Los gremios críticos del Gobierno prevén otra movilización

La CGT de Moyano y la CTA de Micheli protestarán el 20 de noviembre
El regreso de Hugo Moyano y Pablo Micheli a la calle con sus reclamos al gobierno de Cristina Kirchner ya tiene fecha: será el próximo 20 de noviembre.

Está previsto que ese día haya una jornada de protesta nacional , sin paro por ahora, con marcha y un acto central. Podría incluir cortes de ruta y piquetes en distintos puntos del país, tal como ocurrió hace un año.

Será además una suerte de relanzamiento de la unidad de acción sindical que la CGT de Moyano y la CTA de Micheli forjaron en octubre del año pasado, pero que se resquebrajó pocos meses después con la decisión del camionero de meterse en la pelea electoral de la mano de Francisco de Narváez.

Lejos del azar, la fecha del retorno a la calle busca aprovechar dos marcas del calendario. El 20 de noviembre se cumple el primer aniversario del paro que Moyano y Micheli organizaron por primera vez juntos contra la Casa Rosada y se celebra el Día de la Soberanía, que recuerda la Batalla de la Vuelta de Obligado, por lo que será feriado nacional.

La fecha está además a una distancia "conveniente" de las elecciones legislativas del 27 de este mes, evalúan tanto Moyano como Micheli. Creen que la dura derrota que, descuentan, sufrirá el Gobierno dará fuerza y sustento a la jornada de protesta.

El principal promotor de la nueva movida conjunta fue el presidente de la Federación Agraria, Eduardo Buzzi, que la semana última habló con Moyano y Micheli para tantear los ánimos. Ambos le dieron el sí. Quedaron en reunirse los tres en los próximos días para empezar a pulir los detalles de la organización.

La Federación Agraria forma parte de la Multisectorial que el año pasado se sumó a las acciones de la CGT y la CTA opositoras. La integran también la Corriente Clasista y Combativa (CCC), Barrios de Pie, el Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST) y el Polo Obrero, entre otras organizaciones.

Por ahora, la CGT Azul y Blanca de Luis Barrionuevo no fue invitada a participar, aunque no se descarta que se sume más adelante, cuando hayan pasado las elecciones. El líder del gremio de los gastronómicos trabaja por la candidatura de Sergio Massa y puso su central al servicio de la campaña del tigrense.

"A un año de aquel paro histórico del movimiento obrero está pendiente casi todo lo que reclamábamos entonces, y lo que se atendió se resolvió sólo parcialmente", dijo Buzzi a LA NACION.

"La suba del mínimo no imponible [del impuesto a las ganancias] es escuálida y el salario sigue atrasado respecto de la inflación", detalló enseguida al referirse a los reclamos que llevarán en la marcha frente a la Casa Rosada.

A las demandas vinculadas con los ingresos de los trabajadores se sumarán otros reclamos añejos, como la universalización de las asignaciones familiares, y pedidos "estacionales", como el eventual pago de un plus a fin de año a los asalariados.

TIEMPOS POLÍTICOS

La elección del 20 de noviembre para retomar las protestas también contempla los tiempos políticos derivados del problema de salud de la Presidenta. Al menos así lo evalúan los propios gremialistas que preparan el regreso de las protestas a la calle.

"A esa altura, Cristina ya va a estar recuperada, trabajando normalmente. No corremos el riesgo de que se nos acuse de aprovechar la coyuntura para calentar el ambiente político", razonó ante LA NACION un gremialista al tanto de la decisión de volver a la calle.

En la reunión con Buzzi, entre otras cosas, Moyano y Micheli deberán decidir si habrá cortes de calles y rutas, uno de los ejes del éxito del paro de hace un año.

El apoyo de Buzzi es clave si se tiene en cuenta que representa al campo, y la definición de si habrá o no cortes de ruta también será crucial, ya que Moyano tiene desde su gremio de Camioneros un gran poder de movilización en todo el país.

También tendrán que definir si marchan al Congreso o a la Plaza de Mayo. La primera opción buscaría capitalizar la posibilidad de "hablarles" a los senadores y diputados electos. La segunda, la siempre atractiva posibilidad de llevar los reclamos a las narices de Cristina Kirchner, es decir, a la Casa Rosada..

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