Gendarmería de El Calafate se sumó a la protesta nacional

Gendarmería de El Calafate se sumó a la protesta nacional
Ayer los gendarmes se acuartelaron, suspendiendo las actividades internas del Escuadrón 42. Sus esposas apoyaron con presencia. Suboficiales advirtieron que no brindarían la seguridad habitual para el caso de una posible llegada de la presidenta.
A la protesta de los prefecturianos iniciada también en El Calafate, ayer se sumaron los gendarmes.

Efectivos suboficiales de la Gendarmería calafatense se acoplaron ayer a la mañana a la protesta nacional. Se acuartelaron durante todo el día, dejando de prestar sus funciones internas en el escuadrón de la villa turística y entregando el armamento.

A la mañana un grupo de suboficiales se reunió con el comandante Javier Ferreira, jefe del asentamiento. Le notificaron la decisión de parte del personal de acuartelarse, como apoyo a los integrantes de la Prefectura y a sus compañeros que en Buenos Aires estaban iniciando un reclamo.

En diálogo con esta corresponsalía, gendarmes indicaron que la protesta consiste en no desarrollar tareas internas del escuadrón, pero sí asegurando servicios esenciales como la presencia y controles en el acceso a la localidad.

Pero al mismo tiempo, varios suboficiales de alto rango indicaron que la medida de protesta incluye el no brindar seguridad en los alrededores de la casa de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, si la mandataria llegara a la ciudad.

Gendarmería es la fuerza que custodia los límites de la manzana en la que la presidenta posee su casa particular, cuando la primera mandataria llega a la ciudad.

Indicaron que buscan la eliminación de la reducción salarial, pero también otro tema de fondo, de mayor complejidad para el gobierno. “No queremos más sueldos en negro”, dijo uno de los suboficiales.

Relataron que el mayor porcentaje del sueldo de bolsillo que perciben corresponde a ítems no remunerativos, por lo que piden que se cambie a sumas en blanco y al básico.

Los gendarmes se concentraron en el casino de suboficiales de la fuerza. Allí siguieron de cerca los sucesos de Buenos Aires por la televisión.

La idea de mantener comunicaciones con otros escuadrones quedó trunca durante gran parte del día, porque en El Calafate se cayó el sistema de telefonía celular y de Internet, por un corte de la fibra óptica.

En el ingreso del casino, banderas y carteles que hacen referencia a los reclamos fueron colocados como forma de avisar a la población.

Por la tarde, las esposas de los gendarmes se hicieron presentes en el mismo lugar donde se encontraban los efectivos.

Las mujeres apoyaron con su presencia el reclamo de los gendarmes. “No se trata solamente del descuento que le hicieron a Prefectura, también pedimos que no les sigan pagando el sueldo en negro”, dijo la esposa de un antiguo suboficial.

Por parte de los gendarmes no hubo cánticos ni bombos. Tampoco declaraciones formales ni consideraciones sobre funcionarios del gobierno nacional ni superiores.

Prefectura

Mientras tanto, en la Subprefectura de la misma ciudad siguió el reclamo en forma pacífica. El conflicto surgió justo en horas en que el jefe del área de Finanzas de la Prefectura, Carlos Farrel, se encontraba en la provincia de Santa Cruz realizando la inspección anual.

Luego de estar en Río Gallegos, viajó a El Calafate, donde habló con el personal de la Subprefectura Lago Argentino e intentó explicar lo actuado por su dirección en materia de liquidación de sueldos (ver página 8).

Las explicaciones del alto jefe fueron un elemento más en un panorama confuso nacional para los integrantes de las fuerzas federales, ya que en la misma jornada se descabezó a las cúpulas de sendas instituciones.

Al momento de su llegada a la sede de la prefectura en El Calafate, los medios nacionales brindaban la noticia de la remoción de unos 20 máximos jefes de Gendarmería y Prefectura, entre ellos el propio Farrel.

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