Los gremios dan marcha atrás y ahora buscan acuerdos salariales de un año

Suma pocos adeptos la propuesta del Gobierno para cerrar tratos a corto plazo, que sean un anticipo de una baja de la inflación en el segundo semestre; rechazos de la UOM, Uocra y la UTA

Tan inestable como los precios, el curso de las paritarias continúa por un camino sinuoso, sin visos de exhibir un patrón común y mucho menos algún amesetamiento de las demandas salariales. El giro se dio ahora por un rechazo gremial en cadena a la sugerencia del Gobierno de cerrar acuerdos semestrales como una garantía de que a partir de julio la inflación bajaría su intensidad.

El Ministerio de Trabajo intentó mostrar como caso testigo la paritaria del Sindicato de Empleados de Comercio (SEC), que agrupa a un millón de trabajadores. El gremio mercantil acordó con las dos cámaras empresariales del sector un aumento salarial de 20% más el pago de dos sumas no remunerativas de $ 1000 cada una. El trato es por seis meses, de abril a septiembre. "No sé cuánto voy a pedir después. Ahora hay que apostar a la baja de la inflación", dijo a LA NACION Armando Cavalieri, jefe gremial del SEC.

A partir de abril comenzarán las negociaciones de los sindicatos que más podrían inquietar los planes antiinflacionarios de la Casa Rosada. Ya anticiparon su rechazo al acuerdo semestral los colectiveros de la UTA, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) y hasta el gremio estatal de UPCN. Y evalúan algo similar los albañiles de la Uocra. Los camioneros de Hugo Moyano, que tendrán su paritaria en junio, también buscarán un trato anual.

"La inflación va a bajar drásticamente en el segundo semestre", aventuró Mauricio Macri en una entrevista con LA NACION, hace seis días. Sin embargo, los sindicalistas no se hicieron demasiado eco del pronóstico presidencial.

"Uno tendría que creerle porque es el Presidente. Ojalá que así sea. Pero es complicado. Estamos discutiendo la devaluación y la inflación. Yo quiero una paritaria anual, hasta diciembre", dijo a LA NACION Roberto Fernández, líder de la UTA. El colectivero tiene previsto un inminente encuentro con los ministros Jorge Triaca (Trabajo) y Guillermo Dietrich (Transporte) para debatir sobre tres asuntos: aumento salarial, reparto de subsidios y suba de tarifas.

La UOM estudió un posible acuerdo salarial por seis meses, pero Antonio Caló, su referente, no se convenció de que fuera algo beneficioso. Cruzó mensajes con Cavalieri para conocer la letra chica del trato mercantil, pero no hubo caso: buscará en abril una paritaria anual, que arroje una luz de estabilidad a un sector que está golpeado por las suspensiones y los despedidos (ya hubo 3000 en lo que va de 2016). El contexto no disminuyó las pretensiones: las 54 seccionales metalúrgicas se plantaron en el 30% como piso de la suba salarial.

Un análisis similar al de la UOM hacen en la sede de la Uocra, el sector más castigado por los despidos y la parálisis de la obra pública. A Gerardo Martínez el esquema de una paritaria por seis meses tampoco le cierra. Y no estaría dispuesto a ceder en el porcentaje de aumento salarial a cambio de mantener puestos de trabajo. "Vamos a mantener el poder adquisitivo del salario", aseguraron fuentes de la Uocra.

La sugerencia oficial, reconocida públicamente hace algunas semanas por Ezequiel Sabor, número dos de la cartera laboral, ni siquiera cosechó adeptos entre los gremios del Estado. "Ojalá podamos llegar a un acuerdo anual porque da mayor estabilidad, tanto para los trabajadores como para los empleadores. No vislumbramos nada que contenga los precios", dijo a LA NACION Andrés Rodríguez, jefe de UPCN.

Será una incógnita lo que pueda pasar en unas semanas con la paritaria de los marítimos del SOMU. Al estar el gremio intervenido por una orden judicial, negociará los salarios el triunvirato de interventores, cuya cabeza es la diputada nacional macrista Gladys González.

En paralelo a la pulseada salarial, las tres vertientes de la CGT definirán pasado mañana la fecha de una protesta al Congreso por el impuesto a las ganancias. Lo que se resuelva con el tributo, podría ser clave para allanar paritarias que asoman conflictivas.

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