El Gobierno enfría las expectativas sobre el bono de fin de año

El Gobierno enfría las expectativas sobre el bono de fin de año

Los sindicalistas vuelven a amenazar con un paro

Tras los dichos de Prat-Gay, otro funcionario aseguró que no existe compromiso con la CGT para aplicar esa medida. Y que sólo se está evaluando. Lo limitarían sólo a jubilados y titulares de planes sociales.

El Gobierno parece decidido a enfriar las expectativas sobre el pago de un bono de fin de año. "Se generó una expectativa exagerada, pero no corre por nuestra cuenta", advirtió Mario Quintana, secretario de Coordinación Interministerial, quien remarcó que en el encuentro del jueves pasado con los referentes cegetistas "lo único" a lo que se comprometieron los funcionarios fue a "evaluar y dar una respuesta en diez días" a los reclamos de mejoras del poder adquisitivo. Sus dichos están en línea con las declaraciones del ministro de Hacienda, Alfonso Prat-Gay, quien el lunes dijo que "no se acordó absolutamente nada. Se tomó nota de los reclamos".

Un funcionario con despacho en la Rosada desmenuzó para Clarín la generalización de esas declaraciones: "El bono para los jubilados y para los Movimientos Sociales, junto con la exención de Ganancias, avanza porque es un costo fiscal que absorbe Nación. Ahora bien, cuando hablamos del plus para estatales tenemos que dialogar con las provincias. Con respecto a los privados esta es una negociación en la que el Gobierno está limitada".

Otro sondeo de este diario da cuenta que el Ejecutivo podría desempolvar el proyecto de coparticipar el impuesto al cheque para inyectar fondos a las provincias. Pero este punto sería de más largo aliento porque hay que votarlo en el Congreso. 

Clarín publicó el lunes que las principales provincias no están en condiciones de pagar un dinero extra a fin de año porque "no estaba contemplado en los presupuestos" y otras se extrañaron de la medida porque no habían sido consultadas.  

Se podría decir que en tándem -por el tenor de las declaraciones- con las apreciaciones de Quintana y Prat-Gay salieron a hablar desde el sector empresario. El dirigente de la UIA y de la industria alimenticia, Daniel Funes de Rioja, alertó en declaraciones radiales: "No vemos posible un escenario de un bono generalizado". 

Frente a este panorama, el dirigente Pablo Moyano denunció: "Están viendo dar un bono de 500, 600 u 800 pesos. Es una ridiculez, una vergüenza. Y sumado a la provocación que realiza el ministro de Hacienda, esto se tiene que terminar". Y advirtió que "con este verdugueo, tiene que haber una reacción".

Su hermano Facundo, que siempre es más cauto, dijo esta vez que "la cúpula de la CGT tendría que poner una postura más dura ya que hay trabajadores que la están pasando mal y no hablo precisamente de los que están afectados por Ganancias".

A su vez, el diputado nacional por el Frente Renovador consideró que un posible "paro no cambia nada y menos a un Gobierno que asume y que no tuvo todavía un tiempo como para demostrar gestión y resolución de algunos problemas que ya vienen desde antes".

Advirtió que "aunque tiene poco tiempo de gestión ya mostró cuál es su postura política-ideológica: lo primero que hizo fue bajar las retenciones al campo y a las mineras".

Mañana se reúne el Concejo Directivo de la CGT: debatirán todo lo que se vino hablando esta semana. Algunos dirigentes proponen que de ahí se salga con la fecha del paro definida. 

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