Luz y Fuerza se opone a que EDEA adquiera la Cooperativa Eléctrica de Vidal

“Hay que defender a la cooperativa eléctrica como último patrimonio nacional”, expresó el sindicato local. El Secretario General, José Rigane, explicó los motivos de su postura.
El Sindicato Luz y Fuerza, bajo la figura de su Secretario General, José Rigane, se opone al traspaso de la Cooperativa Eléctrica de Vidal a manos del Grupo Multinacional Camuzzi. Él, como también el Secretario Adjunto, Alejandro Zárate, dejaron en claro que en la zona la energía no será más barata y que podría haber despidos de trabajadores.

A modo histórico, Rigane recordó que “el surgimiento de las cooperativas eléctricas se produjo a partir de 1920, momento en que la distribución de la energía estaba a cargo de empresas de capital extranjero. Ellas pertenecen a la comunidad y son dirigidas y administradas por vecinos asociadas a ella y tienen por objeto permanente el bienestar de la población”.

Sin embargo, en la década del 90 se entregaron “nuestras empresas a manos de capitales multinacionales dejando en la calle a miles de trabajadores”. En consecuencia, “la energía eléctrica dejó de ser un servicio para ser una mercancía que sólo la podría usufructuar quien la pudiera pagar y aquel que tenga problemas para hacerlo en tiempo y forma se quedará sin servicio”.

También relató que en el año 98, el Grupo Multinacional Camuzzi a cargo de EDEA SA “envió una carta documento a todos los municipios advirtiéndoles que se abstuvieran de renovar la concesión de todas las cooperativas eléctricas”.

Declaración que le bastó para informar que “hoy en día, el poder político está intentando entregar la Cooperativa Eléctrica de Vidal al Grupo Camuzzi. Dicen fácilmente que si lo hacen, en Mar Chiquita y Vidal la luz será más barata, que EDEA invertirá en el servicio y no dejará sin trabajo a nadie. Pero los usuarios deben saber que la cooperativa usa el mismo cuadro tarifario que y si las facturas son más elevadas es porque se suelen incluir el alumbrado, cuota de sepelio, entre otras cosas”.

Por eso dio como ejemplo a Santa Clara del Mar, donde “existen 8000 usuarios y solamente 6 trabajadores para atender el servicio, que de por sí es deficiente. Para colmo, la atención es sólo dos días a la semana”. Para luego sumarle el caso de Vidal que “tiene 5000 medidores y la cooperativa tiene 33 trabajadores que ponen la mejor voluntad debido a las grandes distancias que deben recorrer”.

Conceptos y números que le bastaron para fundamentar que “EDEA terceriza las tareas para no pagar a trabajadores de planta permanente los ítems que corresponden por tareas peligrosas. Entonces, quién se hará cargo si luego de la concesión comienzan los despidos”.

Punto aparte para las probables inversiones que promete EDEA. “Las pocas que han llevado adelante han sido subvencionadas por todos los bonaerenses. Ellos están para recaudar invirtiendo lo menos posible. Por eso hay que defender a la cooperativa como último patrimonio nacional, porque el servicio que presta nunca será igualado por una empresa multinacional que compra una concesión”, culminó.

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