El gremialismo opositor pide una "amplia" convocatoria al diálogo

El gremialismo opositor pide una "amplia" convocatoria al diálogo
El dirigente de la CGT Azopardo, Guillermo Pereyra, llamó a la concertación. El sindicato de petroleros se pronunció contra los topes a la paritarias. Aseguró que las dos CGT "volverán a trabajar juntas".
El secretario adjunto de la CGT Azopardo, Guillermo Pereyra, pidió al gobierno nacional una amplia convocatoria al diálogo social y aseguró que la central obrera que conduce Hugo Moyano está dispuesta a participar de una convocatoria a la concertación que "no se limite a los amigos".

El titular del gremio que agrupa a los petroleros de Neuquén, Río Negro y La Pampa, y uno de los pesos pesado del sindicalismo opositor, participó la semana pasada en Rosario de una jornada sobre perspectivas laborales organizada por la Universidad Austral. Fue el mismo día en que el gabinete económico se reunió de urgencia por la trepada del dólar blue y un día antes de que la presidenta anticipara el llamado a una concertación social cuando se cumpla el plazo establecido por el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, para el congelamiento de precios.

Imbuido del espíritu papal que invadió a la política argentina en el marco de la asunción de Jorge Bergoglio en El Vaticano, Pereyra pidió al gobierno que "responda al llamado de Francisco, se de un baño de humildad y convoque a todos los sectores a un pacto social para tranquilizar a la Argentina". El dirigente exhibió la disposición del espacio gremial que integra a participar de una concertación en esos términos. Remarcó, en ese sentido, que "la CGT no tiene en su agenda ningún paro general" ni apuesta a un escenario de conflictividad en 2013.

Esto, advirtió, si el gobierno no persiste en "intervenir para poner techo a las paritarias". El resultado de las negociaciones salariales será una de las claves macroeconómicas de este año. Los primeros acuerdos, en algunos rubros de la actividad privada y en las administraciones públicas provinciales, marcan una pauta del 25 por ciento.

El acuerdo apadrinado por el ministerio de Trabajo fue el del gremio de Luz y Fuerza, que conduce Oscar Lezcano. Un pacto por 18 meses que implica un aumento escalonado del 23 por ciento en 2013 y del 30 por ciento en el primer semestre del año próximo. Este es el modelo que el oficialismo busca replicar en las grandes paritarias del sector privado que se inician en estos días.

"El único problema que puede encender la conflictividad es el de los topes a las negociaciones, el gobierno debe dejar que los salarios se negocien libremente y que los empresarios y los trabajadores lleguen a puntos de coincidencia, meterse en las paritarias y no homologar acuerdos porque no coinciden con los porcentajes y los plazos que ellos quieren es un factor de conflicto", advirtió Pereyra.

Su gremio, por caso, firmó en julio de 2012 un acuerdo por 18 meses que fijó un aumento salarial del 25 por ciento y una suma de 12 mil pesos, pagaderos en cuatro cuotas. Los petroleros revisten entre las actividades que negocian salarios más altos, y sienten un mayor impacto del impuesto a las ganancias.

A juicio del dirigente, la insuficiente actualización del mínimo no imponible de ese impuesto es el principal efecto distorsivo de la discusión salarial. Y emparenta los reclamos de la CGT de Moyano con la oficial.

"En el movimiento sindical no hay fractura, las dos centrales queremos lo mismo, el problema se armó porque el gobierno intervino para dividir con el único objetivo de tener la cabeza de Moyano en bandeja de plata, cosa que no va a ocurrir porque es el dirigente más coherente de los trabajadores", dijo el jefe de los petroleros, convencido de que "los compañeros que fueron tentados para integrar la CGT Balcarce no obtuvieron resultados y enfrentan la desconfianza de sus trabajadores".

"¿En qué quedaron las promesas que le hicieron?, no les pagaron las deudas con las obras sociales, no modificaron sustancialmente el impuesto a las ganancias y la inflación se sigue comiendo al salario", enfatizó y alentó que el desencanto no concluirá en una reunificación cegetista pero sí en un acercamiento. "No va a pasar mucho tiempo hasta que trabajemos juntos, aunque existan las dos CGT", dijo.

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