Fuerte presión gubernamental para que el Simape levante el paro

El Ministerio de Trabajo decretó el cese de la conciliación obligatoria, debilitando aún más la posición de los huelguistas. El gremio tomó nota de la situación y flexibilizó su reclamo salarial . Pero las cámaras pesqueras ratificaron que no aceptarán reabrir la paritaria.
Los dirigentes del Simape aseguraron que hay empresarios que están dispuestos a sentarse a discutir con el gremio.

A contramano de lo que reclaman los dirigentes del Sindicato Marítimo de Pescadores (Simape) y a disgusto de los marineros marplatenses que conforman la base del gremio, una a una se les van cerrando las puertas de negociación y aumenta la presión para que depongan medidas de fuerza y acepten el acuerdo salarial que no los conforma. Las empresas pesqueras comenzaron ayer a enviar telegramas intimando a los embarcados a que se presenten a sus puestos de trabajo, luego de que el Ministerio de Trabajo decretara la caída de la conciliación obligatoria para este conflicto que desde hace un mes y medio casi ha paralizado el puerto.

Ayer, los afiliados al Simape trataron la apremiante situación, en asamblea frente a su sede sindical, en la banquina del puerto. Las novedades que les transmitieron miembros de la conducción y principales referentes no eran las que hubieran querido escuchar: las cámaras empresarias no van a reabrir la negociación salarial porque ya firmaron con el SOMU -el gremio rival del Simape- un 22% de aumento pagadero en dos tramos de 11%, en abril y en octubre; además, en el Ministerio de Trabajo nacional les advirtieron claramente que "se acabó el tiempo". Traducido: o aceptan lo que está firmado (ese 22% en dos partes) y vuelven a subir a los barcos, o "aténganse a las consecuencias".

El Simape empezó a protestar en el puerto a principios de abril para exigir un lugar en la mesa paritaria, adonde iba a ir con un reclamo cercano al 30% de aumento. Nunca los convocaron: la excusa fue que solamente el SOMU tiene personería para representar a la marinería, aunque todos saben que en Mar del Plata el Simape es clara mayoría. Con el correr de los días y conciliación obligatoria mediante, desde el gremio hicieron saber que el 25% de aumento "es una cifra aceptable", pero para entonces ya era tarde. Las cámaras locales Caipa y Armadores ya habían acordado con el SOMU y cerrado filas con las autoridades nacionales para plantarse en ese punto, dejando en soledad el reclamo del Simape. De fuentes empresariales trascendió que el Poder Ejecutivo "bajó" directivas precisas a Trabajo y a la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca nacionales para forzar al Simape a aceptar las condiciones y levantar las medidas de fuerza.

Contribuyó a esa posición de fuerza que al inicio del paro la cartera de Trabajo había dictado la conciliación obligatoria pero el sindicato la desoyó, dado que no levantó las medidas de fuerza que bloqueaban la operatoria pesquera. El primer aviso de que el Gobierno estaba enojado fue que ordenó el despliegue de fuerzas de Gendarmería y de Prefectura para disuadir los piquetes. Trascartón se sucedieron una audiencia de acercamiento promovida por la Provincia y una mesa de conciliación frustrada en Mar del Plata seguida de graves incidentes -manifestantes incendiaron una sede empresaria y provocaron otros destrozos-, hasta que finalmente la cartera laboral dispuso la caída de la conciliación.

En ese punto de alta tensión llegó la advertencia final: la intimación patronal sugerida por el Ministerio, que en caso de ser desconocida por los trabajadores podría derivar en despidos con causa justificada.

Buscan salida consensuada

Pero aún ahora los dirigentes del Simape continúan negociando una salida consensuada para este conflicto. Si bien ratificaron que aspiran a un incremento de haberes en torno al 25%, a través de sus principales referentes, los secretarios General y Adjunto, respectivamente Juan Domingo Novero y Pablo Trueba, volvieron a reducir sus exigencias: "Estaríamos dispuestos a firmar un aumento del 22 ó 23 por ciento, pero en una sola cuota", dijo Novero ayer en conferencia de prensa tras obtener el apoyo de la CGT Regional (ver aparte). Y fueron más allá todavía, ya que "si nos tenemos que correr del medio para que el SOMU firme un acuerdo que le sirva a la gente, lo haremos. Acá nos es una cuestión de cartel", añadió Trueba. El propio Novero ratificó esa posibilidad: "Si lo tiene que firmar el SOMU que lo firme; después nosotros haríamos un acuerdo en espejo. Ese no es el problema", insistió.

