Un fallo de la Corte inquieta al sindicalismo

Un fallo de la Corte inquieta al sindicalismo
En un sindicalismo que parece no cambiar nunca, con dirigentes de mandato eterno y un andamiaje de poder intacto, aunque descascarado, hay muchos motivos para pensar que algunas cosas están empezando a modificarse. El resonante triunfo del moyanista Juan Pablo Brey en las elecciones del gremio de aeronavegantes, dominado por el kirchnerismo desde hacía diez años, puede ser un símbolo de lo que vendrá.
Pero no es el único tipo de cambios que se perfilan. El más meduloso, e inquietante para el establishment sindical, llegó de la mano del reciente fallo de la Corte Suprema que diluye la personería gremial, que es el reconocimiento por parte del Estado al sindicato más representativo y que le otorga prerrogativas, como actuar en nombre de todos los trabajadores en el conflicto y la negociación colectiva.

Al legitimar las huelgas dispuestas por los sindicatos sin personería y con una simple inscripción, la sentencia de la Corte le dio el golpe más fuerte al modelo sindical que acuñó Juan Domingo Perón. Hasta hoy, todo el poder lo tenían los gremios que logran la bendición estatal de la personería. A partir de ahora, una organización paralela, con una mera inscripción, puede disputar la representación formal en la conciliación o en la negociación informal, y lo convenido en esa instancia será obligatorio para las partes.

Para las cúpulas sindicales atornilladas en sus sillones, se cumplirá la peor pesadilla: la de los fantasmas de la atomización, del crecimiento de la oposición interna, de la jubilación forzosa para esa dirigencia que se perpetúa en el poder durante décadas gracias a elecciones tramposas o a estatutos proscriptivos.

Aunque el modelo sindical argentino ya no es lo que era: en los papeles privilegia el “unicato”, pero en la práctica hay 1.438 sindicatos con personería y otros 1.426 con inscripción, cinco centrales obreras y un enorme nivel de desobediencia en las bases.

Los que festejaron con mayor euforia son los dirigentes de la CTA disidente. En un documento interno, el abogado Horacio Meguira advirtió: “El fallo le da legitimidad y fuerte legalidad a lo que un sector de trabajadores, dentro o fuera de la CTA, ya viene realizando. Si comparamos burdamente: mientras que los sindicatos-empresas usan la personería gremial como patente de corso otorgada y legalizada por el Ministerio de Trabajo, la Corte nos ha dado un brevet de piloto ”.

Por eso la conducción ceteísta analiza ahora cómo acelerar el plan de acción, aprobado en su congreso de diciembre pasado, para crecer entre los gremios del sector privado, donde tiene menos presencia. Y el 15 de agosto presentará un proyecto de ley que, en sintonía con los últimos fallos de la Corte, borra el sistema de personería gremial.

El tema acaparó la última reunión de la CGT Azopardo. En medio de un griterío. Gerónimo “Momo” Venegas advirtió que “si le dan poder a los gremios sin personería, este modelo sindical se va a la mierda”, mientras que Facundo Moyano defendió “la igualdad de condiciones” entre todos los sindicatos y causó urticaria al hablar de un proyecto que permitiría que los empleadores actúen como agentes de retención de la cuota sindical para los gremios con inscripción (hoy, limitado a los que tienen personería).

Hugo Moyano no pareció sentirse inquieto. “Si existe la CTA es por culpa nuestra”, dijo. Dos de sus principales laderos, como Omar Plaini y Juan Carlos Schmid, que el viernes pasado lideró un fuerte paro de la actividad portuaria, dijeron que la solución sería “democratizar los estatutos”. El problema, que nadie admitió, es que los sindicalistas quieren estatutos que garanticen la democracia cuando están en la oposición, pero cuando llegan al poder siempre les conviene anular la competencia.

En la CGT Balcarce no se pudo debatir nada. Sus dirigentes siguen sin hablarse desde que un grupo, comandado por Héctor Daer, apostó a la candidatura de Sergio Massa y funciona como un sector autonómo. Coinciden en que no se reunirán más hasta que terminen las internas abiertas y se aclare el panorama político.

Una mala noticia para Cristina, que se suma a la derrota K en aeronavegantes y a otro sugestivo dato del sector aeronáutico: el gremio de pilotos, cercano al Gobierno, resolvería en asamblea parar todos los vuelos en protesta por medidas de La Cámpora para desacomodar a LAN y beneficiar a Aerolíneas Argentinas. Será mucho peor si se confirma que dos gremios K castigados por el oficialismo, La Fraternidad y la UTA, se verán en secreto con el moyanismo.

Pero no habrá nada como el demoledor efecto político que logró el ministro de Agricultura, Norberto Yauhar, cuando, como si fuera el líder camionero, admitió que el Impuesto a las Ganancias genera “daño” en el “bolsillo de los trabajadores”. ¿Querrá conseguir el voto sindical?

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