Gobierno acelera llamado a gremios que cerrarían en 20%

Gobierno acelera llamado a gremios que cerrarían en 20%
• Buscan que para fines de marzo taxistas, empleados públicos, construcción y encargados firmen ese aumento

Por: Carlos Burgueño

El Gobierno acelerará la negociación de paritarias en aquellos sectores donde teóricamente se esté más cerca de cerrar acuerdos por un aumento del 20%. Como contrapartida, estratégicamente ralentizará las discusiones con los gremios que más combativos se encuentren a priori y que estén reclamando alzas salariales del 30%. La estrategia es simple: que para fines de marzo estén cerradas paritarias con alzas cercanas al 20%, que dejen en una posición incómoda a los sindicatos que se quieran alejar de ese porcentaje.

El objetivo de máxima que tiene el Gobierno es que para comienzos del próximo mes varios gremios estén ya firmando acuerdos, alguno por debajo incluso de ese 20%. En el listado que próximamente comenzarán a recibir llamados de varios funcionarios están varios de los integrantes de la CGT y la CTA oficiales, algunos incluso que estuvieron en los últimos días quejándose por los medios por el gusto a poco que tuvo la suba del mínimo no imponible de Ganancias. Entre otros, serán avisados de la estrategia el docente Hugo Yasky, el mecánico Ricardo Pignanelli, el empleado público Andrés Rodríguez, el portero Víctor Santa María, el taxista Omar Viviani y el constructor Gerardo Martínez. Todos estos gremialistas forman parte habitualmente del staff oficial de invitados a las reuniones presidenciales de la Casa de Gobierno para escuchar a Cristina de Kirchner y ahora se les exigirá la prueba máxima de amor: sostener sus reclamos de aumentos y acelerar sus negociaciones paritarias. El argumento, salvo el caso de Pignanelli, es que en todos los casos los afiliados a estos gremios fueron beneficiados por la suba del mínimo no imponible de Ganancias, ya que se trata de argentinos que cobran menos del nuevo tope de $ 8.360 para los solteros y $ 11.563 para los casados. Sólo una pequeña minoría con mucha antigüedad o muchas horas extras podrían ingresar en el 17% de trabajadores que según el Gobierno está ahora alcanzado por el tributo. Con esto, según la visión oficial, un aumento salarial del 20% (o un poco menos), realmente tendría impacto sólido en los sueldos de taxistas, docentes, obreros de la construcción, empleados públicos nacionales y encargados de edificios.

En el caso de Pignanelli es diferente. Prácticamente todos sus afiliados están muy por encima de los nuevos mínimos, y casi todos los trabajadores de las terminales automotrices pagan Ganancias. El argumento que se buscará es doble. Por un lado se le dirá que se trata de un esfuerzo político del tipo «es el momento de poner el hombro». Por el otro se le dirá que tiene que pensar en las autopartistas que también están bajo su jurisdicción, un sector que no tuvo el mejor 2012 y que aún se debate su situación actual al ritmo de la falta de seguridad que muestra por ahora la economía brasileña. Como último argumento se planteará que, eventualmente, el Gobierno ayudará a un planteo de fin de año de premio por Ganancias. Un objetivo algo lejano por estos días es que a este lote de firmantes eventuales del 20% de aumento salarial se sume un pez gordo: el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Antonio Caló. El titular de la CGT oficial es uno de los que ya avisó que la suba del 20% del mínimo de Ganancias no es suficiente y que su reclamo será cercano al 25%. Es una pésima imagen, piensan en el Gobierno, hacia el resto de los sindicatos industriales, ya que si el principal aliado gremial del oficialismo piensa en esos porcentajes, les marca un piso a los rebeldes de la CGT opositora. Por esto, a partir de la próxima semana y desde varios ministerios comenzará una táctica de ablande hacia el gremialista para que, primero, cese en sus quejosas declaraciones públicas, y, luego, acepte negociar una reducción en sus reclamos de incrementos salariales. Caló ya fue un aliado poco flexible en las paritarias de 2012, cuando, lejos de mostrarse dispuesto a aceptar el 24% de tope que el año pasado pedía el Gobierno, negoció firmemente, incluyendo huelgas y movilizaciones, y cerró un 27% final. Ahora se teme que este año nuevamente el metalúrgico se ubique en una posición dura, y amenaza con atormentar la estrategia oficial.

En la vereda sindical de un reclamo de más del 25% hay un listado demasiado largo para las aspiraciones oficiales de prudencia en los reclamos. Comienza por el camionero Hugo Moyano, continúa con los petroleros, mineros, plásticos, telefónicos, visitadores médicos, gastronómicos, bancarios, servicios en general, alimentos, seguros y portuarios, entre otros, todos sectores donde el impacto de la suba del 20% del mínimo de Ganancias es escaso y un alza salarial de menos del 25% amenaza además con eclipsar las mejoras. Hay además más militantes de la CGT opositora de Moyano que gremialistas proclives a escuchar las razones políticas del kirchnerismo para aceptar reclamos paritarios menores. En general son gremios vinculados a la actividad industrial y a los servicios, históricamente aliados con el kirchnerismo, pero ahora quejosos por los efectos corrosivos del Impuesto a las Ganancias en los salarios.

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