Graves incidentes, desmanes y máxima tensión en el puerto

Manifestantes del Simape protagonizaron otra jornada de incidentes. Tripulantes afiliados al SOMU se presentaron en el puerto con la voluntad de trabajar en el armado de los buques. Pero finalmente los barcos no zarparon. La violencia se trasladó también a las calles del puerto.
Trabajadores de gremios antagónicos del sector de marineros del puerto marplatense protagonizaron ayer incidentes con agresiones verbales y golpes cuando los manifestantes del Simape (Sindicato Marítimo de Pescadores) trataron de impedir el ingreso de un empresario y tripulantes de embarcaciones afiliados al SOMU (Sindicato de Obreros Marítimos Unidos). Tras los hechos de violencia, Prefectura montó un fuerte operativo para evitar nuevos desmanes.

Referentes del Simape acusaron al empresario de haber intentado atropellarlos con la camioneta para entrar al puerto a través de una de las entradas bloqueadas, debido al conflicto por cuestiones salariales que se remonta desde mediados de abril.

La de ayer fue una mañana caliente y violenta. Se vivieron momentos de suma tensión cuando los tripulantes de once barcos se presentaron en el puerto con la voluntad de trabajar en el armado de los buques. La decisión del SOMU generó el repudio de los trabajadores del Simape, quienes desde bien temprano se manifestaron en el ingreso a la terminal 1. La protesta terminó de la peor manera: Prefectura tuvo que arrojar gas pimienta para disuadir a los manifestantes.

Más tarde, la violencia se trasladó a las calles del Puerto: un grupo de personas que responderían al Simape rompieron los vidrios de la agencia marítima Smiriglio, ubicada en Magallanes 3136. "Nos destruyeron el lugar", contó indignada Susana Gómez, la madre del dueño.

El secretario general del SOMU, Néstor María, denunció que "estos hechos vandálicos son una vergüenza nacional y se vienen repitiendo día tras día, cuando unos vándalos le impiden salir a trabajar" a quienes quieren hacerlo. "Están desenvolviéndose como delincuentes y nadie hace nada, nadie está detenido, pero tienen en vilo a todos los trabajadores del puerto desde ya hace más de tres meses", dijo el gremialista. Y aclaró que los barcos no iban a zarpar ayer, sino que la idea era que fueran revisados en sus instalaciones con vistas a una futura salida en breve.

La respuesta del secretario adjunto del Simape, Pablo Trueba, no tardó en llegar: aseguró que el SOMU "estaba intentando pagarle a terceros para romper el paro que ellos siguen llevando adelante". Además afirmó que los armadores les aseguraron que no van a sacar los barcos hasta que no se solucione el conflicto y señaló que jamás hubo una propuesta seria para el sindicato. "Así como (el ministro de Agricultura, Norberto) Yauhar juntó a todos los del SOMU con los empresarios, debería hacerlo con el Simape, pero no lo hace", señaló Trueba respecto al reclamo salarial de un aumento del 22 por ciento en un solo pago y a diferencia del acuerdo formalizado por los empresarios con el Gobierno y el SOMU de hacerlo en dos veces, una en julio y el segundo pago en octubre.

Todo comenzó ayer a la mañana cuando se presentaron en el puerto los trabajadores que pertenecen a los buques "Florida Blanca" (Desafío SA), "Messina", "Marbella" (Mar de Messina), "Franca", "Salvador R." (Augusto Megara SA) , "Golfo San Matías" y "Coraje" (Besugo SA). A ellos se sumaron los tripulantes del "Don Miguel", "San Cayetano", "San Antonino" y "Marianela" (Aglipesca SA), con afiliados a la entidad que mantiene la medida de fuerza.

Tras acordar con los armadores, el secretario seccional del SOMU, Rubén Manno, le envió una nota al jefe de la Prefectura local, Walter Guido, pidiéndole a la fuerza que otorgue las garantías para el libre trabajo de las tripulaciones.

