Entre la aceptación y la decepción

Entre la aceptación y la decepción

Moyano y Caló lo calificaron como un “avance”, aunque advirtieron que esperaban “algo más” y que faltan discutir “muchos temas”. Para la CTA de Michelli es “insuficiente”. Desde el FpV consideraron que “no es una mejora” y el massismo pidió más cambios.

Entre la aceptación y la decepción, así recibieron la mayoría de los sindicalistas y políticos el anuncio del aumento del mínimo no imponible del Impuesto a las Ganancias realizado por el presidente Mauricio Macri. Desde la CTA Autónoma calificaron la medida como “insuficiente”, mientras que el líder de la CGT Azopardo, Hugo Moyano, habló de “un avance” pero inmediatamente aclaró que “todavía faltan muchos temas para discutir” con el Gobierno. En una línea similar, el secretario general de la CGT Alsina, Antonio Caló, se refirió al tema como “un paso adelante”, pero expresó que le hubiera “gustado” que fuese “más de 30 mil pesos” el piso a partir del cual se aplicará el tributo. Dirigentes del Frente Renovador que conduce Sergio Massa advirtieron que no se trata de una “solución de fondo”, ya que no se estableció todavía una actualización automática, ni se modificaron las escalas del impuesto. Desde el kirchnerismo, el diputado Carlos Heller sostuvo que los cambios “no representan una mejora respecto de la normativa vigente”, ya que quienes cobraban menos de 15 mil pesos en agosto de 2013, con los aumentos promedio de los años siguientes, hoy estarían por encima del nuevo mínimo de 30 mil pesos. El oficialismo, en cambio, elogió la medida.

Con las discusiones paritarias ya iniciadas en algunos gremios y tras la reunión de los líderes sindicales con Macri, el anuncio de modificaciones al impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría dejó sabor a poco en una parte del sindicalismo, que prefirió no cargar las tintas contra el Ejecutivo hasta que se conozcan otras medidas que deberían favorecer a los trabajadores. “Compartimos el anuncio del presidente sobre Ganancias y más aún compartimos el de asignaciones familiares. Me hubiera gustado que fuese más de 30 mil pesos porque no es lo mismo 30 mil ahora que dentro de un año, pero con algo empezamos. Es un paso adelante”, analizó Caló. El metalúrgico aclaró que no fue a la Casa Rosada porque un “problema familiar” y recordó que la el anuncio fue uno de los planteos que le habían transmitido la semana pasada al Presidente. En ese marco, adelantó que aún quedaron cuestiones importantes a resolver sobre el tema Ganancias, que deberán definirse en el Congreso cuando el Ejecutivo mande su proyecto de ley.

El secretario general de la Unión Tranviaria Automotor, Roberto Fernández, se manifestó “muy contento” por la medida, pero también aclaró que impacta “sólo sobre un sector de los trabajadores”. Para Omar Maturano, de La Fraternidad, se trata de “un paso”, pero insuficiente. “No es lo esperado porque queremos que se elimine ya que es directamente un impuesto al trabajo.” Incluso el sindicalista Julio Piumato, cercano al macrismo, reconoció que esperaban “un poco más”. “El salario no es ganancia, la promesa del Presidente genera expectativa y esto es el primer paso”, remarcó.

Hasta anoche el bloque de Diputados del FpV no había adoptado una posición, a la espera de conocer los detalles de la medida. En paralelo, la bancada que conduce Héctor Recalde se encontraba trabajando en un proyecto de ley que pueda lograr consenso en el Congreso. El jefe del bloque PJ-FpV en el Senado, Miguel Pichetto, calificó el anuncio como “poco sustancial”, aunque la decisión “desde el punto de vista político, es correcta”. Pichetto recordó que él presentó un proyecto en el Congreso que establecía un mínimo no imponible de 30 mil pesos neto y no bruto como anunció Macri. En la misma línea, el senador Juan Manuel Abal Medina afirmó que “no se entiende que lo planteen como una medida revolucionaria cuando es un piso salarial bastante similar al de agosto de 2013, cuando se subió a 15 mil pesos”.

“En el fondo de toda la política que se ha iniciado el 10 de diciembre hay un cambio en las formas de acumulación y distribución de los ingresos”, alertó Heller, del partido solidario, quien calificó las medidas como parte de una “política de distribución regresiva de los ingresos”. “Como ya pasó en los noventa, entonces retiran los subsidios a los servicios públicos y al mismo tiempo benefician a otros sectores bajándoles las retenciones”, completó.

El diputado del Frente Renovador, Facundo Moyano, también fue duro con la medida: “La actualización automática del mínimo no imposible y las escalas necesitan un tratamiento legislativo urgente. Esperamos esa decisión. No se puede discutir siempre sobre lo mismo. El macrismo fue crítico durante años de este abuso del kirchnerismo, ahora está en sus manos”, indicó.

La peronista federal Liliana Negre de Alonso elogió la definición, pero pidió definir por ley las escalas y modificar otras deducciones que “también necesitan mejoras”.

Desde el oficialismo salieron a bancar al Presidente. Elisa Carrió felicitó a Macri y aseguró que “era una gran injusticia porque Cristina Fernández se apoderaba de parte del sueldo de millones de argentinos para gastarlos en corrupción”. La líder de la Coalición Cívica había criticado públicamente a su socio por la falta de actualización en el impuesto. Diputados radicales indicaron que se trató de “una respuesta importante a las necesidades de los argentinos, que benefician a un vasto sector de la sociedad que ven mejorados sus ingresos y su calidad de vida ya que representan una mejora económica sustancial”. Laura Rodríguez Machado, jefa del bloque PRO en el Senado, sostuvo que “pocas cosas unifican tanto” como el aumento del piso de Ganancias.

Comentá la nota