El Gobierno, dispuesto a tensar la disputa con el gremialismo

Cerca de Macri creen que los jefes sindicales le restaron apoyo para sacar réditos personales

Escuchó a Antonio Caló quejarse por tener que "venir de apuro" y por los "muchos despidos" en su sector; al moyanista Juan Carlos Schmid decir que no harían nada para evitar que la ley antidespidos saliera del Congreso y a José Luis Lingeri que no podían avanzar "porque no sabemos ni a qué vinimos". Dispuesto a doblar la apuesta, Mauricio Macri tomó la palabra. "Esta ley no es buena, están perjudicando a los trabajadores. Si esta ley pone, un solo día, la doble indemnización, los argentinos volvemos a ser los chantas de siempre", les dijo a los sindicalistas, que, al rato, lo vieron irse casi sin saludarlos del Salón de los Científicos.

Testigos del encuentro de anteayer entre el Presidente y los sindicalistas no dudan: Macri está dispuesto a ir a fondo en su disputa con los gremialistas que, como Hugo Moyano, hace poco le prometían apoyo y hoy parecen radicalizados en una postura contraria a los proyectos de la Casa Rosada.

"Fue una reunión áspera, pero él estuvo muy firme. Habló de hacer lo mejor para los argentinos sin importar el costo político", resumió a LA NACION un miembro del Gobierno al tanto de lo conversado con los gremios. Macri, coinciden a su lado, cree que los sindicatos (sobre todo los más radicalizados, como Moyano y Caló) están jugando su juego y que intentan presionarlo para obtener réditos personales. "Por abajo, en la realidad cotidiana, todo tiende a estar mejor, pero la política, los gremios y hasta los empresarios son los que buscan un posicionamiento", afirmó a LA NACION un ministro. Durante el encuentro, de hecho, Macri le preguntó a Caló cuántos despidos había en su sector, y ante la respuesta del líder metalúrgico (dijo que había unos 3000) le espetó: "Eso no es una ola de despidos".

La confrontación con los gremios, de todos modos, tendrá idas y venidas. Ayer, el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, volvió a conversar con varios de los interlocutores de Macri en torno a la ley antidespidos que se discute en la Cámara baja. "Hay que tener en cuenta que le estamos discutiendo al peronismo su razón de ser, que es el empleo", concedieron cerca del ministro, que mantiene unidos los puentes con Moyano y Caló, más allá de la posición más cercana que, afirman por lo bajo en el Gobierno, sostienen "los Gordos" y el gastronómico Luis Barrionuevo. "Algunos buscan una salida, pero Massa (Sergio) tiene presiones internas", concedieron desde el Gobierno.

En el ala política del Gobierno aconsejan al Presidente no tensar demasiado la cuerda. "Hablar de Moyano es hablar de gobernabilidad", afirmó a LA NACION un legislador de Pro con acceso a Balcarce 50. Y explican que "a los muchachos los están corriendo por izquierda los K", lo que explicaría su insistencia en la ley que suspende los despidos por 180 días y establece la doble indemnización.

Otro sector del Gobierno, más cercano al pensamiento actual del Presidente, apunta a Moyano. Aseguran que el camionero quedó dolido "porque esperaban poner funcionarios en el área de Transporte", que encabeza Guillermo Dietrich. Y están atentos a las palabras de Facundo Moyano, que anteayer pidió al Gobierno "dejar al Parlamento legislar y no embarrar la cancha con estos anuncios", como el acuerdo con los empresarios para evitar despidos por 90 días. "Hugo no fue a la reunión, pero muchas veces habla a través de Facundo", sostienen en Balcarce 50.

Dos ministros que vieron a Macri en la intimidad lo definieron como "enchufado". "Ustedes están en contra de los que trabajan en negro y de los que buscan laburo", les dijo a los sindicalistas, como para dejar en claro que pretende ir a fondo en su pelea contra los gremios.

Comentá la nota