Gremialistas obligaron a cerrar a los comerciantes

Una fuerte presión ejerció la marcha sindical que repudió a los locales que habían abierto sus puertas.La ley que fijó el feriado no prohibe a los negocios trabajar si pagan doble la jornada y dan un compensatorio.
Varios comerciantes del centro calificaron de “apriete” la marcha que ayer realizó el Sindicato de Empleados de Comercio por el centro de la ciudad, y que los obligó a cerrar sus puertas por temor a represalias mayores. Así, el feriado por el día del empleado del sector estuvo lejos de ser un día de fiesta.

La jornada había comenzado tranquila. La mayoría de los negocios ya habían acordado la semana pasada con el Ministerio de Trabajo de la Provincia que cerrarían sus puertas como adhesión a la fecha. Así, en el centro de la ciudad pocos tenían sus puertas abiertas.

Sin embargo, a media mañana el clima en el centro, sobre todo en las dos peatonales y los alrededores de la plaza 9 de Julio, cambió completamente con el ruido de bombas de estruendo y escraches.

Más de un centenar de manifestantes del gremio de los mercantiles recorrió las calles y galerías comerciales. En cada lugar donde veían las puertas abiertas, se detuvieron y reclamaron que el local dejara de atender al público. La virulencia de la protesta no llegó a mayores porque los propietarios decidieron cerrar, incluso en los que trabajaban sólo los dueños. También porque la policía intervino para evitar problemas.

Un hecho paradójico fue que los escraches se hicieron frente a confiterías y restaurantes, cuando esos trabajadores pertenecen al sector gastronómico.

El incidente más serio se produjo cuando el dueño de un local situado en calle Urquiza, salió a defenderse de los manifestantes con un bate de béisbol, molesto porque el grupo se instaló frente a su puerta. Un manifestante le quitó el bate y otros lo golpearon con los palos de las pancartas, hasta que fueron separados.

Desde fines de 2009 está en vigencia la ley 26541 que establece el 26 de septiembre como el Día del Empleado de Comercio. Esto implica que ese día los mercantiles no prestan labores, asimilándose a los feriados nacionales. Si deciden trabajar, el empleador debe pagar doble jornada y darles un día compensatorio.

Durante la protesta, el secretario general del sindicato, César Guerrero, admitió que la jornada había comenzado con el 80 por ciento de los negocios cerrados. Y justificó la manifestación -que partió de la sede de España 1.090- en el 20% restante que no había acatado el feriado.

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