Efecto Moyano: “gordos” analizan suspender renovación de la CGT

Efecto Moyano: “gordos” analizan suspender renovación de la CGT

Los dirigentes de los gremios mayoritarios, que esperaban reestructurar la organización bajo el mando de Daer, evalúan poner en suspenso ese cronograma y sostener el triunvirato a pesar de su ostensible debilidad.

La vuelta de Hugo Moyano a la CGT tras dar marcha atrás a su decisión de renunciar al cargo que le corresponde en la conducción trastocó los planes de los sectores internos mayoritarios, que tenían resuelto avanzar con una reestructuración y cambio de autoridades en un congreso en agosto próximo. Con el nuevo escenario el reemplazo del triunvirato de secretarios generales por un único líder podría quedar en suspenso y sin fecha de concreción, sujeto a un todavía improbable acuerdo entre los sectores que llevan un cuarto de siglo en disputa. 

La decisión del camionero, que reveló este diario el martes, sacudió todo el tablero sindical. Los "gordos" de los grandes gremios de servicios y consecuentes rivales de Moyano, y los "independientes" de buen diálogo con el Gobierno evaluaron en las últimas horas frenar el cronograma renovador que tenía su próxima escala el 3 de mayo con una reunión del Consejo Directivo, a la que debía seguir la convocatoria a un Comité Central Confederal y, por último, a un congreso de elección de autoridades cuya fecha tentativa era el 22 de agosto. 

Ese plan, que tiene como principal referente al actual triunviro Héctor Daer, candidato de los sectores mayoritarios a quedar como jefe a solas en la CGT, quedó ahora envuelto en dudas. Es que la automarginación del camionero del cargo ocupado por su hijo mayor, Pablo Moyano, en el Consejo Directivo, anunciada hacía apenas un mes, había desbalanceado los equilibrios internos y dejado en inmejorables condiciones a sus contrincantes para avanzar en una renovación a su gusto. Pablo Moyano no volverá a su cargo como secretario gremial, pero en su lugar irá Omar "Manguera" Pérez, mano derecha de Hugo en algunos de los emprendimientos más importantes del gremio. 

Varios factores influyeron para que el presidente de Independiente revirtiera su salida del mayor sello sindical de la Argentina. Sus aliados en la CGT, por lo general gremios de porte mediano a chico, le hicieron saber que sin su presencia la hegemonía de "gordos" e "independientes" sería total por el peso de sus estructuras en un congreso, donde cada organización aporta votos de acuerdo a su número de afiliados. Moyano también se convenció de que una central obrera de corte dialoguista, como la que estaba en pleno diseño, era una buena noticia para una administración de Mauricio Macri con la que el dirigente tiene demasiados puntos de negociación pendientes, entre ellos el futuro de la empresa postal OCA. 

Otro ítem que pesó fue el nombramiento de Luis Barrionuevo al frente de la intervención del PJ por parte de la jueza María Servini. Aunque hasta hace pocos días el gastronómico era un rival del camionero y le había dado la espalda en el acto masivo que organizó el 21 de febrero en la 9 de Julio, el interés común de contrapesar la CGT volvió a encontrarlos en una misma línea. Envalentonado con su novedoso cargo partidario, Barrionuevo dio el primer paso en el boicot a los "gordos" con el anuncio de sus hombres en el Consejo Directivo de que no renunciarían a sus cargos para facilitar una renovación. El primero en enunciarlo fue el triunviro Carlos Acuña, que le responde a Barrionuevo. 

El cambio de escenario produjo malestar en los sectores mayoritarios, que ya paladeaban el manejo de una CGT casi unificada por completo y sólo con Camioneros fuera de la conducción, y con Barrionuevo reducido a una presencia simbólica. Entre los "gordos" rumiaban que uno de los mayores impulsores de la renovación era el portuario Juan Carlos Schmid, la tercera pata de la conducción y llegado a esa posición por impulso de Moyano, quien en varias ocasiones había amenazado con bajarse de la jefatura por las desinteligencias internas y el poco apego de los sindicatos a las decisiones de la cúpula. 

Anoche, uno de los miembros más representativos de los sectores de mayor peso alegaba que si no había forma de generar una situación de mayoría clara en el Consejo Directivo (la mitad más uno de sus 36 miembros actuales) por el boicot de Moyano y Barrionuevo el camino más lógico será continuar con el esquema del triunvirato, más allá de que todos los sectores hubiesen coincidido en visualizarlo como desahuciado. 

Entre tanto, ayer la CGT pareció cobrar una inesperada vitalidad con la difusión de un comunicado de rechazo al tarifazo. En un escrito sin firmas que difundió el área de Prensa de la central se objetó "el aumento indiscriminado y desproporcionado de las tarifas" y le exigió al Gobierno "revisar y modificar el cuadro tarifario". Este diario pudo saber que el escrito fue acordado entre Daer y Schmid -no le fue girado a Acuña- y un puñado de dirigentes del Consejo Directivo.

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