Alto nivel de violencia

Los trabajadores se presentaron cerca de las 8 de la mañana con la intención de armar y preparar los barcos. Según el SOMU, la idea no era salir a navegar hasta que el conflicto esté terminado. "No iban a zarpar, sino a empezar a trabajar en las tripulaciones porque estuvieron 90 días parados. Pero Prefectura no brindó seguridad ni garantizó el trabajo de la gente. Mientras continúe esta situación de impunidad, el puerto va a seguir paralizado", advirtió Manno. Y enseguida agregó: "Hasta cuándo vamos a permitir que sigamos de esta manera. No entiendo qué es lo que quieren en el Simape. Lo único que faltaría es que les entreguemos la llave y manejen el puerto como les parezca. Parece que la libertad de trabajo no se puede hacer respetar".

El momento de mayor tensión de la protesta se vivió cuando los manifestantes del Simape intentaron ingresar al puerto. Hubo empujones, forcejeos y golpes. Los más violentos dieron vuelta un carro que se utiliza para transportar los cajones de pescado. "Hasta que no tengamos una reunión con las cámaras, nos quedamos acá", decían una y otra vez los trabajadores.

El malestar de los dirigentes del SOMU crecía con el correr de las horas. "Hoy en día entra cualquiera al puerto y Prefectura mira para otro lado -disparó Manno-. Desde la fuerza nos habían dicho que si le dábamos el listado de los barcos y los nombres de los tripulantes que iban a entrar, ellos iban a poder trabajar tranquilos. Pero no fue así. Entró gente del Simape y los golpearon. Los trabajadores permanecen adentro y no los dejan salir. Tenemos el puerto bloqueado".

Desde el SOMU cuestionaron con dureza a los dirigentes del Simape, a quienes acusaron de violentos. "Ellos tienen cero diálogo, la mejor manera que encuentran es golpear a los trabajadores. Encima Prefectura no intervino en los incidentes. Hubo varios golpeados y amenazas de muerte", relató Manno.

Tras los incidentes, el sindicato adelantó que presentará una denuncia. "Nosotros vamos a seguir todos los pasos legales como corresponde. Primero iremos a Prefectura y después a la fiscalía. La salida la va a tener que dar la Justicia", sostuvo el gremialista.

En la otra vereda, Trueba cargó contra los empresarios del sector pesquero: "Es hora de que se den cuenta de esta situación y se sienten a negociar con el Simape. Pedimos una reunión para arreglar la pauta salarial", señaló. "Estamos viviendo en un clima de tensión. Vemos mal que se haya citado a la gente con los barcos desarmados. Repudiamos la decisión de que salgan a trabajar. Inclusive hay tripulantes de esas embarcaciones que son afiliados al Simape y dicen que no van a zarpar. Nuestros compañeros se sienten ninguneados", apuntó.

Según el gremialista, el conflicto se produndiza en el puerto con el correr de los días y "los responsables y grandes ausentes" son los empresarios. "Llamamos al diálogo, más allá de todos los desmanes que suceden", expresó.

Desde el Simape ratificaron la continuidad del paro que tiene en vilo a Mar del Plata desde hace más de tres meses. "No he visto a nadie que le meta presión a los empresarios, todos le meten presión a los trabajadores y a los dirigentes. El jueves pasado nos entrevistamos extraoficialmente con los integrantes de la cámaras y ellos nos plantearon que si el SOMU se entera de algún acuerdo con el Simape, seguramente los van a perseguir y perjudicar", aseguró Trueba, pero reconoció que ninguno de esos empresarios podría confirmar esta versión.

Al ser consultado sobre el origen de los incidentes, el sindicalista relató que "un armador ingresó con una camioneta y empujó con el vehículo a un manifestante. Eso desencadenó en peleas y forcejeos. El empresario estaba asustado, pero aparentemente no tenía un arma como se creía en un primer momento".

Durante la manifestación, los trabajadores del Simape tildaron de "traidores" y "carneros" a los tripulantes del SOMU. Además, se mostraron preocupados porque hace más de tres meses que no tienen ingresos. "Están haciendo milagros para sobrevivir, pero son coherentes con lo que está pasando. Muchos debieron vender el auto para poder comer y pasar la crisis sin trabajar, otros debieron recurrir a sus ahorros. Todos son conscientes de la realidad de los reclamos, pero si durante una asamblea ellos me dicen 'Pablo, esto no va más, tenemos que trabajar', se levanta el paro y se terminó", afirmó.

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