Finalmente, los aceiteros firmaron una suba del 36%

Finalmente, los aceiteros firmaron una suba del 36%

Las empresas ayer aceptaron pagar adicionales de suma fija. Así, el gremio logró romper la pauta salarial de 27%. El acuerdo se firmó en Trabajo, pero el Gobierno intentó disimularlo.

Después de 25 días de huelga, los trabajadores aceiteros lograron quebrar el tope salarial del 27% del Gobierno: lograron una suba de 36,2% y se descuenta que este acuerdo reforzará el reclamo de otros gremios que negocian subas superiores al 30%, como camioneros, gastronómicos o sanidad. También descoloca a los gremios oficialistas que ya firmaron por el 27%, como porteros, empleados de comercio, construcción, metalúrgicos y los estatales de UPCN.

En el triunfo de los trabajadores aceiteros influyó la duración y firmeza de la huelga, y las pérdidas económicas que implicaban los barcos fondeados en los puertos.

El acuerdo se terminó de cerrar ayer, pero fue negociado el viernes pasado, a concretar en dos tiempos. El viernes se acordó que el arreglo tuviera dos partes. La primera le permitió al Gobierno anunciar el fin de la huelga con una mejora del 27,8%. Y en una nueva reunión -que se hizo ayer- se firmó otro acta con adicionales que llevaron el salario básico inicial total desde $ 10.500 a $ 14.300. Así se consiguió completar un 36% en total.

Sobre esta base los sindicalistas se comprometieron a levantar la huelga. En tanto, el Gobierno anunció que, como otros gremios, los aceiteros habían aceptado una suba salarial del 27,8%.

Ayer, pasado el mediodía, se cerró la segunda parte de lo acordado el viernes. Los representantes de las cámaras empresarias del aceite (CIARA, y CARBIO) y la Federación Nacional de Trabajadores Aceiteros firmaron un acta complementaria con la incorporación de dos adicionales: una suma fija de $ 500 por presentismo y otro adicional genérico, según las categorías, de $ 380, $ 412, $ 450 y 493 pesos. La primera categoría sube de $ 10.500 a $ 14.300. En tanto, el nuevo básico más el adicional de $ 500 se considera para otros adicionales, como antigüedad, horas extras o tercer o cuarto turno).

Además los trabajadores cobrarán una suma fija no remunerativa de $ 3.000 a 4.000, en compensación parcial por los días de huelga. Esa suma fija equivale a los jornales de una semana.

El aumento -que alcanza a 20.000 trabajadores- no es en cuotas sino retroactivo al 1° de abril –cuando venció el anterior convenio– y regirá por un año, hasta el 31 de marzo de 2016.

En cambio, las subas salariales acordadas en empleados de comercio, construcción o metalúrgicos del 27% son en 2 cuotas, lo que implica un aumento promedio anual del 22 al 24%, según los casos.

Por su parte, el sector empresario rechazó la propuesta sindical de constituir Comités de Seguridad y Salud en el Trabajo, conformado por representantes de los trabajadores y de las empresas en cada establecimiento que, según la parte gremial, había sido acordado en las reuniones previas pero los representes empresarios se negaron a incorporar en el acta definitiva.

Como todos los años, se acordó una contribución empresaria con destino a la obra social del gremio de $ 1.200 por trabajador de la actividad a pagar en 6 cuotas.

Ayer, en declaraciones radiales, el ministro de Trabajo, Carlos Tomada intentó negar que se hubiera quebrado el tope salarial con el siguiente argumento: “Las negociaciones colectivas tienen tradicionalmente dos partes: una es la escala salarial y otras son las cláusulas convencionales, que tienen que ver con condiciones de trabajo”. Pero en este caso, más que “condiciones de trabajo” se pactaron adicionales salariales.

En tanto, Andrés Alcaraz, gerente de Relaciones Institucionales de CIARA, sostuvo que es “auspicioso que se haya llegado a un acuerdo que tuvo tanta duración y que perjudicó a todos los sectores”.

Daniel Yofra, secretario general de la Federación de Trabajadores le dijo a Clarín: “Es la paritaria más compleja que hayamos vivido y logramos llegar a un salario inicial de $14.300, que era lo aprobado por la asamblea nacional aceitera del 25 de mayo pasado. Eso demuestra que no es en vano mantener firme la bandera de la defensa de salarios suficientes para una vida digna y de la democracia obrera.

Esto es exclusiva consecuencia de la fortaleza de los trabajadores que aguantaron la huelga durante 25 días. Hay un salto en la conciencia de los trabajadores y eso nos llena de orgullo”.

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