Ganado suelto: tensión en un corte de la ruta

Ganado suelto: tensión en un corte de la ruta

Los puesteros cortaron la ruta 141 pidiendo un alambrado. Hubo fastidio de conductores. Intervino Gendamería.

Pasado el mediodía y tras más de dos horas de corte, los camioneros y automovilistas que estaban al final de una fila de más 80 vehículos empezaron a caminar hacia el piquete. Cuando unos 50 manifestantes que estaban dispersos los observaron, se reunieron en el centro de la ruta y algunos blandieron palos contra las palmas de sus manos. Los conductores quisieron hablar directamente con los puesteros, pero la Policía hizo de filtro y entonces descargaron todo su enojo y fastidio contra los efectivos; mientras que quienes reclamaban (algunos con sus rostros cubiertos para evitar ser identificados) gritaban ‘alambre, alambre’, en uno de los momentos de máxima tensión. Luego llegó un camión transportando gendarmes y se vivió otro encuentro de alto voltaje, por el pedido de Gendarmería para liberar vehículos cada media hora y la negativa de los puesteros. Fue durante un reclamo que realizaron propietarios de ganado de las zonas de Bermejo, Nikizanga, Laguna Seca, Marayes, Vallecito y El Encón, localidades que están en Caucete y 25 de Mayo, para que el Gobierno les alambre los campos que bordean la ruta 141 desde Vallecito a Marayes y evitar así que los animales salgan a la ruta. Para hacerse escuchar, realizaron un corte de la ruta a la altura del ingreso a Bermejo, que se mantenía al cierre de la edición y que llegó a tener un promedio de 80 vehículos varados a ambos lados del piquete, según la Policía. 

Fue el segundo piquete que llevaron a cabo los puesteros desde que el Gobierno anunció la intensificación de controles en ruta para evitar animales sueltos y el uso del rifle sanitario en casos extremos. Esta medida gubernamental fue tomada tras el accidente en la ruta 141 en la que murieron una madre y sus dos hijos al impactar el vehículo en el que se trasladaban contra un caballo, el 11 de julio pasado.

Algunos automovilistas trataron ayer de conversar con los manifestantes. ‘Tenemos gente que va a trabajar, yo llevo a mi mujer enferma a Córdoba, tienen que respetarnos también’, se quejó un hombre de apellido Otiñano. Y aunque los puesteros dijeron que entendían, aseguraron que el corte era la única manera de que fueran escuchados.

Con la llegada de Gendarmería y tras un extenso tire y afloje, los efectivos lograron que la ruta sea liberaba cada media hora. A su vez, los puesteros empezaron a preparar comida porque aseguraron que no iban a ceder en su reclamo.

EL PEDIDO

Los puesteros solicitaron ayer que el Gobierno coloque alambrado desde Vallecito hasta Marayes (aproximadamente son 74 kilómetros) para evitar que se produzcan mas accidentes por ganado suelto y que a su vez la Policía no siga decomisando animales. Y si bien la ley nacional 24.449 establece que el cercado de los campos a la vera de las rutas le corresponde a los dueños de los terrenos, los manifestantes indicaron que no tienen recursos para afrontar esa obra. 

‘Tenemos que tener los animales en los corrales para evitar que anden sueltos, ya no tenemos plata para comprarle pasto, menos para alambrar. Si el Gobierno no puede alambrar, que entonces nos den el alambre y los palos y lo vamos a hacer nosotros, pero queremos que nos den una solución’, expresó Griselda Ávila, puestera de Bermejo.

Por otro lado, los manifestantes expresaron que hay baqueanos que detectaron que la Policía empezó a decomisar animales sueltos que no estaban sobre la ruta, sino varios metros al interior de los campos, por lo que exigieron mayor rigurosidad en los operativos. 

‘Con esta situación también se están aprovechando los cuatreros, porque nos están faltando animales y como tenemos miedo de ir a denunciar y que nos dejen presos o nos cobren multa, se los roban sabiendo que nos vamos a quedar callados’, expresó por su parte Graciela González, quien cría cabras.

Los puesteros expresaron además que temen que, ante la falta de soluciones, empiece la debacle en los distintos puestos y localidades. ‘Ya no podemos tener más los animales en los corrales, porque se nos están muriendo de hambre y necesitan salir a pastorear. Tampoco puedo sacarle un plato de comida a mis hijos para comprar pasto. Y si no nos van a ayudar, que nos digan la verdad y entonces tendremos que vender los animales y buscar otra vida, abandonando los pueblos. Lo que no entienden es que acá también se hace Patria y así vivimos desde siempre, criando animales’, expresó Jorge, puestero de Bermejo.

Comentá la nota