Fernando Porretta: “Se puede ser eficiente sin despedir gente”

Fernando Porretta: “Se puede ser eficiente sin despedir gente”

El presidente del grupo Ceosa negó vínculos con el Gobierno, al que le critica falencias y le reconoce méritos. Dejará la Cámara de la Construcción y el club Gimnasia. No trabajará en política y tampoco invertirá en medios, aseguró

Construcciones Electromecánicas del Oeste SA (Ceosa) no es una constructora más de Mendoza, es una de las más grandes del país. Tiene una plantilla de 2.000 empleados y el 70% de sus contratos son de obra pública en casi la mitad de Argentina: Buenos Aires, Neuquén, Salta, Tucumán, Jujuy, La Rioja, Catamarca, San Juan, Chubut y Chaco. Ceosa también opera en Bolivia y en la India, donde ha terminado una obra de riego. Ahora, la compañía con sede operativa en Luján quiere hacer pie en Chile.

En los últimos años, Ceosa creció tanto que actualmente sólo el 7% de lo que factura corresponde a obras en Mendoza y el resto, afuera.

Entre las más importantes que ha hecho a nivel local, en los últimos tiempos, están la del metrotranvía, la reconstrucción del hotel de Potrerillos y el último tramo de la doble vía Luján-Tunuyán. Ahora está a cargo de la construcción de la tercera trocha del Acceso Sur, y ya como integrante de una UTE con otra firma, está a cargo de la construcción de la Villa Olímpica, contigua al estadio Malvinas Argentinas, en el parque General San Martín.

El presidente

Fernando Porretta también está al frente del histórico Club Gimnasia y Esgrima, y dice que hasta que no termine una serie de proyectos ya encarados no dejará la presidencia, y calcula que será en mayo del año 2015. Durante su gestión renovó las instalaciones, hizo obras y el equipo de fútbol conquistó el ascenso al Torneo Argentino A.

En los próximos meses iniciará una nueva etapa, donde estará alejado de la conducción de la delegación local de la Cámara Argentina de la Construcción y también del club, para enfocarse más en los negocios familiares, que son muchos y variados. Además de Ceosa, son dueños de la bodega Staphyle, tienen campos de soja y animales, y planean incursionar en el desarrollo de barrios privados. Son socios con la familia Stocco en la línea del Grupo 2 de transporte público de pasajeros y Porretta negó que quiera invertir en medios de comunicación.

Dice que no tiene aspiraciones políticas y que no ha ido a ninguna de las reuniones que han hecho los principales presidenciables que han venido a la provincia en campaña. No se la juega por ninguno.

–El grueso de los que ustedes construyen es obra pública, y se dice que es porque tienen llegada directa al ministro de Planificación, Julio De Vido...

–Sí, sé que eso es lo que se dice, pero no es así.

–¿Le molesta que lo vinculen?

–No, para nada. No tengo contratos nacionales firmados con De Vido. Lo he visto en actos y él no me conoce.

–Dicen que es su padrino de bautismo...

–No, eso es una locura. Ojalá, porque sería más fácil cobrar. Mi padrino es mi abuelo materno, Salvador Furiasse. Esta es la prueba. (muestra una medallita de oro colgada en el pecho que le regaló para su bautismo).

–Entonces, es un mito... 

–Sí, es un mito que se crea porque siempre tuvimos un perfil muy bajo y luego comenzamos a tener más exposición por algunas obras puntuales. Y todos empiezan a decir: “¿Y éste, de dónde salió?”.

–¿Esto coincidió con el comienzo de este gobierno?

–Para nada. La primera obra pública importante que hice cuando asumí como presidente de Ceosa, en el año 2000, fue en la gestión de Roberto Iglesias: el primer tramo del Canal Marginal del Atuel, en San Rafael. Pero antes también hemos construído en la época de Lafalla o con Rodríguez Saá en San Luis. Después se licitaron el segundo y tercer tramo con Cobos y ganamos la licitación. Esas fueron las obras más grandes que hicimos en la provincia, fueron con gobiernos radicales y nadie dice nada de eso. Con todos los ministros de Obras me he llevado bien. Ganamos licitaciones porque somos muy competitivos.

–¿Cómo lo han logrado?

–Poniendo a fabricar los insumos que necesitamos: el hormigón, el asfalto, los caños y todo lo que nos hace falta. Así podemos pelear precios. Todo lo reinvertimos, no tenemos un peso.

–¿Cómo ve a la construcción? 

–En cuanto a la obra pública, los pagos se mantienen a buen ritmo. En algunos rubros hay un poco de atraso. A nivel provincial, el problema se da cuando los recursos no alcanzan y siempre la variable de ajuste es la obra pública. Por eso las obras no van al ritmo previsto. Y como necesitamos mantener el volumen actual de trabajo, tenemos 2.000 empleados y hay que mantenerlos, la idea es no despedir gente, y para eso tenemos que buscar proyectos constantemente. Considero que se puede ser eficiente sin despedir gente.

–¿Peligra el empleo para el año que viene en el sector?

–No, no creo. Hay pequeños baches, pero no hay peligro. Lo que hace falta es capacitar a la gente. Porque faltan personas con oficios calificados. Los que están desocupados son los que no están calificados.

–Y en el sector privado ¿cómo está el panorama?

–Más complicado. Mientras persistan la incertidumbre cambiaria y el cepo nadie se atreverá a invertir.

– Ahora que deja la conducción de la Cámara, ¿tiene propuestas para participar en política?

–Sí, pero no me interesan, no tengo intención. Cuando han venido los candidatos presidenciables me han invitado para ir a escucharlos, pero por ahora no me interesa. Falta bastante para las elecciones y vienen sólo a hacer política.

–¿En qué ahorra?

–Cada vez que sobra algo compramos un camión, una máquina. No compraría dólares. El problema de la falta de financiamiento es muy grave, y por eso es muy difícil invertir. El cierre de las importaciones nos complica mucho, tenemos problemas para importar caños, válvulas, todo. Se nos rompe una máquina y tenemos que esperar seis meses para que venga un repuesto. Eso hace que haya menos trabajo. No nos dejan comprar afuera, pero tampoco tenemos financiamiento para poder ponernos a producir acá. Estamos trabados.

–Es muy crítico con el Gobierno...

–Este gobierno tiene cosas buenas, como el plan Procrear, pero otras que están mal. No hay financiamiento, se fuerza el consumo a fuerza de emisión. Hay inflación y tasas altas. La Ley de Abastecimiento es una locura. No soy ahora más crítico que antes. Marco lo que está bien y lo que está mal.

–¿Ha pensado incursionar en otro rubro? Se dice que ahora quiere armar o comprar un diario... 

–No, para nada. No soy socio ni tengo ningún proyecto, no tengo nada en ese rubro.

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