Luz y Fuerza reedita la pelea PJ-juecismo

En el Gobierno provincial apuestan a que, luego de 11 años, el gremio vuelva a manos de un hombre del peronismo. Una lista opositora complica a Clavijo, quien pidió licencia como legislador juecista para disputar la interna. Las elecciones serán el 7 de diciembre.
La alianza sindical que condujo Luz y Fuerza en los últimos 15 años se quebró. En las próximas elecciones para la renovación de autoridades la pelea central por la conducción del gremio más opositor al Gobierno provincial se planteará entre el peronismo y el juecismo.

En los comicios convocados para el 7 de diciembre se presentarán tres listas ya oficializadas: la Celeste y Blanca (Agrupación Lorenzo Racero) que encabeza el peronista Gabriel Suárez; la Azul, que preside el juecista Santiago Clavijo (Agrupación Agustín Tosco); y la Verde, que postula a Pablo Álvarez, de Libres del Sur.

Desde el Gobierno apuestan a un triunfo de candidato justicialista, resultado que, de producirse, significaría el retorno a la conducción de ese poderoso sindicato de un peronista después de 11 años. En febrero de 2002 murió, mientras aún estaba al frente del gremio, Lorenzo Racero, el último dirigente del PJ que condujo el sindicato.

Aunque el titular del gremio, Juan Leyría, lo negó a este diario en una nota publicada el 17 de junio, por esa fecha ya había decidido que dejaría la conducción tras cumplir casi 11 años al frente del sindicato. El único que conocía esa decisión era Suárez, quien le aconsejó al titular de Luz y Fuerza conversar el tema cuando llegara la fecha de convocatoria a elecciones.

Leyría prometió mediar para que se renovara la alianza entre la agrupación Agustín Tosco, que integra, y la justicialista Lorenzo Racero. En ese acuerdo Suárez iría como secretario general y Clavijo continuaría como adjunto. Pero al parecer esa negociación no había sido bajada a las bases de su sector.

Clavijo dice que el acuerdo no prosperó porque los integrantes de su agrupación no aceptaron los términos de la negociación y por eso decidió ir con lista propia. Suárez señala que el sector de Leyría reclamó más espacios de poder a los conversados inicialmente, por lo cual se cayó el acuerdo.

En esta oportunidad el sector referenciado en el dirigente Tomás Di Toffino decidió no participar de los comicios. Pero, la principal sorpresa fue la decisión de Pablo Álvarez de presentarse con la lista Verde.

Álvarez, que se fue de la conducción en 2007, preside una agrupación de delegados y activistas que reúne a peronistas, radicales y sectores de izquierda. Por ser un dirigente de Libres del Sur, políticamente tendría que estar junto a Clavijo, pero cuestiona tanto al juecista como al resto de la conducción y les atribuye complicidad en el endeudamiento de la Epec.

Por su composición, La lista Verde le restará más votos al sector que conduce Clavijo que al que encabeza Suárez.

Herencia. Aunque Juan Leyría se retira de la conducción, deja a tres familiares directos en la lista Azul. Walter Leyría, su hermano, se postula como secretario de Finanzas; Fernando, su hijo, como vocal y Rodolfo, su sobrino, como subsecretario de Organización.

Los tres candidatos coinciden en sostener a la Epec como empresa estatal y en defender a rajatablas el beneficioso convenio colectivo que tienen sus trabajadores.

Suárez anticipa que el eje de su campaña será bregar por la “independencia política” del gremio y la defensa de la empresa “estatal e integrada”. El dirigente –afiliado al PJ desde siempre y amigo personal de Hugo Moyano, titular de la CGT– hace hincapié también en el gremio debe dialogar con el Gobierno provincial, sin resignar nada.

Clavijo también comparte la visión de empresa estatal e integrada, pero advierte que José Manuel de la Sota nunca ha sabido qué hacer con la Epec. Asegura que también está dispuesto al diálogo, pero “no para entregar nada” y remarca que pondrá énfasis en recomponer el gremio por dentro.

El también legislador juecista, ahora con licencia, anticipó que si gana la conducción gremial renunciará a su banca. Dijo que pidió suspender una asamblea convocada para anular un artículo del Estatuto gremial que impide que quienes tienen cargos políticos puedan ocupar cargos directivos.

Álvarez apunta a recuperar el perfil del sindicato que supo conducir Agustín Tosco y denuncia el “negociado” realizado con la Central Pilar, en el que asigna “complicidad” a la conducción actual.

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