Para el Simape además, el reclamo de una paritaria propia es para incorporar los ítems vinculados a la producción, que conforman la mitad del ingreso percibido por los marineros.

Durante todo el conflicto, matizado con otros paros y bloqueos como los que protagonizaron el mismo SOMU, un sector de camioneros que opera en el puerto, el SUPA y el SAON (ayer cerró su paritaria con 23% de aumento), los responsables de algunos buques congeladores decidieron trasladarse a Puerto Deseado, en Santa Cruz, para poder descargar. Pero lo cierto es que la actividad del puerto marplatense se vio fuertemente resentida, ya que la actividad en los muelles se redujo de manera ostensible.

Interviene la Provincia

A raíz de un pedido del gobernador Daniel Scioli, el titular de la delegación local de la cartera laboral convocó a los dirigentes del Simape y a los empresarios de Caipa y de la Cámara de Armadores a una audiencia conciliatoria prevista para las 15.

El anuncio lo hizo el propio delegado José San Martín ante los trabajadores del Simape reunidos en asamblea, y ratificado por los dirigentes Juan Novero y Pablo Trueba en conferencia de prensa, acompañados por representantes de la CGT Regional.

El secretario adjunto Trueba recordó que Trabajo de la Nación aplicó una conciliación obligatoria "que se cumplió dentro de los plazos legales" y que después los empresarios solicitaron anular esa instancia. Posteriormente, cuestionó como "ilegal y de entrega" a la paritaria que suscribió el SOMU y acusó a este gremio de "no respetar un convenio de reciprocidad que tenía con nosotros para negociar". Trueba manifestó también que "al ministro Tomada ya le hicimos saber que queremos negociar directamente con los empresarios" y que "algunos de ellos están dispuestos a hacer una oferta superadora", y cuestionó la militarización de la zona portuaria expresando que "en mi vida vi semejante despliegue en el muelle; mientras tanto, en la periferia no hay seguridad", lamentó.

El secretario general Novero dijo por su parte que "el que baja la orden de que no se puede firmar más de un 22% de aumento es el Ministerio de Trabajo de la Nación; en estas condiciones vamos a seguir con un paro contundente". Confirmó sin embargo que "podríamos aceptar un aumento de entre un 22% y un 23%, pero siempre y cuando, como acordaron otros gremios, se pague en una sola cuota".

Por su parte, San Martín manifestó no tener "dudas" de que esta tarde alumbrará una solución. "Decidimos intervenir (la Provincia) porque estamos viendo que las cosas están saliendo de su cauce; puede ser que los empresarios resuelvan no concurrir, pero en ese caso no van a poder argumentar que la Provincia no los convocó", sostuvo.

Categórico apoyo de la CGT

Con la firma de su secretario general, Pedro Fernández, la Regional Mar del Plata de la CGT emitió un comunicado que expresa: "frente al conflicto que se desarrolla en el Puerto de nuestra ciudad, debido a la plausible solicitud de arribar a un acuerdo salarial con las cámaras empresariales por parte del gremio que agrupa a los marineros pescadores, la Confederación General del Trabajo -Regional Mar del Plata- informa a la población la más absoluta adhesión y su total solidaridad con los trabajadores portuarios en la defensa irrestricta de uno de los derechos laborales primordiales fijados en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, como es reclamar una justa retribución. Asimismo, desde esta central obrera, repudiamos expresamente el inaudito despliegue de fuerzas de seguridad -Gendarmería Nacional y Prefectura Naval Argentina- ordenado por el Ministerio de Seguridad de la Nación que, en lugar de controlar el flagelo de la inseguridad que azota a todo el ámbito territorial de nuestra Patria, lo que hace es amedrentar a un conjunto de compañeros trabajadores que están luchando por hacer valer sus razonables y legítimos reclamos". Al margen de ese documento, al dialogar con LA CAPITAL sobre la posibilidad de que haya despidos, Fernández manifestó que "por más que reciba telegramas, la gente va a seguir reclamando lo que es justo".

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