Una foto que está en suspenso

Una foto que está en suspenso

La iniciativa, prevista para fin de este mes o principios del próximo, quedará en todo caso para marzo. En un contexto de despidos y represión, al gobierno de Macri se le hace difícil convencer a los gremios de sentarse a una mesa de diálogo con el Estado y los empresarios.

La intención del gobierno nacional de contener salarios y precios a partir de un acuerdo multisectorial en el marco del Consejo Económico y Social tambalea.

La iniciativa, inicialmente prevista para fines de enero o principios de febrero, de forma tal que sirviera como marco para contener las paritarias a cambio de la promesa de que las subas de precios se desaceleren, finalmente tendrá lugar –si es que sucede– en marzo.

Desde cerca de Mauricio Macri aseguran que la demora se debe a que se está terminando de definir el formato que tendrán las reuniones tripartitas entre Estado, empresarios y sindicatos.

La realidad es que, en las condiciones actuales, al Presidente le resulta por lo menos difícil sentar al movimiento obrero a su mesa. No solamente la CGT oficial y la CTA ya decidieron que, en un contexto de despidos y represión, no pueden aceptar la invitación; ayer el mismo Hugo Moyano, principal socio del macrismo en el sector gremial, dijo que el tema se ve “confuso” y puso en duda la participación de la central que conduce.

“Estamos refinando la dinámica del Consejo, por eso se pospuso” la convocatoria al COS, explicaban ayer fuentes del gabinete nacional. “Haremos reuniones individuales desde ahora con diferentes sectores y luego la convocatoria final, que la esperamos para marzo”, detallaron. Página/12 consultó con las dos CGT y con la CTA y en todas las centrales aseguraron que todavía no hubo ningún acercamiento desde el gobierno en este sentido; las invitaciones podrían comenzar a llegar esta semana.

Los interlocutores en estos encuentros serían los ministros de Trabajo, Jorge Triaca; de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat-Gay; el jefe de Gabinete, Marcos Peña; y otros funcionarios del gabinete económico, como el secretario de Comercio, Miguel Braun, clave en uno de los temas que más preocupa al Presidente: contener los aumentos de precios. La presencia de Macri en la mesa de negociaciones sólo estaría reservada para una reunión final, si puede garantizarse que haya gancho y foto con sonrisas.

Pero esa foto todavía está en suspenso. El primero en prenderle luz amarilla a la convocatoria fue el titular de la CTA, Hugo Yasky, que en los primeros días del año se plantó luego de que el ministro Prat-Gay planteara que los sindicatos debían resignar salarios para no arriesgar empleos. “No vamos a aceptar chantajes”, advirtió.

“El diálogo social tiene tres pilares: la paritaria libre, los niveles de empleo de los últimos doce años y la vigencia del Consejo del Salario Mínimo, Vital y Móvil y la movilidad jubilatoria. Cualquier diálogo social se tiene que basarse en eso para poder prosperar”, agregó. En términos similares, aunque algo más diplomáticos, se expresaron dirigentes de la CGT que encabeza el metalúrgico Antonio Caló.

Las novedades de los últimos días, con alrededor de 15 mil despidos de estatales y represión a los trabajadores de por medio, alejaron todavía más la posibilidad de colaboración de estos sindicatos con el gobierno nacional. “No podemos sentarnos a discutir salarios con gente en la calle, y menos si a esa gente en la calle le mandan la Gendarmería con gases y balas. Si no hay un cambio de fondo en las políticas de este gobierno, va a ser muy difícil un acuerdo amplio”, aseguraba ayer un dirigente de peso en la CGT oficial. El secretario general de otro gremio de esa central agregó: “No queremos cerrar ninguna puerta antes de escuchar la propuesta, pero a esta altura ni siquiera estamos seguros de recibir la invitación a ese Consejo. Como están las cosas ahora, sería una pérdida de tiempo”.

Sin embargo, la peor noticia para Macri en este asunto es que la CGT que responde a Hugo Moyano, su principal interlocutor sindical, también está comenzando a reaccionar de forma negativa ante las primeras medidas del nuevo gobierno. El mismo dirigente camionero ayer rompió el silencio y cuestionó duramente a la administración PRO: “Se habla de un acuerdo social, pero nadie sabe cuáles son las bases, lo veo confuso el tema. ¿Qué vamos a firmar, el techo de las paritarias? ¿Y el techo de los precios quién lo pone?”, dijo. Además, agregó que “se equivocan” quienes “quieren responsabilizar a los trabajadores de los males del país” e incluso criticó la “represión a la gente” que reclamaba por los despidos.

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