Los gremios oficialistas reclamarán por obras sociales y salario familiar

Los gremios oficialistas reclamarán por obras sociales y salario familiar
Se resignaron a que este año no habrá otro ajuste en Ganancias.
El metalúrgico Antonio Caló, jefe de la CGT alineada con la Casa Rosada, tiene en estos días una misión complicada: conseguir una audiencia con Cristina Kirchner para antes del próximo jueves 7. El apuro obedece a que ese día habrá un plenario de secretarios generales de esa central sindical y Caló y el resto de su conducción quieren poder trasmitir puertas adentro al menos alguna promesa del Gobierno que logre aquietar los ánimos entre la tropa.

En caso de conseguir la audiencia, la agenda de reclamos que la “mesa chica” de la CGT se propone llevarle a la Presidenta es la misma de siempre: modificación del impuesto a las Ganancias, deuda con las obras sociales sindicales y actualización de los montos por asignaciones familiares y de seguro de desempleo. Insistirán con Ganancias porque se quedaron atragantados con la actualización del 20% que anunció el Gobierno el mes pasado, pero lo cierto es que en la central sindical oficialista ya están resignados a que hasta el año que viene no habrá más modificaciones del gravamen.

Lo de la deuda del Estado con las obras sociales es diferente. En la CGT ahí sí consideran que se está a tiempo para que, luego de una conversación cara a la cara con la Presidenta, el Estado empiece a regularizar los pagos.

“No están pagando nada, está todo muy atrasado”, se quejó el jefe de Luz y Fuerza, Oscar Lescano.

Según estimaciones que hacen en el grupo sindical que lidera el taxista Omar Viviani, el Estado adeudaría más de 4.000 millones de pesos por tratamientos y operaciones de alta complejidad que fueron costeados por las obras sociales sindicales. En setiembre pasado la Superintendencia de Servicios de Salud anunció un nuevo sistema que prometía hacer más ágiles los reintegros, pero cinco meses después los pagos siguen siendo escasos.

Aunque por ahora su alianza con el Gobierno no está en duda, dentro de la CGT que lidera Caló cada vez hay más dirigentes embroncados con la administración K. Es más: en la última reunión de Consejo Directivo de esta central sindical hubo sindicalistas que plantearon abiertamente que se debía asumir una posición “más dura” frente al Gobierno. Otro gremialista directamente propuso la realización de un “paro general” en caso de que la Casa Rosada siga sin atender sus reclamos.

“Aunque Cristina responda a todos los reclamos que no, ni a corto ni a mediano plazo habrá fractura con el Gobierno”, interpretaron en un poderoso gremio del sector privado. Y agregaron: “Del plenario del 7 de marzo quizá sí surja un documento muy critico, pero no rupturista”.

La agenda de reclamos de la CGT de Caló es idéntica a la de Hugo Moyano. Por eso, en los últimos días hubo versiones de que ambas centrales podrían haber acordado en secreto una estrategia en común: que el sindicalismo opositor cumplía el papel de reclamar en la calle, mientras el oficialista se encargaba negociar en los despachos oficiales.

Pero en la CGT oficialista desmintieron un acuerdo con sus rivales. “Eso lo quieren hacer creer desde el moyanismo para que cuando consigamos alguna respuesta favorable se crea que fue por obra de las amenazas de ellos”, argumentó un miembro de la mesa chica de la central oficialista.

Otro dirigente amplió: “No es necesario un pacto para favorecernos mutuamente. Se cae de maduro que ellos van a reclamar y que nosotros nos sentaremos a negociar con el Gobierno. Una cosa es consecuencia de la otra”.

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