Los gremios aceptan la paritaria anual, pero atentos a los precios

Pedirán reabrir la negociación si se dispara la inflación; resistencia docente
Dispuestos a acatar los límites que propuso Cristina Kirchner, pero con un ojo vigilante y atento en los movimientos de la economía. Así se preparan para negociar aumentos salariales los principales gremios cuyas paritarias vencen en el primer trimestre del año.

Parados en la vereda de enfrente se mantienen los docentes, que insisten en acordar una suba antes del inicio de clases y volver a negociar en el segundo semestre.

"Pensamos firmar por un año y si hay desorden en la economía nos sentamos a discutir de nuevo", resumió a LA NACION el jefe de La Fraternidad (maquinistas), Omar Maturano. El suyo es uno de los cuatro sindicatos ferroviarios (junto con la Unión Ferroviaria, los señaleros y el personal de dirección) cuya paritaria vence a fin de mes.

Maturano es uno de los hombres fuertes del transporte que tomaron distancia de la CGT oficialista. Participó, junto con el jefe de la UTA, Roberto Fernández, de la cumbre de Hugo Moyano y Luis Barrionuevo en Mar del Plata.

Sin embargo, consideró "lógico" el pedido de la Presidenta para que los salarios se pacten una vez por año, aunque piensa pedir una suba del 30 por ciento, por encima del 25% que pretende el Gobierno. Y va a asegurarse de que el compromiso de volver a negociar "si se disparan los precios" quede asentado. "Vamos a hacer que figure en el acta", dijo a LA NACION.

El gremio de los petroleros está entre los que ya cerraron un acuerdo puente por $ 3000 hasta marzo, a la espera de un horizonte económico más previsible.

A fin del mes que viene deben negociar dos de los gremios más grandes (y de mayor peso en la CGT oficialista): la Uocra (construcción) y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que lidera Caló.

El jefe de la Uocra, Gerardo Martínez, ya dijo en público que piensa negociar por un año y, más cerca de la pretensión de la Casa Rosada, que un 25 por ciento de aumento le parece "sensato". Cree, a diferencia de Maturano, que no es necesario incluir una cláusula de reapertura en el acuerdo.

"Apostamos a la racionalidad y al sentido común. Si las variables cambian bruscamente, va a haber recomposición. No van a hacer falta cláusulas gatillo", dijeron a LA NACION fuentes del gremio.

Caló ya avisó que está dispuesto a moderar su exigencia salarial si le garantizan que no habrá despidos ni suspensiones.

Ayer reiteró esa exigencia Omar Viviani, jefe de los taxistas y uno de los interlocutores de Cristina Kirchner en la reunión de anteayer en Olivos.

"Hay que defender el poder adquisitivo del salario, pero también hay que defender los puestos de trabajo. Tenemos que evitar que haya despidos o suspensiones", aseguró en declaraciones a FM Vórterix. Y remató: "El sentido común va a determinar el aumento salarial para cada actividad".

Las premisas básicas son las mismas para todos: conservar el poder adquisitivo del salario y preservar el nivel de empleo. La búsqueda de equilibrio entre ambas marcará el ritmo de la puja salarial.

El sindicato de la alimentación correrá con ventaja. Su paritaria vence a fines de abril. "Ya vamos a tener el nuevo índice [de inflación] del Indec, que veremos cómo funciona, y los precios de marzo. Negociaremos con esos elementos en la mano", razonó ante LA NACION el jefe del gremio, Rodolfo Daer.

Se sumó a los que apoyan las paritarias anuales, pero fue de los más enérgicos al advertir que la evolución de los precios será clave.

"El salario no puede ser la variable de ajuste frente al movimiento de otras variables económicas", advirtió. No quiso hablar del porcentaje que pedirá su gremio, pero deslizó: "El 25 por ciento es interesante, pero insuficiente".

También Moyano apoyó la negociación anual, aunque, igual que sus pares oficialistas, dejó una puerta abierta. "Aunque firmemos por un año, si se desborda [la inflación] vamos a volver a convocar la paritaria para que [los salarios] acompañen la inflación", dijo anteayer en la reunión con Hermes Binner.

Lejos del resto, Sergio Romero, jefe de UDA, uno de los gremios que participan de la crucial paritaria docente, reiteró que los cinco sindicatos del sector (que agrupan a 950.000 maestros) exigen la reapertura de la negociación a mitad de año. "Nuestra postura no cambia", dijo a LA NACION.

La postura oficial de la CGT de Caló surgirá de la reunión del consejo directivo de la central obrera a la que el metalúrgico convocó para hoy..

Comentá la nota