Empleados toman la planta de Naranpol en Sáenz Peña: denuncian que se está haciendo un “vaciamiento”

En la tarde de este viernes, trabajadores de la embotelladora ingresaron a la planta como medida de protesta hasta tanto se resuelva su situación laboral. La compañía, que a través de sendos comunicados al personal informó la suspensión de la producción, ordenó que se vendieran las bebidas remanentes para pagar los sueldos adeudados. Para colmo, como debe tres meses de alquiler, la propietaria del predio “tomó posesión del lugar”.
Hace algunas semanas los trabajadores recibieron una circular de la sede de la empresa, sita en la provincia de Santa Fe, en la que se oficializaba “la suspensión de los trabajos por treinta días a partir del 21 de noviembre”. La semana pasada recibieron otra que informaba la prórroga de la medida por treinta días más, con el agravante de que debía comercializarse la bebida almacenada “para pagar los sueldos”.

Mientras los trabajadores se encontraban instalados en la planta de Calle 9 casi Ruta 95, se presentó la propietaria del predio acompañada por un escribano y “tomó posesión del lugar” para “continuar por vía judicial” el cobro de los meses de alquiler que, afirma, le debe la empresa. Esto complica aún más la situación de los empleados, que ahora estarían virtualmente usurpando una propiedad privada.

José María Quirós, el abogado que en el marco del conflicto decidió asesorar legalmente a los trabajadores, aseguró que mientras los empleados están sin trabajo, la empresa “ha presentado un concurso preventivo”. “Entendemos que acá se está dando un vaciamiento. Les están adeudando sueldos y en todo este tiempo no han podido contactar a ningún propietario o integrante del directorio en Sáenz Peña ni en Santa Fe”.

Para el letrado se viene una ola de despidos por parte de los dueños de la planta. El receso administrativo no ayuda, y aunque pudieron dar curso a un planteo formal ante la delegación de la Dirección de Trabajo, tendrán que esperar que tras la feria judicial la Justicia reanude sus actividades para seguir con las presentaciones.

“Ante la gravedad de la situación estamos manejando varias alternativas, como ver la posibilidad de crear un sistema cooperativo, un camino de recuperación de la empresa creando un vínculo de asociación entre el propietario y los trabajadores. Sin lugar a dudas que este conflicto en esta fecha les genera complicaciones a las familias de los trabajadores porque quisieran terminar de otra manera este año, pero lamentablemente no es así”, concluyó el profesional.

NARANPOL, DEL ÉXITO A LA AGONÍA POR DESMANEJOS

Según refieren Claudio de Moya y Pablo Moscatello en El Ciudadano Web de Santa Fe, "fundada en 1995 por Carlos Galán, Productora Alimentaria Sociedad Anónima pasó a ser manejada por sus hijos, Martín y María. Fue hace exactamente un año, cuando ocurrió el inesperado fallecimiento del empresario, a los 59 años. Al menos hasta 2009 era la tercera productora de aguas gaseosas del país, a caballo de su marca insignia Naranpol, pero también de otros varios productos como los jugos para diluir y en polvo, los amargos Serrano y Cuyano, los cócteles gasificados Fer-Cola y el Sangri, a base de vino y jugo de limón. A ello se agregan los vinos –en envase Tetra-Pak y botellas– y otras bebidas alcohólicas a base de vino y extractos vegetales."

La compañía mantiene una amplia red de ventas en 19 provincias, pero sus negocios no se circunscriben al mercado interno: exporta a 24 destinos. Para abastecer a sus clientes cuenta con siete unidades productivas y plantas industriales. Tres de ellas en Santa Fe: La Capital, Reconquista y Josefina. Las restantes en Roque Sáenz Peña (Chaco), San Juan, San Francisco (Córdoba) y Junín (Mendoza, donde hace cuatro años compró la bodega Estrella). Y a todo esto se le suman 24 centros de logística.

Carlos Galán, quien presidió la rama provincial de la Unión Industrial e integró la conducción de la Federación de Industriales de Santa Fe (Fisfe), además de ser en 2007 candidato a vicegobernador en la fórmula encabezada por Rafael Bielsa, había levantado así toda una infraestructura y un capital de negocios que contrasta con la crítica situación planteada por los actuales propietarios de Naranpol, sus descendientes.

EL CAMINO HACIA LA MAYOR EMPRESA RECUPERADA DEL PAÍS

Con las siete plantas que hay en el país cerradas por sus propietarios, más de 800 trabajadores suspendidos por 30 días y con el salario de octubre sin cobrar, y un nuevo fracaso de la mesa de negociación del jueves, este fin de semana se confirmó hacia dónde pone proa una empresa santafesina que a la vez es una de las mayores fábricas de aguas gaseosas del país: ya asoma como nueva empresa recuperada nada más y nada menos que Naranpol.

Después del fracaso de las 17 audiencias previas convocadas por el Ministerio de Trabajo de la provincia, los dueños de la concursada empresa pusieron el jueves pasado en Rosario el broche final a los intentos por acercar posiciones con los trabajadores y así superar el conflicto: presentaron una última propuesta que contempla un millonario pedido de asistencia económica por parte del Estado, junto con una venia para 210 despidos y una merma en las escalas salariales.

Como no podía ser de otra manera, el personal leyó en el plan una provocación, y dio por clausurado el camino de las negociaciones con la patronal. Acto seguido, giró sus cañones para, ahora, apuntar firmemente a recuperar el negocio por sí mismo con aportes de la Nación y respaldo legal del Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas. Y aunque este mismo viernes no se pudo concretar una reunión pautada para explorar ese horizonte, la misma se concretará en los primeros días de la semana que se inicia y –dicen los trabajadores de Naranpol– con buenos augurios.

El dato no es menor: de avanzar por ese camino, la firma de aguas gaseosas se transformaría en la mayor empresa recuperada del país, desde que hace una década y media nuevas generaciones de trabajadores organizados comenzaran a hacerse cargo de empresas de todo tipo ante sucesivas crisis o deserción patronal. Así, no llegarían a medirse con Naranpol ni la ex Cerámicas Zanón, cuyo nombre, Fasinpat, es un acrónimo de Fábrica Sin Patrones: arrancó en 2001-2002 con 170 trabajadores y hoy concentra más de 400. La ex fábrica de tractores Zanello, cuya composición se divide en tercios entre la cooperativa de trabajo, la firma Pauny y los empleados jerárquicos de la firma –con el 1 por ciento restante en poder de la Municipalidad de Las Varillas– cuenta con menos de 300 trabajadores. Así, desde la lógica del Movimiento, en cuya lista hay 66 fábricas recuperadas de todos los rincones del país, Naranpol es poco menos que un monstruo.

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