Los gremios oficiales pedirán convocar al Consejo del Salario

El sindicalismo afín al Gobierno aguarda una convocatoria de los funcionarios para esta semana frente a los cimbronazos en el valor del dólar y su impacto en los precios.
Desde la CGT oficialista, que conduce Antonio Caló, prevén ofrecerle al Ejecutivo ayuda para monitorear el segmento de la comercialización y evitar las abruptas remarcaciones que se registraron durante el fin de semana, en particular en electrodomésticos. A cambio, plantearán la necesidad de anticipar el llamado al Consejo del Salario y acordar eventualmente, en ese ámbito, el pago de una suma fija a cuenta de la próxima ronda de negociaciones paritarias.

Tanto en la central de Caló como en la CTA de Hugo Yasky, la más cercana al Gobierno, aguardaban ayer con expectativa más medidas y la posibilidad de una convocatoria oficial para resolver un esquema salarial de transición, previo al inicio de las discusiones con el sector empresarial. Y también analizaban con preocupación las subas de precios que, entienden, tuvieron más que ver con una cobertura por parte de los comerciantes.

"La devaluación que hubo es la que pedían los empresarios. Ahora van a tener que ser responsables con los precios. Y no moverlos. Estamos dispuestos a participar en los controles que sean necesarios para evitar desbordes. Y si los hay, salir a comerles el hígado", advirtió a este diario Jorge Lobais, secretario general de la Asociación Obrera Textil (AOT) y miembro de la CGT oficialista.

De la misma central, el líder de la Asociación del Personal Legislativo (APL), Norberto Di Próspero, ratificó la "total predisposición" del sector a participar de una acción de monitoreo de precios, como también de avanzar hacia un acuerdo integral con el sector empresarial y el Gobierno para encauzar la discusión salarial. "Es una alternativa interesante adelantar el Consejo del Salario Mínimo, como se hacía décadas atrás. Y también pactar una suma fija, que podría ser de acuerdo con las actividades", sostuvo Di Próspero.

Las opciones de anticipar un nuevo piso salarial y la de acordar un monto fijo (desde la CGT de Caló habían sugerido no menos de $ 1.000 en dos cuotas iguales de $ 500 para incorporarlas, desde marzo, a los acuerdos paritarios) forman parte del menú de posibilidades que manejan en el Ministerio de Trabajo. La única alternativa descartada por la cartera laboral, a cargo de Carlos Tomada, es la de fraccionar las paritarias por trimestre o cuatrimestre, por entender que de ese modo podría fogonearse más la inflación.

La CGT oficialista prevé llamar a una reunión de su denominada "mesa chica" a principios de esta semana como anticipo de un eventual encuentro con funcionarios. En su reaparición pública, aunque antes del anuncio de la liberación desde el lunes de parte del cepo cambiario, Cristina de Kirchner había adelantado que llamaría a los sindicalistas.

Mientras tanto, la CTA de Yasky reunirá su mesa nacional mañana para analizar los anuncios y la ronda de paritarias. Pedro Wasiejko, jefe del gremio de la industria del neumático y número dos de Yasky, también manifestó su voluntad de incorporar la organización a un eventual acuerdo de precios, pero al mismo tiempo llamó a "repensar el boom del consumo que hubo en algunos sectores, como el automotor y el de electrodomésticos", y poner en cambio más el foco "en los consumos populares".

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