Gran malestar de los camioneros

Gran malestar de los camioneros
Otro camión cayó a la cuneta. Hubo un intento de corte total. Se culpabiliza a la consecionaria.
La obra de reparación del alcantarillado sobre la Ruta 226 tuvo nuevo giro en la mañana de ayer. Temprano los camioneros, molestos por las demoras, amenazaban con realizar un corte total. El deslizamiento de uno de los camiones a la cuneta desvió la atención, y sobre la media mañana, comenzaba a observarse un horizonte más calmo, que tenía como meta la reapertura de la vía a media tarde.

Ya con el alcantarillado instalado, con el conglomerado de tierra pertinente, los responsables del mantenimiento vial estaban realizando el tapado del bypass que permitió desviar el agua, y así colocar el nuevo entubado de metal. Según información in situ, la obra definitiva estaría habilitada para la tarde.

A su vez se pudo informar que para terminar con la habilitación definitiva, relleno y su repavimentado, faltaría el material necesario. A ello hay que agregar las obras de hormigón que hacen de cabecera al alcantarillado.

La molestia ocasionada a los camioneros es grande, causando un enojo importante en aquellos que están a la vera del camino, esperando puedan pasar.

Al momento de la crónica, un grupo de los transportistas declararon estar desde la noche anterior esperando para poder tener el permiso que los deje circular por el camino alternativo. Precisamente ese es el reclamo que le efectúan a la empresa consecionaria, el de no haber planificado una vía alterna que les permita un tránsito con fluidez.

Juan, un camionero de 25 de Mayo, manifestó ofuscado que él hace ocho viajes semanales entre Pehuajó y Olavarría, sin embargo, a raíz del corte, solamente ha realizado tres de ellos. “¿Quién nos paga lo que perdemos?” sostenía casi a los gritos. Sus compañeros lo apoyaban, y criticaban severamente la falta de respuestas y la negación hacia ellos por parte de los responsables de la obra. Esa es la situación que los había llegado al borde de tomar la decisión de efectuar un corte total de la 226.

Los mismos transportistas quisieron resaltar la disposición del operativo policial y la contención efectuada por la Municipalidad de Bolívar. “Ellos no tienen nada que ver, sin embargo son los que vinieron a darnos una mano, a ofrecernos sus camionetas para buscar alimentos, o para escucharnos”, reiteraban en ronda de mates. Las miradas señalaban a la Guardia Urbana y a Defensa Civil, con Daniel Vallone, presente en el lugar. También supervisaba a su gente el jefe Juan C. Ortúzar.

El problema de fondo es la debilidad del suelo en los posibles caminos alternativos. El más fácil de ellos requiere transitar sobre la diagonal hacia Casartelli, Barrio Club Argentino, y allí retomar hacia la 226. Pero por la misma inestabilidad, el Municipio quiso salvaguardar las obras de cloacas que no soportarían el tránsito pesado, lo cual obliga a los camiones a realizar maniobras con curvas muy cerradas.

En la mañana de ayer, Marcos, un camionero local, en la curva más peligrosa, su transporte semi hizo ceder el terreno blando, deslizándose hacia la cuneta. Por más de una hora estuvo obstaculizando el tránsito, hasta que gracias a la solidaridad de sus pares, lograron sacar el camión de la difícil situación en la que se encontraba. Nuevamente, la crítica hacia la consecionaria se hizo sentir, ya que nadie les ofreció la maquinaria para poder desencajar el camión enterrado en la tierra blanda.

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