CGT: exhibición hoy de unidad sin fisuras, inédita desde 2008

CGT: exhibición hoy de unidad sin fisuras, inédita desde 2008

 Por primera vez desde 2008, todos los sectores de la CGT confluirán hoy en un encuentro destinado a mostrarle al Gobierno un sindicalismo peronista unido bajo la consigna central de exigir la reforma inmediata del Impuesto a las Ganancias, pero también como señal de fortaleza frente al impacto en el campo laboral del ajuste practicado por Mauricio Macri

Será hasta ahora el paso más concreto hacia la reunificación de la central obrera, prevista por ahora para octubre y se prevé que habrá otra novedad: desde varios sectores se impulsará una movilización de protesta en abril contra el gravamen y los despidos. 

La reunión se hará desde las 17 en la sede de la Unión del Personal Civil de la Nación (UPCN). Estarán los líderes de las tres versiones de la CGT, Hugo MoyanoAntonio Caló y Luis Barrionuevo; los "gordos" de los grandes gremios de servicios, los "independientes" históricamente alineados a los gobiernos de turno, los sindicatos del transporte agrupados en la CATT y, como debut, dirigentes del Movimiento de Acción Sindical Argentino (MASA), que coordina el taxista Omar Viviani y que hasta ahora renegaba de la unidad. 

La cumbre es la continuidad ampliada de otra, del 26 de febrero, en la que por primera vez las cabezas de las tres CGT se propusieron una agenda común basada, en lo central, en el reclamo por Ganancias. El encuentro de hoy estaba pautado originalmente para el martes, pero se postergó ante la posibilidad de sumar al MASA: irán de ese sector Sergio Sasia (Unión Ferroviaria), Mario Manrique (mecánicos, Smata),Norberto Di Próspero (Personal Legislativo) y, quizás,Guillermo Moser (Luz y Fuerza), aunque no Viviani. En ese espacio, motor del bloque Justicialista que se escindió del Frente para la Victoria, admitieron que todavía existen resquemores personales hacia el taxista de parte de Moyano (fue muchos años su mano derecha en otra encarnación de la CGT) e incluso de Caló. 

La negociación para la inclusión de todos los sectores corrió por cuenta, una vez más, del líder del gremio de Obras Sanitarias, José Luis Lingeri, habitual componedor de las tensiones internas de la CGT. Mano a mano con Viviani, el dirigente tendió en las últimas semanas puentes para convencerlo de que la fusión de la central obrera es inexorable, y que quedar afuera sólo será una condena al ostracismo. 

El taxista hasta ahora había mantenido al MASA al margen de las gestiones de unidad. Antes, como gesto de respaldo a Caló, el metalúrgico que tiene mandato como líder formal de CGT hasta octubre. Y luego, una vez que el grupo le dio la espalda al metalúrgico, Viviani se abocó a rehacer vínculos con el PRO y a hacerse fuerte desde el bloque Justicialista. Algunos resultados: logró aval oficial para un aumento del 20% en la bajada de bandera de los taxis, y pactó con el oficialismo la presidencia de la Comisión de Legislación del Trabajo para un diputado que le responde, el petrolero Alberto Roberti, exmiembro del Frente Renovador. 

También, las gestiones de Lingeri tuvieron otra señal visible ayer mismo con la visita al gremio de taxistas, para un acto, de Luis Scervino, el superintendente de Servicios de Salud (órgano que se encarga de repartir los fondos para las obras sociales) que llegó a ese cargo como concesión de Macri al sindicalismo, y al líder de Obras Sanitarias en particular. 

Así, la de hoy será la primera reunión con todos los sectores luego de la fractura de 2008 que protagonizó Barrionuevo y que dio origen a su sello, la CGT Azul y Blanca. Caló, en tanto, llegará a la cumbre de hoy como jefe formal de la única CGT reconocida, pero obligado a un acercamiento con Moyano una vez que el MASA le retiró el apoyo. Por su parte, en un contexto de rebalanceos internos, el camionero irá como principal referente del gremialismo peronista, como le reconoció implícitamente el propio Macri muy a pesar de los rivales del dirigente en todo el arco de CGT. 

Ningún sindicalista espera definiciones grandilocuentes para hoy. Sólo existe un consenso generalizado de mostrar fortaleza y vocación de unidad frente a la falta de respuestas del Gobierno ante la demanda de modificar desde este año las escalas de Ganancias, y ante la escalada de despidos que arrancó en el sector público y se extendió rápidamente hacia las empresas en lo que va del año (ver aparte). 

De hecho, en ningún sector se prevé adelantar la fecha de la eventual fusión, establecida hasta ahora en octubre junto con el fin del mandato de Caló en su CGT. Y pocos especulan con los nombres que encabezarían la eventual estructura unificada. Sólo Barrionuevo hizo saber su interés en montar un triunvirato con -obvio- su participación y la de Moyano y Caló. El resto de los sectores de influencia prevé la jefatura en cabeza de uno o más nombres sin gestiones previas al frente de la central obrera. 

Lo más novedoso, más allá de lo gestual, será la propuesta de algunos dirigentes, que coinciden con los sectores más afectados por el peso de Ganancias, como los bancarios y los transportistas, de acordar por vía de la CGT un principio de movilizaciones de protesta.

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