Los empresarios ahora hacen equilibrio entre la CGT de Moyano y la de Caló

Los empresarios ahora hacen equilibrio entre la CGT de Moyano y la de Caló
La UIA no fomentará, por el momento, un encuentro con Caló. Esperará a que esté bien definida la representación. Alejarse del camionero podría tener costos
NATALIA DONATO Buenos Aires

La asunción del metalúrgico Antonio Caló al frente de la CGT oficial y, con ello, la confirmación de que al menos por un tiempo el sindicalismo permanecerá dividido está motivando un replanteo por parte del sector empresario en torno a quién será el verdadero referente del sector de los trabajadores ¿Con qué central se reunirán las cámaras que nuclean a las empresas para dialogar? ¿Con cuál discutirán cuestiones relativas a la economía, como fue durante mucho tiempo la nueva ley de Riesgos de Trabajo?

Sin dudas, si es por convocatoria del Gobierno, será la CGT “Belgrano” (su sede se instalará en esa avenida que porteña), que preside Caló, la que tendrá la representación. Y también lo será para algunas cámaras empresarias cuyos gremios integran esa central y no tienen necesidad de mantener un diálogo cordial con la CGT Azopardo, que conduce el líder camionero Hugo Moyano. Pero otras cámaras, como la UIA, tendrán más cuidado.

Si hay una estrategia que el titular de la central industrial, José Ignacio de Mendiguren, viene sosteniendo desde que asumió es la de mantener un vínculo cordial con el sindicalismo e impulsar un diálogo tripartito –empresarios, trabajadores y Gobierno– para poder coordinar políticas de mediano y largo plazo y lograr así una mayor previsibilidad. Desde que se cortaron los puentes entre Moyano y la administración de Cristina Fernández, esta alternativa quedó en suspenso. El diálogo se mantuvo exclusivamente entre cada cámara sectorial y su respectivo gremio, en la mayoría de los casos, a propósito de las discusiones salariales.

Esta situación no cambiará en los próximos meses pese a que existe una CGT oficial –la de Moyano fue impugnada por el Gobierno– y que un industrial fue elegido como jefe de la central. La UIA no impulsará el diálogo oficial con ninguna de las centrales, sino que se seguirá manteniendo al margen de estas divisiones sindicales.

Relación

“Más allá de quién sea la CGT oficial, la primera relación que cada sector tiene es con su gremio de base, y ese vínculo se mantendrá intacto. Pero a nivel general, no parece oportuno hablar ahora de reconstruir el diálogo. Hay que darle tiempo al movimiento obrero a que vaya resolviendo su representación”, enfatizó De Mendiguren.

Algunos miembros de la entidad industrial creen que la división en el sindicalismo será beneficiosa para los empresarios porque denotan una mayor debilidad. Pero la otra lectura que se escucha en la UIA –y a la que adhiere su presidente– es que es mucho más peligroso para las compañías tener al gremialismo dividido porque, en su afán por demostrar poder, pugnan por cuál saca la mayor tajada frente al empresariado.

El problema de los industriales radica en que una consolidación de la relación con la CGT Belgrano pondría en peligro la propia actividad de las empresas, ya que romper lanzas con Moyano podría repercutir en eventuales bloqueos de fábricas o interrupción en el suministro de los productos. Por eso, es fundamental –analizar en la UIA– tener un adecuado equilibrio en la relación con todos los referentes sindicales.

El mismo escenario se les presenta a los empresarios del sector de la construcción, por ejemplo, que más allá de que la UOCRA integre la central presidida por Caló, necesitan de los camioneros para el normal funcionamiento de la actividad.

En el caso del sector de comercio, el titular de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), Carlos de la Vega, fue bien claro. Aseguró que con Moyano “no será grato” sentarse a dialogar. “Si tuviéramos que dialogar con la CGT, sería con la de Caló”, sostuvo.

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