El Gobierno y la CGT de Caló apuran acuerdos de cara a octubre

Pese a las tensiones por las paritarias, activaron negociaciones por una suba de las asignaciones familiares

Por Nicolás Balinotti |

El Gobierno reactivó el canal de diálogo con el sindicalismo aliado con renovadas promesas que incidirían en el bolsillo de los trabajadores. Con intenciones de planificar el calendario electoral, abrió el debate sobre medidas de fuerte impacto, como la eventual suba de los topes salariales para acceder al beneficio de las asignaciones familiares, una vieja y unánime demanda del mundo gremial.

Todo avanzaría a paso firme después de las paritarias. A pesar de algunas tensiones, el Gobierno intervino con cierto éxito en las negociaciones salariales para lograr que los sindicatos más trascendentes, como la UOM y Comercio, cerraran sus aumentos en torno a un 24% .

En las charlas preliminares entre funcionarios y gremialistas, ya se evalúa lo que será la futura negociación para elevar el salario mínimo, entre otros asuntos más cotidianos, como la agilización del pago de los reintegros a las obras sociales.

Tal como sucede hace ya algunos años, los anuncios sobre asignaciones familiares y la convocatoria al Consejo del Salario se concretarán entre agosto y septiembre. La decisión oficial de apurar las charlas esconde una intencionalidad que es reconocida por la CGT: encolumnar a la tropa sindical de cara a lo que serán las elecciones de octubre.

Pero también hay un finalidad más inmediata: estrechar la alianza con los gremios en tiempos de turbulencias económicas, así como asegurarse su capacidad de movilización para el 25 de mayo, cuando el kirchnerismo celebre sus diez años en el poder con un megaacto en la Plaza de Mayo.

"Estamos conversando sobre las reivindicaciones que están pendientes. Lo primordial es resolver el ajuste sobre las asignaciones familiares. La Presidenta lo analiza porque sabe que viene retrasado. No se están barajando números ni fechas, pero el anuncio quedará para cuando ella lo disponga", dijo a LA NACION un jerárquico de la CGT.

Una señal de que el acuerdo avanza hacia buen puerto se percibe en el giro que dio del jefe de la central oficialista, Antonio Caló, quien volvió a incorporar en sus discursos el chip kirchnerista. Tras amenazar con un paro metalúrgico, despotricar por la inflación y considerar que "la economía está estancada", reapareció la semana pasada con fuertes gestos de alineamiento. Pidió "defender el modelo", y dijo que Néstor Kirchner fue el mejor presidente que tuvo la Argentina después de Juan Perón. Para los sindicatos, esta postura es unánime y se apoya en un argumento casi irrefutable: le reconocen a Kirchner que a partir de 2004 se retomaron las negociaciones salariales por convenio tras una década de ajustes y parálisis.

"Hay un compromiso del Gobierno para subir los topes de las asignaciones, pero todo será después de cerrar las paritarias. Y tal vez se encime con la campaña electoral para dar un golpe de efecto", reconoció un sindicalista de peso.

Puntualmente sobre las asignaciones, la CGT pide eliminar todo tipo de topes. Desde 2012, el límite salarial para acceder al cobro de la asignación se computa sobre el ingreso total del padre y de la madre. Las parejas que no perciban más de $ 14.000 mensuales, con un tope de $ 7000 por cada uno, son las que están en regla para percibir la ayuda. Los gremios aspiran a colar en la mesa de negociación otros temas. Pedirán actualizar el monto de la ayuda escolar anual, que está paralizado en $ 170 desde hace cinco años. También irán por una suba del seguro de desempleo, intacto desde 2006.

Las recientes promesas del Gobierno llevaron algo de tranquilidad a la cúpula de la CGT. El entusiasmo creció tras el compromiso de la Superintendencia de Servicios de la Salud para agilizar los reintegros a las obras sociales y crear un padrón con los afiliados discapacitados.

Desde la CTA kirchnerista de Hugo Yasky también envían señales de conformismo. Tomaron como un triunfo propio el nuevo régimen laboral para empleadas domésticas y el avance de políticas para combatir el trabajo infantil. Según Pedro Wasiejko, el número dos, el desafío ahora será concretar un "diálogo social tripartito" en el que se debatan cuestiones a largo plazo más allá del salario mínimo..

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