se metió con otro tema ultra delicado para el Gobierno: la inflación. “ Los salarios van por la escalera y los precios por el ascensor, de una vez por todas tenemos que tratar de buscar quiénes son los formadores de precios y sentarnos, y hacer una política de Estado porque esto de correr detrás de la inflación no le conviene ni a los empresarios, ni a los trabajadores, ni al Gobierno. Soy padre de familia y voy al supermercado, sé lo que valen las cosas. Todos los días aumenta la canasta básica”, subrayó Caló.

Pese a la bronca, el sindicalismo oficialista no se plantea por ahora romper su alianza con el Gobierno.

“No nos vamos a ir, pero queremos que nos escuchen”, explicaron. Además de Caló y Daer, de la reunión de ayer participaron Oscar Lescano, Omar Viviani, Carlos West Ocampo y Jorge Lobais, entre otros.

Mañana todos volverán a encontrarse en la reunión de Consejo Directivo de la CGT. Allí, convocarán formalmente para dentro de 20 ó 25 días a un plenario de secretarios generales de los cerca de 80 gremios que forman esa central. Además de la catarsis, la idea es que desde el Gobierno puedan palpar la calentura que hay puertas adentro de la CGT.

La Casa Rosada se enterará en vivo: el plan es que los medios ingresen a cubrir el plenario.

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