Estalló la interna y la CGT quedó al borde de la fractura

Estalló la interna y la CGT quedó al borde de la fractura

La familia Moyano amenazó con irse de la central sindical. Acusaron al “Barba” Gutiérrez de favorecer a sectores kirchneristas en la normalización de las regionales. La pelea se remonta a cuando el exintendente de Quilmes le quitó a Covelia el negocio de la recolección de residuos en ese distrito.

La unidad de la Confederación General del Trabajo, encabezada por un triunvirato, apenas duró seis meses. La central obrera quedó al borde la fractura luego de que ayer la familia Moyano saliera a embestir con dureza contra el secretario de Interior de la CGT y exintendente de Quilmes, Francisco “Barba” Gutiérrez. 

Concretamente, Pablo Moyano, subjefe de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros y actual secretario gremial de la central obrera, dio a conocer un comunicado para manifestar su “profundo malestar” a raíz de la falta de normalización de las regionales de la CGT. Y le apuntó directamente a Gutiérrez, a quien acusó de avalar solo a los sectores “políticos kirchneristas”.

Eso no fue todo: Pablo Moyano, que cumple órdenes de su padre Hugo, extitular de la CGT, dijo sentirse “defraudado ante la noticia de que el triunvirato, y en especial (Juan) Carlos Schmid, firmaron un documento interno donde no avalarían las normalizaciones de distintas regionales si no están regidas por la Secretaría del Interior”. 

Se trata de una interna que, según distintos sectores políticos y gremiales, es para “alquilar balcones”. Por un lado, porque puso de manifiesto que nunca se zanjó la pelea entre Gutiérrez y los Moyano, que se desató cuando el “Barba”, siendo jefe comunal de Quilmes, decidió no renovarle el contrato a la empresa de recolección de residuos Covelia y decidió municipalizar el servicio. Por eso, en el comunicado de ayer se acusa a Gutiérrez de haber dejado “500 trabajadores en la calle como intendente y que hoy, a pesar de tener miles de bajas de puestos de trabajo en su gremio, busca hacer política”.

Desde distintos sectores vinculan a esta compañía con la familia Moyano, al punto tal que logró un crecimiento exponencial durante los años en que el titular de la federación de Camioneros mantenía una estrecha relación con Néstor Kirchner. Entre otros beneficios, Covelia se quedó con millonarios contratos en distintos municipios bonaerenses y también fue favorecida con una importante reducción en la alícuota del impuesto a los Ingresos Brutos.

El otro punto destacado de la interna es el evidente cortocircuito entre los Moyano y Juan Carlos Schmid, el titular del Sindicato de Dragado y Balizamiento, que el año pasado había sido puesto a dedo por los camioneros en el triunvirato de la CGT. 

Ante este panorama, en el comunicado difundido ayer por Pablo Moyano se pone “en duda su futuro en la CGT para después del 7 de marzo”, fecha en que está programada una marcha a nivel nacional contra las políticas del gobierno de Mauricio Macri.

La interna no hace más que poner de manifiesto el fracaso del triunvirato cegetista que, en su momento, fue presentado como la unidad del movimiento obrero. En rigor, se trató de un mero acuerdo sellado entre gallos y medianoche por Hugo Moyano, Antonio Caló y Luis Barrionuevo, que terminó siendo rechazado por numerosos sindicatos. 

Por eso, en la semana que pasó, luego de la renovación de autoridades de las 62 Organizaciones, el brazo político del sindicalismo dentro del peronismo, se escucharon punzantes críticas que apuntaron a que el congreso de la CGT que designó al triunvirato estuvo repleto de irregularidades. Por ejemplo, se modificó el estatuto de la central obrera momentos antes de la elección de autoridades. Así lo manifestó el propio Gerónimo “Momo” Venegas, titular de las 62 Organizaciones, que prepara una fuerte ofensiva en tribunales con el objetivo de que se vuelvan a elegir autoridades en el movimiento obrero organizado.

En las CTA también predominan los enfrentamientos internos

Mientras la CGT está al borde de la fractura, en las otras centrales sindicales también predominan los enfrentamientos internos. Tan es así que hoy por hoy hay tres CTA: una conducida por Víctor de Gennaro y Hugo “Cachorro” Godoy; otra por el extitular de ATE de Capital Federal, Pablo Miceli, y una rama kirchnerista que tiene como referentes a Hugo Yasky y Roberto Baradel.

Si bien las diferencias entre De Gennaro/Godoy y Miceli venían desde hace tiempo, terminaron de clarificarse en enero pasado, cuando ambos sectores firmaron el divorcio y hasta comenzaron a funcionar en sedes paralelas. Los primeros acusan a Miceli de haber sido funcional a la CGT y de manejos autoritarios. También lo tratan de traidor por haber permitido, supuestamente, que la seccional de ATE de Capital Federal quedara en manos de una lista kirchnerista en los comicios del año pasado. En tanto, el extitular de ATE en Capital Federal le imputa a De Gennaro haber puesto a la CTA al servicio de sus intereses personales y de su partido político: Unión Popular. 

La pelea llegó al extremo de que Godoy, que es el titular de ATE a nivel nacional, le restringió el envío de fondos a Miceli, al punto tal de que no pudo pagar el alquiler de su sede, mientras que los kirchneristas que se quedaron con la seccional porteña fueron a la Justicia penal para denunciar a Godoy y a toda la cúpula de ATE nacional por “malversación de fondos”. 

En ese escenario, está previsto que el miércoles se realice un plenario de delegados nacionales, provinciales y municipales de ATE y se teme que se vuelvan a registrar incidentes como los ocurridos el año pasado en el hotel Bauen, cuando una reunión confederal terminó en una verdadera batalla campal que incluyó rotura de mobiliario y gente hospitalizada. 

Como si todo esto fuera poco, Miceli pateó el tablero y comenzó a negociar con la otra CTA, conducida por Yasky y Baradel, una suerte de “unificación”. Cabe recordar que la fractura de la CTA se remonta al año 2010, en pleno apogeo del kirchnerismo, cuando se celebraron comicios internos de renovación de autoridades y nunca se supo quién fue el ganador. Tanto Yasky como Godoy se adjudicaron el triunfo, hubo denuncias de fraude de todo tipo y color, y terminó en un gran escándalo. 

Dado el desgaste y los cuestionamientos que arrastran Yasky y Miceli, la unificación de estas dos CTA podría llevar a que Baradel quede mejor posicionado como el posible conductor de este nuevo espacio sindical unificado.

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