Esperable: Moyano busca ahora acercarse al Gobierno

Esperable: Moyano busca ahora acercarse al Gobierno
Despunta Guillermo Pereyra, segundo en la CGT opositora, como eslabón
En la máxima reserva, el Gobierno procura alcanzar la paz con su principal amenaza. Cristina de Kirchner habilitó una negociación con Hugo Moyano para lograr una tregua en el arranque de un año signado por reclamos salariales que a esta altura superan el 30 por ciento, sin siquiera haber comenzado las paritarias. En la CGT opositora hablan incluso de su retorno en el corto plazo a las reuniones con funcionarios, clausuradas hace más de dos años.

Las gestiones se le atribuyen al número dos de Moyano en su central obrera, el petrolero Guillermo Pereyra. El gremialista patagónico mantuvo en los últimos días encuentros fuera de agenda con funcionarios que le dieron señales de apertura hacia el camionero. La duda en el Ejecutivo es bajo qué formalidad recibirlo sin producir encono en la cúpula de la CGT oficialista, que suele rezongar por la falta de atención a sus demandas.

La apertura del oficialismo coincide con los últimos movimientos de Moyano, que logró agrupar bajo su ala a buena parte del sindicalismo disidente. Además de la reunión del viernes con Luis Barrionuevo (CGT Azul y Blanca) y con los sindicalistas del transporte Roberto Fernández (colectiveros) y Omar Maturano (maquinistas de trenes), ambos nucleados todavía en la CGT oficialista, Moyano impulsa una cumbre para el 20 de enero con Daniel Scioli, Sergio Massa y José Manuel de la Sota.

El gobernador de Buenos Aires no ha confirmado su asistencia, pero tampoco la han descartado. Hasta anoche la idea era encontrar un formato para asistir, todo un movimiento en su armado político. El encuentro se hará en el hotel de los gastronómicos en Mar del Plata. Massa dijo que irá con Roberto Lavagna, Mario Das Neves, Graciela Camaño y Carlos Reutemann.

Pereyra es una suerte de espejo del camionero que mira con atención el Ejecutivo. Obtuvo una resonante victoria en Neuquén -se alzó con dos bancas en el Senado- y retiene buena parte del poder de daño en el sector petrolero al reinar en la cuenca patagónica, como jefe del gremio en su provincia, Río Negro y La Pampa.

Pero a diferencia de Moyano, el petrolero mantiene abiertos todos los canales de diálogo con los funcionarios. La semana pasada se reunió con un eje central del Gobierno: el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich; el ministro de Economía, Axel Kicillof, y el presidente de YPF, Miguel Galuccio. Pero fue en reuniones previas en las que le hicieron saber que la mesa de negociación quedará abierta en poco tiempo más para el propio Moyano.

El jefe de la CGT opositora fue aislado por completo por Cristina de Kirchner poco antes de las elecciones de 2011 y desde entonces la relación con el Ejecutivo sólo empeoró, hasta que en julio de 2012 se hizo reelegir por sus aliados al frente de la central obrera, cuando sus rivales planeaban la construcción de una nueva organización que vio la luz en octubre de ese año. Más allá de los alineamientos, ninguno de los dos sectores de la CGT consiguió mayores reivindicaciones desde entonces, y menos coparticipar en las decisiones del Gobierno.

Moyano se ilusiona con retomar ese rol este mismo año. Como anticipo, hasta ahora se encargó de aclarar que sus movimientos apuntan a garantizar la paz social. Mañana, el camionero reunirá a sus leales para acordar la línea discursiva para el encuentro marplatense. Será un almuerzo en la sede de su sindicato, en la avenida Caseros.

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